Las escuelas, las universidades, incluso las calles van adaptándose al paradigma de la inclusión. Sin embargo, el recorrido se interrumpe en el mercado laboral, donde las personas con discapacidad no pueden hallar su lugar pese a las acreditaciones profesionales. 

Por Marcela Balmaceda
Colaboración Especial 

¿Qué sucede con los profesionales que tienen alguna discapacidad en el mercado laboral? Para quién nació con una discapacidad, ya sea física o mental, pero sin embargo logró obtener un título técnico, terciario o universitario, ¿es sencillo acceder a un trabajo vinculado a su acreditación? Estas son algunas de las preguntas que me llevaron a redactar este artículo, pensando en una de las tantas cuentas pendientes que tenemos como sociedad con este grupo de personas con discapacidad.
Si bien es cierto que el desarrollo tecnológico, las leyes de acceso y protección para el sector y sobre todo el apoyo de las familias, cada vez más involucradas, brindan un aporte a la educación superior, la inserción laboral de las personas con discapacidad es una deuda social. 
No contamos a mano con estadísticas al respecto, pero es palpable que muchos hombres y mujeres altamente instruidos no pueden acceder al campo profesional para el que se formaron por que el mercado laboral aún se resiste a adaptarse a la tendencia de la inclusión. Es allí donde, inclusive, la gran tarea que llevan adelante las ONGs que bregan por la inclusión laboral se vuelve insuficiente. 

Desconocidos 
Tanto las empresas como las instituciones del sector público y el civil, aún ven a la discapacidad por encima de la persona. Se coloca al árbol antes del bosque. Es que antes de conocer las competencias, capacidades, habilidades y valores de una persona, se focaliza en su discapacidad.
“Las mejores oportunidades son para los más preparados”, es lo que se acostumbra escuchar. Sin embargo, no pareciera ser suficiente. Si una persona con discapacidad invirtió tiempo, dinero y sacrificio personal para alcanzar un título profesional, se encuentra el final del camino con el escalón más alto. ¿Dónde ejercer? 
¿Qué podemos hacer, si la oportunidad se nos escapa de las manos por tener una limitación física? 

Panorama
Más allá de la situación puntual de los profesionales, todo el colectivo de personas con discapacidad sufre las consecuencias de la falta de inclusión. La gran mayoría, se estima que alrededor del 80 por ciento, está desempleada. 
Si bien existen acciones puntuales desde el Estado para brindar “cupos” para discapacidad, este difícilmente se cumpla. Y ni hablar del sector privado. 
A ese panorama se suma, que la gran mayoría de las empresas pequeñas, medianas o grandes, no están preparadas para la inclusión. No hay mobiliario adecuado, ni infraestructura, lo que supone una barrera física concreta, más allá de la barrera social. 
No basta con rampas o semáforos sonoros, no es solo eso a falta de oportunidades algunos profesionales con discapacidad se ven relegados.  Lo ideal sería que los puestos laborales de los trabajadores con discapacidad se tienen que ir personalizando en función de sus capacidades, y no al revés.  

Oportunidades
Las instituciones públicas que otorgaron una oportunidad a algunas de estos profesionales, descubren como estos trabajadores con discapacidad, son personas que nunca fallan en el trabajo e intentan hacerlo siempre lo mejor posible, pues realmente ellos saben que no es fácil de conseguir trabajo en sus circunstancias. Dios quiera que todos alguna vez tengan esa oferta y no lo desaprovechen. Esa es la cuenta pendiente que tiene varios años sin terminar de cubrirla y que todavía en la población de Corrientes no ha comenzado sido reducida en absoluto. 

 

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