La edificación tiene una fachada clásica de estilo italiano; en cambio, su interior es típicamente colonial, las habitaciones y sus galerías convergen en un patio central. La propiedad está en venta y buscan preservarla debido a su valor patrimonial.

Por Diego Sabao

La casa de “los Cabral” es una de las construcciones antiguas de Corrientes, que cuenta con algunas particularidades arquitectónicas e históricas que despertaron la iniciativa de juntar firmas para poder convertirla en un espacio cultural, puesto que se encuentra en venta y existe el temor de que pueda ser demolida.

Una de las cuestiones  más llamativas es que en la construcción, que se encuentra por calle Tucumán al 500, conviven dos estilos bien marcados. Por un lado,  la fachada italiana del edificio es italiana; por el otro, su interior posee un sector colonial construido en el siglo XVIII. 
El arquitecto Miguel Angel Riera, especialista en el tema, comentó a El Litoral que “la fachada es neoclásica, historicista y con una marcada influencia italianizante”. Entre las características más significativas que la posiciona dentro de este movimiento sobresale la cuestión estética, con una estructura geométrica y simétrica, teniendo como eje el acceso y dos grandes ventanales laterales. 
Se advierte, además, un frente tripartito, es decir, con un basamento, un desarrollo que es la parte central y una coronación en la zona más alta de la propiedad. Asimismo, tiene importantes dimensiones, un rasgo típico de la época y de las casas donde habitaban las familias correntinas más acomodadas económicamente.
En el interior, en tanto, la residencia de “los Cabral” cuenta con rasgos típicamente coloniales. De esta manera, al ingresar se puede apreciar un patio central, en torno al cual se ubican las habitaciones bajo galerías. Mientras que en la parte trasera hay un aljibe de mármol y se conserva aún una biblioteca.
El patio central y las piezas en galería denotan el rasgo colonial de su arquitectura. Además, esta casa en particular cuenta con columnas de madera, lo que acentúa su antigüedad así como el estilo y los materiales que eran utilizados para construir hace más de doscientos años. 
Lo arquitectónico guarda una estrecha relación con las estructuras sociales de cada época. Con respecto a esta cuestión, Miguel Angel Riera hace hincapié en que “la tipología colonial sobrevivió mucho tiempo por cómo era en ese momento la familia”. El especialista, además, explicó: “No se tenía en cuenta la privacidad de los ambientes, esto empieza a cambiar recién en la década de 1930 y ahí aparecen las llamadas casas-cajón, que son más compactas”. 

Patrimonio

Desde el punto de vista patrimonial, la casa de “los Cabral tiene ciertas cualidades que la definen como una propiedad no sólo antigua, sino también histórica. “Es testigo y expresa un tipo de arquitectura que se llevó adelante en la ciudad en un momento determinado, contemporáneo a lo que fue la consolidación del área central de la ciudad”, contó Riera en este sentido; poniendo en perspectiva la importancia de esta construcción.
Por este motivo, puede decirse que no se trata de un edificio más, aunque si es contemporáneo a otras propiedades que fueron levantadas en esa época y que hoy marcan de manera determinante la fisonomía del casco céntrico e histórico de Corrientes, sobre todo las manzanas aledañas a la plaza 25 de Mayo, área que fue, justamente, la ciudad fundacional.
En este contexto, puede decirse que la propiedad que se encuentra en la esquina de las calles Salta y Fray José de la Quintana -actual Ministerio de Seguridad de la provincia- y la Iglesia de la Merced con su aspecto que conserva actualmente son dos de las construcciones que forman parte de un mismo momento histórico y, por ende, comparten rasgos arquitectónicos con la casa de “los Cabral”. 
Justamente, este valor patrimonial es lo que alienta a algunos historiadores a buscar la recuperación de la antigua edificación, contando además con el apoyo de distintos sectores estatales como el Ministerio de Turismo, de escritores y arquitectos que estiman importante la preservación de esta clase de construcciones. Miguel Angel Riera expresó al respecto que “la casa está en venta; si la compra un particular puede usarla como propia para vivir, pero si lo hace una empresa inmobiliaria será seguramente para demolerla y hacer edificios, buscando una lógica rentabilidad”. 
Aunque varias propiedades antiguas fueron demolidas y otras modificadas, existen algunos ejemplos de construcciones que lograron ser rescatadas al menos parcialmente y actualmente son utilizadas como edificios públicos, mayoritariamente con impronta artística y cultural. Entre ellas pueden mencionarse la Casa Molina, actual Museo Municipal de la Memoria, La Casa Lagraña donde funcionan oficinas judiciales o la Casa Martínez que hoy funciona como Museo Arqueológico y Antropológico de la provincia.

Publicado en El Litoral el domingo 29 de octubre

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