La arquitecta y diseñadora participó por tercer año consecutivo de la Feria Wanted Design que se realizó la semana pasada. Esta vez presentó sus hamacas de cuero “con riendas” y sus mantas de lana. Charló con el suplemento ARQ + Construcciones sobre su paso por el evento y sus impresiones como emprendedora. 

La propietaria de Brana, joven y talentosa, se recibió en la Universidad Nacional del Nordeste. Además de ser una mujer apasionada e inquieta, es una diseñadora de interiores que, comprometida con su profesión, se animó al desafío de ser empresaria en nuestro país, llevando adelante su propia marca. 
Sobre su paso por la feria Wanted Design, asume: “Creo que es muy importante la constancia en la feria, se fortalecen las relaciones en clientes, prensa y creo que me ven con más peso al saber que hace tres años participo”. Y agregó: “Es excelente cuando los organizadores, expositores, prensa y público te recuerda de los años anteriores, porque significa que dejaste una huella”.
Más allá de la relevancia de mostrar sus productos al mundo, uno de los grandes logros es hacer contactos que potencien su negocio y amplíen su mercado. En este sentido, Branchi cuenta que la feria le significó hacer “muchos contactos de importante renombre”, con los cuales ya concretó pedidos “de productos exclusivos” que ya la tienen ocupada en el proceso de producción para su posterior exportación.
En cuanto a los productos que diseñó “especialmente” para la feria, indica que fueron realizados en Corrientes donde estuvo “meses” trabajando junto a dos colegas. “Con Mario trabajé en el desarrollo de las hamacas de cuero y junto a Pabla con las mantas”.
Su intención con esta nueva colección fue rescatar técnicas ancestrales y darle valor a distintos oficios que, con la modernización de las técnicas, van quedando en desuso. En este sentido señala que cree que en la Provincia “existe un alto potencial de mano de obra y materia prima”.
Sus productos apuntan a esto, a revalorizar trabajos que “van desapareciendo”, y a su vez lograr una conjunción entre técnicas ancestrales aprendidas de generación en generación y la modernidad de sus diseños. “Hacer productos únicos y de mucho valor simbólico”, sintetiza. 
“Es un orgullo inmenso para mi poder mostrar al mundo lo que realicé en mi provincia, y la satisfacción de ver la respuesta del público”. Señal que el camino trazado y las dosis de energía puestos en su labor sirvieron. 

 

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