0
Comentar
15-07-2012 04:00hs
POR MARIANA BLANCO
“Después de la crisis de 2001, la sociedad rechaza la protesta social”
-
COMPILADORA. Con galera en mano, Piñeyro adelantó la línea de investigación que trata el libro.NIDIA PIÑEYRO Edad: 43 Estado civil: divorciada, 4 hijos. Lugar de nacimiento: Resistencia, Departamento de San Fernando.  Lugar de residencia: Resistencia, Chaco Profesión: Docente investigadoraA LA IMPRENTA. Las autoras, momento previo a enviar las galeras.CONFLICTO SOCIAL. El caso paradigmático del barrio San Pedro Pescador.
Tamaño Fuente
Imprimir
0
Comentarios
Autora de libros, la docente de la Facultad de Humanidades brinda un pantallazo sobre el acceso de los sectores vulnerables a la palabra. Junto a un equipo de estudiantes  de la Unne, publicó trabajos sobre las representaciones de las minorías en conflicto social en la región.

MARIANA BLANCO
mblanco@ellitoral.com.ar

NIDIA PIÑEYRO
Iniciada en la carrera de Letras, Nidia Piñeyro recorrió un largo camino entre la academia como profesora e investigadora y la militancia ambientalista. De a poco fue gestando un equipo entre estudiantes de la Facultad de Humanidades y, casi por azar, redescubrió una línea de investigación que siguió a lo largo de diez años: el acceso a la palabra de los sectores vulnerables en la opinión pública. Este año publicó el libro “Semiótica de la Resistencia. Las luchas populares y los medios masivos de comunicación en Argentina después de 2000”, editado por el Centro de Estudios Sociales de la Unne junto a un grupo de jóvenes investigadores, donde analizan las representaciones que circulan en la sociedad de algunas minorías de la región en conflicto social, entre ellos pescadores, pequeños productores algodoneros, ambientalistas, entre otros. Actualmente dirige trabajos sobre representanciones del matrimonio igualitario en medios digitales y encamina un proyecto sobre el imaginario de los malloneros en ambos márgenes del Paraná. En su domicilio en la ciudad capital de Chaco, la científica social recibió a El Litoral para brindar un pantallazo del trabajo del equipo, las imágenes de los piqueteros, los estereotipos de los grupos de menores recursos económicos y la situación de la metodología cualitativa en los claustros correntinos y chaqueños.

¿Cómo nació el proyecto del libro?
Surgió hace un año con las Primeras Jornadas Interdisciplinarias sobre Conflictos Sociales (Unne), organizado por un colega de la carrera de Ciencias de la Educación. Como estaba militando hace muchos años en una organización ambientalista y estábamos involucrados en la defensa del barrio San Pedro Pescador (Chaco), mi colega me planteó la idea de presentar una ponencia sobre ese tema. Pero pensé que mi trabajo no estaba sistematizado y recordé que Mercedes Alegre, una de mis tesistas, estaba haciendo un trabajo sobre la representación social de los pescadores malloneros en época de veda. Me acordé también del trabajo de Andrea Bonett, otra de mis tesistas, que trataba sobre la representación del conflicto de la pastera Botnia. El título me estaba diciendo que era un conflicto, entonces las convoqué para hacer la presentación en las jornadas. El trabajo de las chicas fue bien recibido y pensé que podría escribir sobre el conflicto de San Pedro y con el trabajo de los tesistas ya teníamos cinco capítulos. Teníamos un libro. Y me di cuenta de que hace diez años estaba trabajando sobre conflicto.

¿Cuál es la línea de trabajo que siguieron en las investigaciones?
Gran parte de mi trabajo está centrado en el análisis del discurso aplicado a los medios de comunicación. En el ‘99 comencé con los inundados. Empecé a reconocer una línea de trabajo mayor que, cuando hay vulnerabilidad económica, hay vulnerabilidad semiótica.

