Para cambiar cualquier aspecto de nuestra vida es indispensable un proceso, que para cada persona es distinto. Nada se da de un momento a otro. ¿Cómo podemos transitar este tiempo de espera?

Por Bernardo Stamateas 
Colaboración Especial 

¿Te gustaría pasar a un nuevo nivel en el área de tus finanzas, en tu vida emocional, en tu salud? Si la respuesta es afirmativa, debés saber que es necesario atravesar y tolerar un proceso. Para lograr avanzar, siempre hay un tiempo de la preparación, cuya duración no es la misma para todos.
Algunas personas tienen logros hasta un cierto punto pero luego se detienen y dejan de avanzar. ¿Por qué? Porque no son capaces (o no se atreven) a pasar por el proceso de formación para moverse de su lugar actual hacia donde desean llegar.

Entrenamiento 
Cuando tenemos un sueño grande hasta el momento de ver su cumplimiento, siempre hay un proceso del que no haríamos bien en huir. Lo ideal, por duro que sea, es sacarle la mayor ventaja a ese tiempo de entrenamiento. Dicha actitud nos ahorra el hecho de cometer errores en el camino a la meta.
La razón por la que alguien que ocupa una posición de liderazgo y autoridad termina fracasando es que fue elegido, o convocado, para desarrollar la tarea sin la debida instrucción. El resultado será no solo su fracaso, sino también su frustración. Y muy probablemente arrastre a otros con él o ella.
Pero, ¿qué significa prepararse? En algunos casos requerirá poseer un título académico y además… 

1.    Tener tiempo a solas con uno mismo. Esto nos permite descubrir quiénes somos y hacia dónde nos dirigimos. La soledad sin compañía nos enseña que cada uno es el responsable de procurar su propia provisión y su crecimiento. Nos hace libres de la gente.

2.    Aprender que, en este proceso de espera, atravesaremos diferentes períodos de emoción y presión. Todos pasamos un “tiempo de desierto” en algún momento. Es cuando no recibimos ayuda de nadie y sentimos que nuestras fuerzas están a punto de abandonarnos. Lo importante es saber que tal situación nunca dura para siempre, que es transitoria, y fortalece nuestro carácter porque es un lugar de aprendizaje y crecimiento.

3.    Deshacernos de la queja. Muchos se desesperan y se deprimen en el desierto. A tal punto, que comienzan a quejarse. La queja no sirve de nada, pues nos mantiene estancados allí donde estamos (a menudo a mitad del camino). Vivimos en una sociedad “quejosa” pero nada se resuelve quejándonos. La queja es un problema del alma que necesitamos superar, si anhelamos ser seres humanos responsables y maduros.

4.    Desterrar toda idea que no funciona y reemplazarla por una nueva que sí funcione. Los seres humanos funcionamos con creencias, que no son más que ideas. Algunas, que nos sirvieron en el pasado, ya han caducado y necesitamos cambiarlas para seguir adelante. Una creencia que no sirve nos puede lastimar y detener.

5.    Ensanchar nuestros límites, tanto internos como externos. Si nuestros límites son estrechos, nuestro territorio será pequeño. Si deseamos extendernos en la vida, debemos adquirir el hábito de ensanchar nuestros límites, tanto en nuestra mente como en el afuera.

Quien atraviesa el tiempo de preparación, y todas sus etapas, con éxito, está listo para recibir y disfrutar su promoción.

EL DATO 
Si tenés alguna inquietud, podés escribirme a Bernardoresponde@gmail.com

DESTACADO 
Nuestra actitud determina nuestro éxito o nuestro fracaso.

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