A partir del relevamiento de desechos en hogares, una investigación determinó que hubo una merma en la adquisición de los bienes más caros. La compra de la leche en polvo más costosa cayó tanto en los barrios céntricos como los de la periferia.

 

Por medio de un estudio del contenido de la basura en hogares durante un período de tiempo, desde la Fundación Prometeo afirman que el consumo de productos de primera marca tuvo una “merma importante”. La baja se da tanto en los barrios céntricos como de la periferia, y los bienes más afectados son los lácteos.
La Fundación Prometeo realizó durante los últimos dos años un trabajo denominado “arqueología de la basura”, que consiste en revisar los desechos que se realizan en un domicilio, en un tiempo determinado, de manera de obtener información sobre consumos y hábitos en dicho hogar. Según explicaron, “el estudio se basa en comparar el contenido de las bolsas de residuos (más puntualmente, el empaque de los productos) con la base de datos que se tiene de extracciones realizadas en la misma zona durante cierta cantidad de tiempo”.
De esta investigación de “packaging residual” llegaron a la conclusión que bajó el consumo de los productos de primeras marcas, tanto en los barrios céntricos como los de la periferia. Los bienes afectados son de varios rubros, pero el descenso más importante está marcado por los lácteos.
En el estudio realizado en las viviendas ubicadas entre las cuatro avenidas permite observar “una merma importante en el consumo de productos de primera marca”. Específicamente sobre los bienes, la Fundación sostiene que ya no es sólo reemplazar marcas de champagne, sino “cambiar la lata de leche Nido por los paquetes de La Purísima o de La Lechera”. Además afirman que “el consumo de queso Azul ha bajado en un 52%”, y “se ha incrementado la presencia de latitas de Pate de Foie en un 22%”.
Por otro lado, aseguran también que “el peso promedio de las compras de queso cortado a máquina bajó de 300 a 200 gramos”, lo que sugiere “que se adquiere lo estrictamente necesario para una comida determinada”; y también “bajó el consumo de jabones de tocador de primeras marcas, al igual que champús y cremas de enjuague, maquinitas de afeitar y dentífricos”.
Por último, destacan también “la consolidación de los productos ‘marca propia’ de diferentes supermercados e hipermercados”; y “un crecimiento sostenido en el ámbito de los ansiolíticos, sobre todo en sus presentaciones más económicas”.

Consumo popular
La investigación realizada en los barrios de la periferia de la ciudad marca también una baja en el consumo de las primeras marcas, siendo más notorio el descenso para los alimentos. Según indican desde la Fundación, “los barrios de menores recursos, donde la leche Nido era poco común y abundaban La Purísima y La Lechera, muestran una merma en los paquetes de dichos productos del orden del 28%”. Asimismo, resaltan que “la presencia de las leches maternizadas del tipo NAM ha disminuido en un 38%”.
En ese sentido, la yerba también tuvo una baja en su consumo de primera calidad, ya que “de manera concurrente se observa un crecimiento del 19% de los paquetes de yerba de segundas y terceras marcas”.
Por último, en el estudio se afirma que “ha subido el consumo de segundas y terceras marcas de fideos en un 27%”, y “se ha incrementado la presencia de latitas de picadillo en un 8%”.

¿Qué Sentís?

    Compartir el voto en Facebook
    Ud. ya ha votado el artículo

    Tags

    + Obras & Servicios

    Tapas del día