Mantener un horario de sueño, incluso los fines de semana.
Practicar una rutina para dormir relajado.
Hacer ejercicio físico a diario.
Asegurar condiciones ideales de temperatura, ruido y luz en el dormitorio.
Dormir en un colchón y almohadas cómodos.
Tener cuidado con el alcohol y la cafeína.
Apagar los aparatos electrónicos antes de acostarse.

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