Cuando uno tiene cáncer, necesita buena nutrición para ayudar a mantener el cuerpo fuerte. Para hacer esto, es necesario vigilar los alimentos que se consumen y la forma de prepararlos.
Algunos alimentos crudos pueden contener microorganismos que pueden hacer daño cuando el cáncer o el tratamiento debiliten el sistema inmunitario. 
Por ejemplo, los huevos pueden tener una bacteria llamada Salmonella en su interior o exterior. Es por esto que los huevos se deben cocinar completamente antes de comerlos. Las yemas y las claras deben cocinarse hasta que queden sólidas. No se deben consumir huevos blandos. Tampoco se deben consumir alimentos que puedan contener huevos crudos (como el aderezo César para ensaladas, la masa de galletas, el batido para pasteles, la salsa holandesa).
Otra recomendación es tener cuidado con el consumo de productos lácteos:
Todas las leches, el yogur, el queso y otros lácteos deben tener la palabra pasteurizado en sus recipientes. No se deben consumir quesos blandos ni con vetas azules (tales como brie, camembert, roquefort, stilton, gorgonzola y azul o bleu).

Frutas y verduras
Lavar todas las frutas, verduras y hierbas frescas crudas con agua corriente y fría.
No comer brotes crudos de verduras (tales como de alfalfa o soya).
No consumir salsas ni aderezos frescos que se conservan en cajas refrigeradas en tiendas de comestibles.
Tomar sólo el jugo que diga pasteurizado en la lata o botella.
No consumir miel cruda. Y evitar los dulces que tengan rellenos cremosos.
Cocinar los alimentos en forma segura. Tanto el pollo como la carne vacuna, de cordero o cerdo debe estar perfectamente cocinada. Tampoco comer pescado crudo (como el sushi), ostras crudas ni ningún otro marisco crudo. Verifique que todo el pescado y los mariscos que come estén bien cocidos.

Referencias: National Cancer Institute

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