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05-07-2012 04:00hs
POR ROBERTO CAPARA
Distintos pero valederos festejos
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La pelota es mía y no te la presto
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Terminó la odisea para muchos, lo cual da paso al reposo de la pasión. Terminaron los torneos del fútbol nacional, esos que acaparan la atención de millones de argentinos a quienes no les importa el nivel del juego, sino que su equipo gane todos los partidos.
Cuando se es campeón mucho más, obvio. Las celebraciones casi no tienen fin y el Obelisco de la ciudad de Buenos Aires recibe la visita de los fans, que dan la vuelta olímpica. Algo que por razones de seguridad no pueden (ni deben) hacerlo en el estadio donde su equipo se consagró, aunque a veces todavía, saltan los alambrados y cometen desmanes.
Están también los otros hinchas. Esos que sufren, padecen porque el rendimiento de sus equipos no es el deseado. Y más aún el menos esperado cuando están al borde del precipicio. Es decir, cuando acecha la pérdida de la categoría. Eso que algunos dicen que no se debe dramatizar, pero a ninguno le gusta irse al descenso.
El hincha de River festejó la obtención del campeonato que lo depositó en la máxima categoría del fútbol nacional. No le importó que se tratara de un torneo de la divisional inmediata inferior. “¡Qué importa, somos campeones!” dijo uno; “¡volvimos a la primera A y no tiene precio!”, sentenció otro.
Sí, es cierto, todo cierto. Es una muestra de que lo importante es ganar, sea un partido o un campeonato o una copa de verano o de leche, como se dice comúnmente.
Lo lindo es dar u observar la vuelta olímpica de sus jugadores, sin importar si ganaron con un gol en contra, un penal o sin jugar bien y lindo. El triunfo tapa todo o gran parte, por lo menos un tiempo.
Sino pregúntenle a los seguidores de San Lorenzo, quienes hasta el tramo final del último partido sufrieron. No era un partido más, estaba en juego el mantenimiento de la categoría, que alguna vez, hace una treintena de años, la dejó para volver uno después.
Quienes estarán apesadumbrados son los hinchas de Chacarita Juniors, quienes alguna vez, hace una cuarentena de años dieron la vuelta olímpica en una histórica tarde en la cancha de Racing, cuando el funebrero ganó por 4 a 1. ¡Quién te ha visto y quién te ve Chaca, ahora en la Primera B Metropolitana!
La ilusión tiene vida eterna, más cuando se nutre de alegría. Es lo que le ocurrió hace pocas horas a los hinchas de River y San Lorenzo.
Lo bueno para los espectadores, es que no hubo incidentes. Fueron festejos en paz, alegres, de felicidad, como siempre debe ser, siempre.
ROBERTO CAPARA
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