Un largo listado de cabarets formaba parte de la vida social y nocturna de la Buenos Aires hace 100 años, una ciudad que quedó en el pasado con sus penas y glorias. En esta nota, conocemos seis locales nocturnos que desaparecieron pero que antes hicieron historia y dieron vida al gran emblema porteño: el tango. 

1.    El Chantecler
El cabaret Chantecler estaba al lado del Teatro Comedia, en Paraná entre Lavalle y Corrientes. Se inauguró en diciembre de 1924 y durante la década del 30 también se lo llamó "Vieux Paris" y su frente estaba decorado con un molino y detalles de Montmartre. La orquesta emblemática era la de Juan D'Arienzo. El animador fue Ángel Sánchez Carreño, "El Príncipe Cubano". Fue demolido en 1960 y evocado por Enrique Cadícamo en su tango "Adiós Chantecler".

2.    Lo de Hansen
Restaurante que fue fundado en 1877 por el inmigrante alemán Juan Hansen, en la Avenida de las Palmeras (actual Avenida Sarmiento), en Palermo. Es considerado por muchos como una de las cunas del tango. La construcción fue demolida en 1912. Era, para la época en que existió, un lugar muy retirado de la ciudad, desde el cual podía observarse el Río de La Plata. Hansen fue su propietario hasta el día de su fallecimiento en el año 1892. El café continuó abierto hasta 1912, dirigido por Anselmo Tarana. Hay distintas versiones sobre si se bailaba o no en el lugar, así como quienes fueron los que lo frecuentaron. En opinión del historiador Enrique Puccia, en las primeras horas se daba el desayuno a los niños, a media mañana leche y yema batida para jinetes y ciclistas. A la tarde merienda o aperitivo. Al anochecer se cenaba.
A la noche los amantes del tango llegaban para disfrutar de esa música que allí se tocaba. Felipe Amadeo Lastra aseguraba que: no se bailaba, estaba prohibido como en todos los sitios públicos. 

3.    Marabú
Se inauguró en 1934 y estaba en Maipú 359, entre Sarmiento y Corrientes. Allí debutó Aníbal Troilo el primero de julio de 1937. En la entrada había un cartel que decía: "Todo el mundo al Marabú/ La boite de más alto rango/ donde Pichuco y su orquesta/ hará bailar buenos tangos". Pero el conjunto que actuó por más tiempo fue el de Carlos Di Sarli. Entre sus asiduos concurrentes se destacaba Miguel Bucino que se lucía bailando con las chicas.

4.    El Pabellón de las Rosas
Estaba en la zona que hoy se conoce como avenida Libertador y Tagle, vecino del Armenonville. Se inauguró con la orquesta de Vicente Greco, a la que siguió la de Roberto Firpo. Era muy señorial. Además del salón de baile, tenía restaurante y pista de patinaje. Ocasionalmente se dieron también funciones de teatro. Una vez al año los estudiantes de Medicina daban los "bailes de internado". La última actividad bailable del Pabellón de las Rosas fue durante 1929, en Carnaval. Al llegar Cuaresma fue cerrado, y para Pascua se lo demolió.

5.    El Armenonville
Tal vez el cabaret más lujoso que tuvo Buenos Aires desde aquellos años del primer Centenario de la Revolución de Mayo. Según constaba en las tarjetas de la época, el Armenonville estaba en "Avenida Alvear (actualmente Del Libertador) esquina Tagle - Unión Telefónica 533 - Palermo" y sus dueños se llamaban Carlos Bonifacio Lanzavecchia y Manuel Loreiro. Lo habían inaugurado en la temporada de verano de 1911-1912 y funcionó hasta finales de los años 20. Su edificio principal era un gran chalet de estilo inglés rodeado de jardines con mucho verde. En ese espacio había una gran terraza con mesas y sillas donde iban a cenar muchas de las aristocráticas familias porteñas.
En la planta baja estaba el salón de baile y separados por cortinados de terciopelo, los "reservados". La reina del lugar era la comida clásica de la cocina francesa, que se solía acompañar con buenos vinos y champán llegados desde Europa. Eran concurrentes del lugar Jorge Newbery y Carlos Gardel, que resultó herido en una gresca y una bala le quedó alojada en su cuerpo. En 1929 se lo demolió.

6.    Ta-Ba-Ris
Fue inaugurado el 7 de julio de 1924, y la anécdota cuenta que en aquella fría noche de invierno la calefacción central falló y los invitados tuvieron que cenar abrigados con sus tapados y sobretodos. El Tabarís se transformó en uno de los más importantes cabarets y centro de diversión nocturna de la clase alta y bohemia de esa década. En la planta baja estaba el salón de baile, y en el piso superior el sector de palcos y salones reservados. Entre sus visitantes ilustres estuvieron Eduardo de Windsor (Príncipe de Gales), Orson Welles, Maurice Chevalier, Luigi Pirandello, Carlos Gardel, Federico García Lorca y hasta el Maharajá de Kapurthala.
En 1937, el Teatro-Dancing Tabarís fue remodelado y ampliado por el arquitecto Rafael Sammartino, quien le brindó una estética moderna de líneas sobrias, con columnas de influencia art decó en su fachada vidriada. Desde ese momento, atravesó distintos períodos e incluso llegó a ser una iglesia evangelista. En 2006, reabrió sus puertas al público y se sumó al circuito de salas de Carlos Rottemberg, junto con el Multiteatro y el Liceo.

 

EN LA WEB
En su variopinto blog personal de Norberto Pedro Pochettino compartió esta interesante reseña de los cabarets más reconocidos de la historia de Buenos Aires. Si querés conocer más historias de la ciudad y otros destinos podés buscarlas en norbertodebuenosaires.blogspot.com.ar

¿Qué Sentís?

    Compartir el voto en Facebook
    Ud. ya ha votado el artículo

    + Destinos

    Tapas del día
    Columnistas