Por Ignacio Iriarte – Analista ganadero

Las lluvias y el desastroso estado de los caminos limita la oferta ganadera y mantiene firme el mercado.
Los compradores esperan una “ventana” de buen tiempo de, al menos 15 días, para que la faena se recupere y los precios cedan.
De acuerdo con los voluminosos encierres de marzo-junio se espera que a partir de mediados de agosto, si el tiempo lo permite, comience a aparecer un flujo importante de hacienda liviana proveniente de los feedlots , cuyos engordes están atrasados por el barro.
Hay una gran parte del país ganadero inundado o encharcado, con la napa en niveles récords, varios campos aislados, caminos cortados y muchos establecimientos con el acceso muy difícil. Oferta récord de sustitutos, que al combinarse con exportaciones en retroceso, tanto para el pollo como para el cerdo, determinan un consumo muy alto de carne aviar, 46,5 kilos por habitante, y de cerdo, cerca de los 17 kilos.
El pollo muy barato compite contra la carne de vaca, especialmente en las zonas más pobres del conurbano bonaerense.

El clima se impone
Las inundaciones, el encharcamiento, la humedad y la falta de piso afectan el inicio de la parición, con pérdidas superiores a lo normal por mortandad de terneros o por abortos.
La exportación se ha beneficiado con la devaluación y el pago de los reintegros, pero gran parte de esa ventaja se ha perdido con la suba del novillo pesado, muy escaso en estos días.
A las inundaciones en el noreste de La Pampa, noroeste y centro de Buenos Aires, sur de Santa Fe, Sudeste de Córdoba y Corrientes, debe agregarse ahora la crecida del Paraná.
Este fenómeno ha obligado a la evacuación de la hacienda en las islas y campos bajos aledaños a ese río, tanto en Santa Fe como en Entre Ríos.
Esta última zona ganadera, que hace unos 15 años llegó a tener, según Senasa, 2,5 millones de cabezas, hoy es evacuada.
Las continuas crecidas han traído como consecuencia una fuerte caída del stock ganadero, que en algunos casos se ha reducido a una tercera parte y, en otras zonas a una cuarta parte de las existencias que había antes de este ciclo de crecidas, que son cada vez más frecuentes.
Tanto en las islas y campos bajos del Paraná como en las otras zonas inundadas se observa un éxodo del personal rural ganadero: las familias son evacuadas por las dificultades para acceder a los campos, se van a vivir a los centros poblados más cercanos y los chicos se anotan en las escuelas urbanas.
Después, si las aguas bajan, al puestero o peón se le hace muy difícil volver a radicarse allí. En los campos de islas, que en épocas normales proporcionan una gordura a pasto de gran calidad, el tapiz natural ha tendido a degradarse ante las continuas crecidas y los campos se han ido enmalezando.

Precios
El precio actual del ternero de invernada (180 kilos) resulta hoy en día un cinco por ciento inferior al promedio histórico 2005-2016. En el período de retención 2010-2012, el precio del ternero, a plata de hoy, osciló entre los 42 y 65 pesos por kilo vivo; tocándose el máximo en la primavera del 2010.
Los valores se mantuvieron muy altos –55 pesos– durante el año 2011, pero al año siguiente el destete aumentó (900 mil terneros) y el precio bajó a 47 pesos como promedio anual. En 2013 se destetaron otras 700 mil cabezas adicionales y el precio bajó a 39 pesos de hoy.
Es decir, en los años 2011-2012 los precios del ternero fueron a moneda constante un 31 por ciento más altos que ahora, pero el destete nacional era de 12,2 millones de terneros. Hoy es de 14,1 millones de cabezas.

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