Por Ignacio Iriarte – Analista ganadero

En agosto, el mercado interno absorbió una importante suba en la oferta de ganado sin caídas en los precios, en el marco de un mercado saturado de sustitutos muy baratos. 
Muchos operadores siguen pensando que en los próximos meses, la oferta va a crecer: los feedlots están llenos, tanto corrales como campos de invernada se han atrasado en los engordes a causa de las lluvias y el barro, y las recrías están a la orden del día. En algún momento la faena se va a incrementar. Pero otros creen que la retención está muy firme, y se expresará especialmente en primavera, que es cuando se hacen los kilos baratos; la retención estacional de primavera, puede compensar la salida de hacienda gorda de los corrales, permitiendo que el ganado en engorde acumulado salga de manera escalonada y ordenada de acá a enero-febrero.

Estacionalidad
Según los datos mensuales de faena del período 2007-2015, la oferta de carne vacuna en la Argentina muestra variaciones muy moderadas a lo largo del año. Para un índice enero-diciembre = 100, el pico de oferta anual se registra en julio con un índice 106,3, que cae en agosto a 105,5 y en septiembre a 102,2. Se recupera en octubre (con 104,6) y cae en noviembre (100) y en diciembre (98,7).
En enero, con faenas probablemente diferidas del fin de año anterior, se recupera a un índice 102,5, para empezar a caer en febrero, con un índice 92,8, aunque este mes es de menos días. La oferta de carne toca un piso anual en marzo, con un índice de 94,5, para recuperarse en abril (98,3), mayo (97,8) y junio (97,4). 
De acuerdo con este registro de faena de los últimos nueve años, en el primer semestre la oferta de carne promedia los 1,38 millones de toneladas, y en el segundo semestre las 1,46 millones, o sea 5,7 por ciento más, ratificando estas estadísticas la idea generalizada que dentro de una gran regularidad en la oferta, el primer semestre es el de la “escasez” de carne vacuna y el segundo semestre es el de la “abundancia”.
Las variaciones de faena entre meses son menores aún si se ponderan los días laborables de cada mes. 
Llama la atención, por ejemplo, que el promedio de faena mensual, expresado en toneladas peso playa, para los últimos nueve años, haya sido de 233 mil toneladas para abril, 232 mil para mayo y 231 mil toneladas para junio, registros extremadamente parecidos, siendo que la oferta de carne depende de cientos de miles de ganaderos que no coordinan sus ventas ni sus conductas entre sí.

Terneros
A marzo último, el destete fue calculado por el Senasa en unos 14,1 millones de terneros, unos 750 mil terneros más que el año anterior. Este aumento en el destete ha sido consecuencia de un mayor stock de vacas (563 mil vientres) y de una mejora en la relación ternero/vaca, que pasó del 59,7 por ciento en 2015 al 61,5 por ciento este año. Para marzo próximo habría que esperar en principio otro aumento en el volumen de terneros destetados, básicamente porque la retención de hembras sigue firme y porque en la última primavera (2015) recibió servicio un mayor número de vacas que la temporada anterior. 

Preñez
Pero si bien se entoró una mayor cantidad de vacas, existen dudas sobre la preñez obtenida a nivel nacional: en muchas zonas la preñez fue alta por el excelente estado de los campos durante el segundo semestre del año pasado, pero en otras zonas los índices de preñez han bajado, como consecuencia de varios factores: las inundaciones del 2014, que atrasaron la preñez, y las inundaciones del 2015, que produjeron en muchos partidos de la Cuenca del Salado mortandad de terneros y una pérdida de estado de las vacas, que salieron luego vacías al tacto.

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