Desde hace dos meses, German Bolatti, productor agropecuario, gestiona la llegada de una familia siria a Saénz Peña. Contra la estigmatización, derriba mitos y da detalles de cómo es el trámite que le permitió ser ‘padrino’ para invitar a más personas a sumarse.
 

Por Roxana Feldman (@roxifeld)

Si se habla del conflicto de los refugiados sirios, seguramente más de uno recordará la desgarradora imagen de Aylan Kuran, un niño de 3 años que yacía muerto en una playa de Turquía. O bien les vendrá a la cabeza la foto de Omran Daqneesh, el nene de 5 años que sobrevivió a un bombardeo y fue captado en una ambulancia ensangrentado y completamente lleno de polvo.

Omran (izquierda) y Aylan (derecha), de 5 y 3 años respectivamente, trágico reflejo de la guerra en Siria.

 

Aunque representativas, estas noticias difundidas por los medios de comunicación en todo el mundo apenas revelan parte de un conflicto armado que genera cientos de muertes inocentes todos los días. Los bombardeos afectan la vida civil en todas sus aristas: destruyen escuelas, maternidades, hospitales e inclusive impacta de lleno en la economía familiar ya que paraliza por completo la actividad y deja miles de desempleados.
Aproximadamente 13 mil kilómetros separan a Siria de Argentina. La lejanía provoca que el drama sea más vinculado a Europa que a nuestro país, castigado también por desigualdades que quedaron en evidencia con los últimos números del Indec que reflejaron que el 30 por ciento de la población es pobre.

Aproximadamente 13 mil kilómetros separan a Siria de Argentina

Sin embargo, la realidad globalizada es un hecho y las nuevas tecnologías permiten acercar problemáticas distantes tal como si sucedieran en el contexto cercano. Este fue el caso de Germán, padre de un niño de once años que vio en esos pequeños sirios castigados por el drama de la guerra, a su propio niño. El hacinamiento, la emigración masiva de la población a países europeos, el tráfico de personas y otras graves consecuencias, fueron las que lo llevaron a investigar cómo ayudar. 
De este modo, y a través de las redes sociales, hace dos meses se contactó con una asociación que se denomina ‘Refugio Humanitario Argentino’ con sede en Capital Federal y que posee réplicas en otras provincias del país como Santiago del Estero, Mendoza, Tucumán y Córdoba. En el Nea, hasta la intervención de Germán, no existía un nodo. 


 Este fue el caso de Germán, padre de un niño de once años que vio en esos pequeños sirios castigados por el drama de la guerra, a su propio niño. 

En el país existe una política de Estado para asistir a refugiados sirios que se ratificó con la confirmación del propio presidente Mauricio Macri de la decisión de recibir en Argentina a 3 mil personas que estén viviendo en estas condiciones. El guiño estatal permite ahora que cualquier persona sea ‘llamante’, es decir ‘padrino'. Antes sólo estaban habilitados familiares de los afectados. 
Una persona que adquiera estas responsabilidades debe amparar a la familia que emigre asegurándoles vivienda y asistencia económica durante los primeros meses de su llegada. Se transforma en una especie de nexo de vinculación entre ambas culturas. 
Naturalmente, asumir esta responsabilidad no es tarea fácil y el compromiso con la causa no es necesariamente sinónimo de éxito. Aunque estén dadas todas las condiciones, la incertidumbre de la guerra nunca es puerto seguro y una fatalidad puede estar esperando muy de cerca. 

REFUGIOS. Niños, mujeres y hombres de todas las edades esperan su traslado y salvación.

 

EL CASO DE LA REGIÓN NEA

La familia que espera llegar a Sáenz Peña en los próximos días es de Alepo, una de las localidades más castigadas por la guerra siria, razón de ser de la elección de Germán. Se trata de un matrimonio de alrededor de 30 años. El hombre es tornero y tienen dos hijas mellizas de 7 años. La mujer está embarazada de ocho meses, lo que significó un imprevisto en el medio del trámite.

DESGARRADOR. La ciudad de Alepo, hogar de los refugiados que llegarán a la región, destruida tras los bombardeos.


El inconveniente es que, en su estado, “ninguna aerolínea la sube”, por lo tanto deben “programar un parto en medio de la guerra”. Luego de que dé a luz deben gestionar los papeles del nuevo integrante, todo a través de Internet y después presentarlos en la oficina de Migraciones Corrientes quienes “se comprometieron a hacerlo en no menos de 48 horas”, para que puedan arribar al país cuanto antes. 
Sin embargo, todo el proceso “es indeterminado”, porque dependerá de muchos factores. Por un lado, una vez autorizados a salir del país, deben viajar unos 300 kilómetros hasta Damasco, capital de Siria y presentarse en la Embajada argentina. Pero, para que puedan trasladarse, las rutas deben estar aseguradas. 
Una realidad más dura hace tambalear la llegada del grupo familiar a Argentina, porque, según manifiesta German, hasta el día que conversó con ellitoral.com.ar “hace 13 días que no bajaban del monoambiente que alquilan”, y solo se alimentan “de pan”, ante la imposibilidad de bajar a buscar provisiones debido a los continuos bombardeos. 
En tanto, los preparativos de este lado del hemisferio, están bastante avanzados. Bolatti hace un tiempo toma clases de árabe con un traductor, quién, en viceversa, enseñará español a la familia cuando llegue a Saénz Peña. Se establecerán en un departamento donde tienen asegurados seis meses de alquiler, tiempo en el que deberán acostumbrarse a su nueva vida.
En cuanto a lo laboral, el padre tiene un trabajo asegurado en una fábrica de pastas: “Será algo manual por el tema del idioma”, por lo menos “en principio”. Gracias a la colaboración de la ciudadanía hasta consiguieron cortes de pelo y clases de paddle gratuitas. 

En cuanto a lo laboral, el padre tiene un trabajo asegurado en una fábrica de pastas: “Será algo manual por el tema del idioma”

Derribando mitos y alejando temores de la población, Bolatti aclara que las personas que llegan al país son investigadas con antelación sobre sus antecedentes penales. Los refugiados, para poder asentarse, deben poseer un certificado que atestigue su buena conducta. Además de este filtro policial, desde el refugio humanitario argentino trabajan con un cura tucumano que está vinculado desde hace varios años con estas familias y confirmó que quienes llegarán “es gente buena y trabajadora”. 

EL TRÁMITE PARA SER ‘LLAMANTE’ 

“Es muy fácil: hay que tener un certificado de ingreso hecho por contador o por un recibo de sueldo, fotocopia de DNI, certificado de domicilio y alguna notita básica modelo, que se presenta y aproximadamente en un mes, un mes y medio está aprobado el visado para que esa familia ingrese”, sintetiza Bolatti.
En el refugio humanitario argentino trabajan con un método de sobres que contienen documentación que los refugiados envían “sin saber adónde” van a recalar; cada llamante selecciona uno y comienza el trámite en Migraciones. Una vez aprobado, la familia siria ya puede presentarse en la Embajada argentina en Damasco para viajar al país de origen que les toque.  
Para informarse para ser llamante o voluntario y ofrecer materiales o su tiempo, o un servicio profesional como de Psicología, Medicina y otros, los interesados deben ingresar a la página www.refugiohumanitario.com.ar o bien comunicarse con German al correo gbolatti@hotmail.com

 

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