Por el dr José H. Vilar
Colaboración Especial para El Litoral
Cada año, en el mes de noviembre, se lleva a cabo en EEUU el congreso de la AASLD, al que concurren alrededor de 10.000 especialistas en las enfermedades del hígado de todo el mundo. En el mismo se presentan las novedades más importantes sobre la especialidad.
Este año estuvo centrado en aspectos fundamentales sobre los logros alcanzados en la cura de la hepatitis por virus C, que alcanza a más del 93% de los pacientes tratados con los nuevos antivirales. También en el esfuerzo por parte de las sociedades especializadas y algunos entes gubernamentales, en la pesquisa y detección temprana de los portadores del virus.

Cirrosis, ¿hereditaria?
Pero quizás algo impactante fue lo relacionado a que la cirrosis por enfermedad del hígado graso podría tener un componente hereditario. Según el Dr. Rohit Loomba, de la Universidad de California en San Diego, los padres, hermanos o hijos de pacientes con cirrosis por enfermedad del hígado graso tenían un riesgo 12 veces mayor de desarrollar cirrosis que la población general.
En la Esteatohepatitis No Alcohólica (NASH, por sus siglas en inglés) se produce inflamación hepática por depósito de grasa y puede progresar a cirrosis. El depósito de grasa, denominado esteatosis hepática,( sin componente inflamatorio)  suele tener mejor pronóstico. Estas enfermedades relacionadas con la grasa del hígado son motivo de numerosos estudios, ya que no tienen actualmente un tratamiento específico salvo hacer ejercicio y seguir una dieta equilibrada.
Estudiaron la genética de la Cirrosis Hepática No Alcohólica en gemelos. Ese estudio demostró que la grasa del hígado era un rasgo hereditario y que se heredaba en el 50% de los casos, dijo Loomba a los periodistas durante una rueda de prensa informativa en la Asociación Americana para el Estudio de Enfermedades Hepáticas. “Lo que no esperábamos era encontrarnos que la fibrosis hepática era un rasgo hereditario y que la herencia era del 50%”.

Para desarrollar una cirrosis, podría ser necesario tener disposición genética. La prevalencia de la obesidad es extremadamente alta en los Estados Unidos y en todo el mundo, pero no todo el mundo con obesidad y enfermedad por hígado graso desarrolla cirrosis. Entonces, ¿por qué algunos pacientes que tienen obesidad y diabetes desarrollan cirrosis? Constituye un interrogante muy interesante que obliga a desarrollar estudios más avanzados.
Informar a los pacientes sobre este riesgo debe ser algo más que dar consejos a la gente sobre la herencia de la cirrosis, considerando que el riesgo de desarrollar cáncer de hígado, o morir a causa de una enfermedad hepática, podría ser importante para las familias que tienen antecedentes de cirrosis de cualquier etiología.
Por el momento es importante prestar atención a los pacientes con hígado graso y ejercer sobre ellos un control permanente e indicar las medidas necesarias para mantener un peso adecuado y realizar moderada actividad física.

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“No esperábamos era encontrarnos que la fibrosis hepática era un rasgo hereditario y que la herencia era del 50%”.

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