Dentro de los muebles de la cocina y del baño y, sobre todo, en las hendiduras y grietas.
En los caños de desagüe de cloacas y canillas de cocina, baño, lavaderos, salidas de gas, calefacción o aire acondicionado, cajas eléctricas, cielo raso, entre otros. Incluso los que salen a la calle. Suelen ser uno de los principales lugares por donde ingresan a la casa.
Detrás y debajo de las heladeras, cocinas, hornos, freezers, microondas y otros electrodomésticos. 
Sótanos, altillos y lugares de depósito y almacenamiento de alimentos, herramientas, ropa, telas, papeles, bolsas del súper, diarios, alimentos de mascotas, entre otros.  
Debajo de los pisos de madera y detrás de los zócalos de los pisos.
En el exterior, donde haya escombros, leña o tachos de basura.
 
 
 

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