Por Juan Carlos Raffo

 Corría el año 1839... y el gobernador de Entre Ríos, general Pascual Echagüe, abandonaba la provincia de Corrientes con el fin de iniciar operaciones contra Fructuoso Rivera en la Banda Oriental. 
No habían transcurrido aún dos meses de la cruenta batalla de Pago Largo, donde cayeron derrotadas las fuerzas correntinas por las del general Echagüe, y el militar, al alejarse decía que, “luego del escarmiento recibido. los correntinos estarían definitivamente vencidos”. No fue así, ya que si bien Echagüe dejó gobernando la provincia al comandante José Antonio Romero, un hombre de su total confianza, este fue destituido muy pronto y reemplazado por Pedro Ferré, quien antes de culminar el año ya estaba recibiendo en Curuzú Cuatiá al general Juan Lavalle, a quien le entregó la jefatura del 2º Ejército Libertador para que continúe la lucha contra el poder central de Buenos Aires. 
Corría el año 1810... y el pueblo de Buenos Aires se posesionó de una profunda nerviosidad ante la expectación de los acontecimientos que se esperaban de un momento a otro. 
Todo estaba muy agitado y los paisanos, llenos de entusiasmo, iban y venían por los arrabales. El café de los Catalanes y la fonda de las naciones eran un jubileo. La gente se concentraba en los cuarteles y la plaza mayor estaba llena de curiosos. 
Esa noche estaba anunciada en el teatro la tragedia “Roma salvada”. La sala estaba atestada de público y a la hora de comenzar la función salió a escena el actor Culebras a anunciar que por enfermedad de otro actor de apellido Morante se había cambiado la obra y que se iba a representar “Misantropía”. Al momento se levantó un tumulto entre los espectadores y un grupo saltó al escenario y sacaron a la fuerza al actor Morante que estaba en el teatro y no enfermo como habían anunciado. 
La obra anunciada finalmente se dio y logró un éxito sin precedentes. Se vino abajo el teatro de vivas y aplausos y el actor Morante, a cargo del papel de Cicerón, declamó con entusiasmo aquellos versos del cuarto acto, entre cuyas estrofas están aquellas de: “Entre regir al mundo o ser esclavos / Elegid, vencedores de la tierra... / De tu sepulcro al pie, patria, ¡despierta!. 
Esta jornada de teatro vivía gente de Buenos Aires faltando solamente cinco días para que nuestra patria grite libertad a los cuatro vientos del mundo. 

 

 


 

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