Hasta que no tocamos el deseo de una persona, no surgirá el compromiso constante. Sobre metas, motivaciones e inspiración. 

Por Bernardo Stamateas
Colaboración Especial 

Como líder, ¿sabés qué necesidades tiene tu gente? ¡Sin necesidad no hay motivación! Hasta que no tocamos el deseo de una persona, no surgirá el compromiso constante. Cuanto más específica sea la meta, más motivación tendrá; esto incluye tanto las metas propias como las grupales. 
El líder es la persona encargada de cambiar la atmósfera negativa del lugar donde se encuentra por un ambiente positivo, agradable y estimulante. Es el líder quien determina la atmósfera o el clima grupal, no la gente. Es la tarea del líder crear un entorno apropiado, distendido, ameno, confortable, y sobre todo, de respeto para que todos puedan trabajar y accionar motivados. El buen trato es un gran motivador.

Un mundo de quejas
Existen empresas o trabajos de alto nivel organizativo llenos de empleados desmotivados, donde los resultados que se obtienen son a través de la queja. El 70% de las quejas en los ambientes laborales tiene que ver con el maltrato y la desmotivación que viven a diario las personas que trabajan allí. 
Recordá que el entusiasmo trae entusiasmo. La mayoría de los seres humanos funcionamos por premio y castigo, y siempre es más eficaz el premio. El elogio debería ser constante, el castigo ocasional. Un buen líder tiene que elogiar más de lo que ordena.

De menor a mayor
Un líder eficaz sabe que la motivación debe ir de menor a mayor. A un equipo de fútbol el director técnico lo presiona poco al principio, pero luego va subiendo el nivel de presión hasta que el día anterior al partido los presiona totalmente. Después del partido viene el descanso. Así, el buen líder no presiona el primer día totalmente, sino que va de menor a mayor. Cuando sabemos presionarnos y sabemos presionar al otro, porque tenemos claras las prioridades, esa
presión se convierte en motivación. 
Si queremos lograr algo, necesitamos presionarnos, y para saber presionarnos y no enfermarnos, tenemos que saber priorizar, reconociendo qué es importante y qué no.
Martin Luther King decía: “Si un hombre es llamado a ser barrendero, debería barrer las calles como Miguel Ángel pintaba cuadros, como Beethoven componía música o como Shakespeare escribía poesía. Debería barrer las calles tan bien que todos los ejércitos del cielo y la tierra se detuvieran para decir: ‘Aquí vivió un gran barrendero que hizo bien su trabajo”.
Tiene que haber un equilibrio. En el caso de un tren, este realiza la función de “pull” (tirar: exigir) y de “push” (empujar: motivar). La máquina que va adelante (el líder) exige y motiva. Siempre debe haber un balance entre presión y motivación, porque solo presionar genera estrés, y solo motivar, no sirve. Un líder nunca debería solo exigir o solo motivar.
Si sos líder, siempre enseñales a los tuyos que el objetivo no es ganar, sino mejorar cada día. Motivalos a hacer su mejor esfuerzo. Ganar es una cuestión aleatoria, a veces se gana, a veces se pierde, pero nunca debería ser “la meta”. Mejorar día tras día es un proceso, no un suceso.
No motivemos a ganar sino a dar el mejor esfuerzo. Todo lo que podés usar en beneficio de los demás es “tu semilla”, aquello que podés sembrar en otras personas. Y todo lo que te beneficia a vos es “tu cosecha”, aquello que recibirás tarde o temprano por haber sembrado previamente.

DESTACADO 
Un buen líder tiene que elogiar más de lo que ordena.

EL DATO
Si tenés alguna inquietud, podés escribirme a Bernardoresponde@gmail.com

 

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