En Corrientes las mujeres trabajan el doble que los hombres en las tareas domésticas (cuidado de otras personas, tareas de limpieza, apoyo escolar, entre otras). A esto se le suma la desigualdad salarial: las mujeres argentinas ganan un 27% menos que los hombres.

Por Leticia Beltrán
Periodista. Especial para el
diario El Litoral.

La feminización de la pobreza consiste en el empobrecimiento que sufren las mujeres por el hecho de serlo.
Las condiciones de vida, las posibilidades reales de acceder a un trabajo formal, el trabajo no remunerado del hogar y la precarización laboral son los factores que favorecen al mayor empobrecimiento de las mujeres en comparación con los hombres.
Según el Indec, Corrientes es la segunda ciudad del Nordeste con mayor desocupación con el 3,9% de desocupados y desocupadas (la primera es Posadas).
Esta cifra se vio aumentada en comparación con el último trimestre de 2016, donde la desocupación en Corrientes era del 3,7%.
En el primer trimestre de este año, bajó la tasa de actividad (se calcula entre la población económicamente activa y la población total de referencia) en comparación con los tres últimos trimestres del 2016.
En el segundo trimestre del 2016 la tasa de actividad fue de 42,4%, en el tercer trimestre de 43,8% y en el cuarto trimestre de 43,7%. Mientras que en el primer trimestre de 2017, la tasa de actividad se redujo a 41,7%.
Cabe destacar que la última vez que el Indec realizó estadísticas sobre trabajo no remunerado fue en el 2013, donde se conoció que en Corrientes las mujeres realizan tareas domésticas (cuidado de otras personas, tareas de limpieza, cocina, entre otras) dedicándole  5,7 horas diarias, mientras que los hombres sólo le dedican 3,1 horas diarias a las mismas actividades. Es decir, que las mujeres correntinas trabajan el doble que los hombres en las tareas domésticas.
En un contexto de ajuste, aumento de la inflación, precarización laboral, las mujeres son quienes se ven mayormente afectadas. El desempleo entre mujeres argentinas es del 10,2%, mientras que el de los varones es del 8,5% en el país (según datos del informe Trabajo e Ingresos del primer trimestre del 2017, publicado por el Indec). A esto se le suma que las mujeres argentinas ganan un 27% menos que los hombres y este porcentaje aumenta cuando se trata de trabajos informales y de cargos jerárquicos.
Las mujeres con formación tienen que limitarse a un techo de cristal, que son los obstáculos para ascender en puestos laborales. Esta desigualdad se explica por la posibilidad de procrear de las mujeres, la falta de políticas de Estado que garanticen un sistema de cuidados donde, por ejemplo. las mujeres jefas de hogar puedan contar con jardines materno-paternales en sus lugares de trabajo.
Esta “naturalización” de la condición de ser madre funciona como barrera (interna y externa) en las mujeres para el crecimiento profesional y laboral. La violencia contra las mujeres se manifiesta de diferentes formas, el empobrecimiento es violencia económica. La falta de oportunidades, la no flexibilización laboral a mujeres madres, las exigencias de utilización de una vestimenta particular y maquillaje, con el fin de conservar el puesto laboral, son violencias simbólicas.

¿Qué Sentís?

    Compartir el voto en Facebook
    Ud. ya ha votado el artículo

    + Opinión

    Tapas del día