Algunos sectores cercanos al abolicionismo penal se esmeran en decir que la prisión no sirve.
Se impone ahora un plan carcelario a corto plazo, y metas de política criminal a mediano y largo plazo.

Por Martín Etchegoyen Lynch (*)

El llamado “Ángel de la Muerte” es el único preso argentino que realmente ha cumplido en prisión la pena de reclusión perpetua por sus horribles crímenes cometidos en la década del setenta.
No recuerdo nada igual. Los asesinos del periodista José Luis Cabezas, los secuestradores del presidente Mauricio Macri, sólo por recordar casos emblemáticos, entre otros miles, se encuentran en libertad.
El título de esta nota viene al caso por estos días, cuando muchas víctimas reales y actuales, junto a las víctimas eventuales, es decir, la sociedad argentina toda, se aprestan a concurrir al #ParaQueNoTePase, una convocatoria ciudadana apartidaria que ha sido avalada por el Gobierno nacional, a fin de concientizar a la sociedad toda del inmenso problema que tenemos con la inseguridad.
Sectores cercanos al abolicionismo penal, que sin lugar a dudas han contribuido a la situación caótica vivida, se esmeran en decir que la prisión, lógica consecuencia prevista por nuestro ordenamiento legal para quien comete un delito, no sirve.
Y si bien es cierto que para cumplir ideales fines resocializadores nuestras cárceles dejan mucho que desear, hay un objetivo que sí cumplen, y por tanto sí sirven, y es nada menos que el enunciado por nuestra Constitución Nacional, es decir, para seguridad.
Porque es verdad palpable que Robledo Puch no ha vuelto a asesinar, entonces, la cárcel ya cumplió con su objetivo de seguridad, tanto para el criminal, que se encuentra vivo como para sus eventuales víctimas, que no se convirtieron en tal.
Y así sucede en el breve lapso en el que pasan intramuros los pocos criminales que el sistema policial-judicial detecta y no excarcela prematuramente; al menos durante ese lapso, no están victimizando más gente.
Por ello es que, a tono con las peticiones que ha elevado Usina de Justicia, tanto el Ministerio de Justicia de la provincia, a cargo del doctor Gustavo Ferrari, como el de la nación, del doctor Germán Garavano, han presentado recientemente proyectos de leyes procesales y de ejecución que promueven la participación de la víctima durante todo el proceso penal, a la vez de ir trabando, de una vez por todas, la llamada “puerta giratoria” utilizada por los criminales. Ello traerá, como consecuencia, más criminales encerrados y más gente honesta disfrutando de la libertad perdida mayormente en la última década. Al fin estamos en la buena senda.
Se impone ahora, además de nuevas y precisas medidas en el área de seguridad, un revolucionario plan carcelario a corto plazo, y metas de política criminal a mediano y largo plazo que apunten a la desaceleración de la entrada de primarios al delito, así quizás podamos soñar que en unas décadas transformemos prisiones en establecimientos de otro tipo, como sucede en Holanda.

(*) Nota publicada en infobae.com

¿Qué Sentís?

    Compartir el voto en Facebook
    Ud. ya ha votado el artículo

    + Opinión

    Tapas del día
    Columnistas