El equipo catalán se impuso 4-0; Guardiola regresó al club que marcó su carrera, ahora como DT de los Citizens..

En un duelo de estilos, el equipo de Luis Enrique golpeó primero: Barcelona vapuleó 4-0 a Manchester City. Y claro, el estandarte de la idea fue el que le puso el sello: Lionel Messi . Todo comenzó en una acción donde la suerte jugó su papel, porque se resbaló Fernandinho, pero eso sería minimizar todo lo anterior: el pase profundo de Messi, el taco delicioso de Iniesta y la lucidez de la Pulga para advertir el error del volante de Manchester City . Así arrancó el show del equipo catalán en el Camp Nou, en el primer choque del duelo de grupos en la Champions League.

Pep Guardiola lo pensó como siempre, tratando de ser el dueño de la historia. La posesión como culto. Pero para el equipo inglés no fue fácil imponer sus condiciones, porque su rival tiene en su ADN tener el control del balón y lo hace con una naturalidad que permite que esa influencia en el juego fluya sin esfuerzos.

El ajedrez entre Luis Enrique y Pep se advirtió en los pequeños detalles, como por ejemplo que Javier Mascherano ocupe el lateral derecho, una función inusual para el volante argentino. Es verdad que Mascherano el sábado último jugó como stopper por la derecha en el duelo ante La Coruña, pero esa no es una tarea desconocida para el argentino, porque justamente con Guardiola como entrenador actuó varias veces como marcador central. Ahora bien, como lateral definido en una defensa de cuarto hombres, es algo al menos curioso.

Apenas una ventaja para el Barca que aprovechó Messi y después un mano a mano de Suárez sobre el final del primer tiempo para estirar la historia. No mucho más. Aunque tampoco tuvo tanta acción Manchester City. Aunque tuvo situaciones como para emparejar el marcador, primero con una gran acción de Gundogan que resolvió muy bien André Ter Stegen y después el City volvió a tener una oportunidad muy clara con un cabezazo de Stones que se fue junto al palo izquierdo del arquero de Barcelona.

En el comienzo de la segunda etapa, ninguno de los dos modificó su libreto. El predominio del conjunto catalán se mantuvo y el City estaba lentamente encontrando algunas respuestas. Pero el juego se rompió para Manchester City cuando Claudio Bravo salió lejos de su arco para intentar jugar con los pies, entregó mal el balón, la pelota le quedó a Suárez que definió por arriba y el arquero tocó el balón con la manos fuera del área. La expulsión fue inmediata y con ello se multiplicó la presión de Barca.

Tanto que 10 minutos después de la tarjeta roja que vio el arquero chileno, el conjunto catalán, en realidad Messi, le dio otro golpe durísimo a Manchester City. El astro argentino acomodó con la zurda, porque eso hace con la pelota, ponerla donde quiere, junto al palo izquierdo de Wilfredo Caballero, el guardavalla argentino, que ingresó por la expulsión de Bravo.

Lentamente el partido se fue desarmando, no por el desorden, sino porque el City se fue quedando sin demasiados argumentos para sostener la resistencia. Y cuando Barcelona huele sangre... La conexión entre Neymar, Suárez y Messi se vuelve una inyección letal. El Pistolero aprovechó un mal pase de Gundogan, desbordó por la izquierda y la Pulga ingresó por el centro para tocar suave de zurda ante la salida de Caballero. El Camp Nou se convirtió en una fiesta.

Y le quedaba más al partido, porque le iba a cometer un penal a Messi, que le cedió la ejecución a Neymar. Pero Willy Caballero adivinó la intención del brasileño y le ahogó el festejo. Aunque claro, nunca se puede dar nada resuelto ante tanto talento en el conjunto catalán. Por eso Neymar, como si se hubiera fastidiado por fallar el penal, tomó el balón se hamacó con elegancia, envió al fondo de la red el balón para cerrar el 4-0 y que todo el estadio de Barcelona aplaudiese de pie.

La Nación

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