Por Juan C. Raffo

Corría el año 1850… y moría José Gervasio de Artigas en la quinta de Ibiray, al norte de Asunción del Paraguay, a la edad de 85 años. Hacía tres décadas, incomprensible como paradójico para quien en nuestro Río de la Plata se constituyó primero en un patriota y luego en un político con su proyecto personal que era apoderarse del poder nacional que estaba en manos del Directorio.
Artigas estuvo estrechamente ligado a Corrientes en la segunda década del siglo XIX. Su triste y lamentable Protectorado de los pueblo Libres que tanto terror sembró en Corrientes con sus hordas de aborígenes, llegó hasta a poner en riesgo la propia emancipación nacional.
La actuación de Artigas en Corrientes es poco conocida dice Tristán Carlos López, “pues una doble prudencia fraternal entre ambos países, Uruguay y Argentina, ha arrojado un velo sobre ella. 
Sin ánimo, por cierto, de revivir ingratos episodios, no cabe sin embargo olvidar a quienes se mantuvieron heroicamente leales al Gobierno Central de Buenos Aires, combatiendo la injerencia armada que pudo comprometer la causa de la independencia argentina en el Congreso de Tucumán. 
Uno de esos patriotas fue Genaro Perugorría, quien en 1814 se alzó en su Corrientes nativa contra la intervención del oriental y vencido en el combate del Batel, fue ejecutado por orden directa de José Gervasio de Artigas y con la presencia suya en el campamento donde se cumplió el fusilamiento que cegara la vida de un gran patriota correntino a los 22 años”.

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