Por Ignacio Iriarte – Analista ganadero

En su informe “Movimientos de Ganado Bovino en 2015”, el Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (Senasa) registra los bovinos movilizados desde establecimientos rurales o remates feria con destino a otros establecimientos rurales, siendo la mayor parte de estos animales destinados a invernada (95 por ciento), componiéndose el resto de cría y reproductores (cinco por ciento). 
Si se toma el origen de este flujo, se observa que de los establecimientos de Buenos Aires salen 5,78 millones de cabezas, de las cuales 4,8 millones se destinan a campos de la misma provincia, yendo del resto, 312 mil cabezas a Córdoba, 247 mil a La Pampa, 216 mil a Santa Fe y 59 mil a Entre Ríos. 
Santa Fe aporta 2,1 millones de cabezas, de las cuales 1,62 millones quedan en la misma provincia y del resto 228 mil van a Córdoba, 52 mil a Santiago del Estero, 52 mil a Entre Ríos y 51 mil a Buenos Aires. Córdoba, la provincia más “importadora” de invernada y cría, aporta desde sus establecimientos en total 1,35 millones, de los cuales 1,15 millones quedan en el mismo distrito, y enviando sólo 71 mil cabezas a Santa Fe, 43 mil a San Luis y 34 mil a Buenos Aires. De Córdoba salen por año unas 200 mil cabezas de cría e invernada y entran 1,11 millones de animales, 312 mil de Buenos Aires, 208 mil de Santa Fe, 135 mil de San Luis, 117 mil de Entre Ríos y 130 mil de Corrientes. 
Corrientes, por su parte, registra salidas de los campos de 1,58 millones, de las cuales 660 mil animales quedan en el distrito, yendo del resto 263 mil a Entre Ríos, 180 mil a Santa Fe, 125 mil a Buenos Aires y 130 mil a Córdoba.
La Pampa registra salida de establecimientos de 916 mil cabezas, de las cuales 596 mil quedan en la provincia, yendo del resto 185 mil cabezas a Buenos Aires, 75 mil a Córdoba y 31 mil a San Luis.

Retención
Si la ganadería argentina no estuviera en una fase de retención, y se enviara a faena todo lo que el stock ganadero produce anualmente, la situación actual sería bien diferente.
Con un stock de 53 millones de cabezas, y una tasa de extracción de equilibrio del 25 por ciento, la faena sería de 13,3 millones de cabezas, o sea 1,7 millones de cabezas por encima de la faena prevista para este año.
Esto supondría una producción de carne de tres millones de toneladas, cerca de 400 mil toneladas superior a la producción de carne prevista para este año; en términos per cápita, la disponibilidad de carne vacuna por habitante, que sería este año de unos 62 kilos, sería del orden de los 70 kilos, generándose unos ocho kilos adicionales per cápita que provocarían probablemente una baja en los precios.
Las exportaciones serían algo mayores, pero el grueso de la producción adicional se colocaría, como siempre, en el mercado local.
Aun si la ganadería sigue en retención, la oferta de carne el próximo año sería más alta que en 2015: crece el stock, crece la cantidad de terneros destetados, y en algún momento, aun acumulando stock, la oferta de carne también crecerá.
En 2010, a la salida de la liquidación 2007-2009, la producción de carne cayó a 2,6 millones de toneladas, 783 mil toneladas menos que el año anterior, de fuerte liquidación.
La oferta de carne cayó a 2,5-2,6 millones de toneladas en los dos años siguientes, dando lugar a los precios más altos en 50 años, pero para 2013 la producción se recuperó a 2,8 millones, los precios cedieron y la fase de retención se enfrió. La oferta será baja y los precios del ganado altos, mientras las expectativas de los ganaderos sigan siendo tan favorables como ahora.

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