Por Ignacio Iriarte – Analista ganadero
La suba de precios de marzo obedece a un conjunto de factores, pero no exclusivamente a un defecto de la oferta, como se pensó en un primer momento. La faena de marzo, corregida por la cantidad inusitada de días hábiles que tuvo el mes, no cayó significativamente.
La mayor demanda estacional que se da siempre en el tercer mes del año se encontró el 1º de marzo con corrales y cámaras vacíos y con una comercialización muy trabada, tanto del lado de los compradores (matarifes) como de los vendedores, con la entrada en vigencia del paquete de medidas antievasión.
Este otoño, el mercado ganadero estará fuertemente condicionado por el factor climático y por la plena aplicación del paquete de medidas antievasión, que hasta ahora se ha venido poniendo en marcha con mucha flexibilidad, operando todavía al día hoy muchos matarifes con la matrícula del frigorífico o de terceros.
Factor climático
El otro factor que podría limitar seriamente la oferta de ganado es que, al igual que en abril del año pasado, los fenómenos climáticos extremos afectarán nuevamente este otoño el engorde de los feedlots cercanos a Buenos Aires, que abastecen el 40-50 por ciento del consumo de un conglomerado de 14 millones de habitantes como es el Gran Buenos Aires.
Las lluvias y el grado de rigor con que se aplique el paquete antievasión serán entonces decisivos –por el lado de la oferta–, para la evolución del precio de la hacienda en los próximos meses.
El triángulo exportador
La publicación “Worldatlas” calcula que sólo los principales 20 exportadores de ganado vacuno en pie facturaron en 2015 más de 7.500 millones de dólares. Paraguay le vende hace tiempo cortes vacunos a Uruguay, donde tienen una buena aceptación. Se trata de cortes de la rueda.
A su vez Paraguay, ante la escasez de hacienda, está estudiando importar ganado para faena desde el Uruguay. Los frigoríficos del sur de Brasil, a su vez, colocan carne regularmente en el Uruguay, y los frigoríficos uruguayos abastecen –principalmente con carne de vaca– a los centros de consumo del sur brasileño.
Argentina le vende a Chile, y este país a su vez exporta a Japón, México y la Unión Europea. Brasil comparte con la India el liderazgo de la exportación de carne vacuna, pero importa cortes finos (picanha, maminha, bifes) de Argentina, Uruguay, Australia y Estados Unidos.
México exporta un millón de terneros a Estados Unidos, pero importa un gran volumen de cuartos y cortes enfriados. Europa compra un importante volumen de cortes finos de alto precio, a través de la Hilton, 481 y otras cuotas, pero es más lo que exporta: carne y animales vivos a Turquía, Líbano, Rusia y hasta Israel.
Australia, hasta hace poco el primer exportador mundial, está tratando en estos días la importación de carne y ganado desde y hacia Estados Unidos, y Vietnam importa desde hace poco un enorme volumen de carne de la India, que todos –incluido el Usda (Departamento de Agricultura de los Estados Unidos)– sospechan que contrabandean a China.
Ganado en pie
El Usda estima que un “conjunto de países seleccionados” exporta unos cinco millones de cabezas vivas anualmente, aunque una estadística de la FAO, calcula que mundialmente ese volumen supera los 11 millones de cabezas al año.
Estados Unidos exporta al año 1,1 millones de toneladas de cortes finos (“loins”), “fingertips” y hasta trocitos de asado de costilla, pero importa a su vez 1,2 millones de toneladas de carne magra con destino a su industria de la hamburguesa.
Las estadísticas del Inac revelan que a principios de año el Uruguay llegó a exportar a la Argentina unas 138 toneladas (equivalente carcasa) por valor de unos 284 mil dólares. Todos comercian con todos.

 

¿Qué Sentís?

    Compartir el voto en Facebook
    Ud. ya ha votado el artículo

    + Campo

    Tapas del día
    Columnistas