¿En qué consiste esta idea?
Este concepto de vulnerabilidad semiótica es una idea que trabaja Marta López en sus trabajos de investigación (ella fue mi directora en la Maestría en Desarrollo Social). Después, uno casi sin notarlo  incorpora conceptos, los aplica y no puede dejar de ver que en todos los casos que estudia están presentes como hipótesis de trabajo. Mi hipótesis de trabajo generado en todos estos años, si bien no fueron los conflictos, sí fue esta relación, ese paralelismo entre dos argumentos que es propio de la dominación en el sentido de Marcuse (Herbert). El dice que hay varios principios de realidad. Los hombres empezamos a limitarnos con la civilización cuando descubrimos la escasez. Como hay escasez no todos podemos tener todo siempre. Y Foulcaut (Michel) dice en “El orden del discurso” que sobre la palabra recaen tres tabúes: uno sobre el objeto del que se habla, otro sobre la oportunidad y otro sobre el emisor. Esto se traduce  en términos argumentales que no todos podemos hablar de todo, todo el tiempo.

¿Qué es un tabú?
El tabú significa una prohibición que uno asume como parte de la sociedad y no lo cuestiona, pero sí está claro que uno puede descalificar al otro por ser inoportuno. Por ejemplo, no es que no sea interesante el tema pero no era la ocasión para decirlo. Eso está aceptado socialmente. Entonces, cuando se trata de una disputa social, cuando hay un grupo que está demandando algo, o reclamando o reivindicando algo y sucede en medio un corte de ruta y todos queremos salir de vacaciones, nos quejamos porque justo nos cortan la calle. Eso es un reclamo sobre la oportunidad, sobre el modo, sobre la forma en que se expresan. Y que, al mismo tiempo, descalifica al grupo que está solicitando algo.

¿Eso se ve cuando se hace foco en el efecto y no en la causa?
Esa es una estrategia para poder afirmar que no todos podemos tener todo siempre, y va de la mano de no todos podemos hablar de todo siempre. No es una cuestión que se pueda lograr de una manera espontánea. Nosotros estamos hablando de producción de estereotipos. La producción de estereotipos o procesos de esteroetipación tienen que ver con descubrir o categorizar una condición social y a esa condición social caraterizarla negativamente, repetir las características negativas, martillar e insistir que esas características son propias de ese grupo como si fuera algo innato. Por ejemplo los piqueteros son rebeldes, son conflictivos, son naturalmente revoltosos, naturalmente quebrantadores del orden.

¿Cómo afectan estos estereotipos a los grupos?
Cuando se instala esa característica negativa en la opinión pública se justifica el estado de pobreza o de iniquidad o de injusticia que padece el grupo que está tratando de hacerse oír. Lo que nosotros decimos es que cuando hay un grupo estereotipado es muy difícil que la sociedad pueda ser solidaria, que pueda comprender como está y para el grupo es muy difícil dar vuelta esa imagen. Es un proceso de estereotipación completo cuando no se explica la causa del por qué se está en la calle sino que se hace un subrayado sobre el efecto que hace a los demás el estar en la calle.

Pero a todos los grupos no afecta por igual. Durante el conflicto del campo hubo cortes de ruta pero los productores no tuvieron caracterizaciones negativas.
Porque esos productores que estaban protestando por una retención no eran grupos vulnerables. No molestaban al estatus quo. No eran como los pequeños productores algodoneros que llegaron a la plaza 25 de Mayo (Resistencia) casi como una peregrinación a sentarse y a comer torta frita. No era el mismo grupo. Dentro de lo que se llama el campo o la ruralidad hay muchos grupos. Lo que nosotros estamos diciendo es que cuando uno pertenece a una condición social que productivamente está en los últimos eslabones de la cadena, lo que normalmente pasa es que estereotipan para que la opinión pública rechace el estereotipo y deslegitime el conflicto.
No quiero afirmar nada categóricamente pero creo que los cortes del campo tuvieron una aceptación, que ahora no tienen, porque hubo un contradiscurso. Porque la gente veía a gente que alguna vez fue próspera, estaba siendo despojada. Cuando los pescadores del Paraná cortan el puente, o volantean o van y piden subsidios a Desarrollo Social  lo que hace la prensa sistemáticamente, sobre la base del estereotipo del piquete, es incluirlos como piqueteros por la metodología pero no cuentan, por ejemplo, qué es la veda, que está pautada. Estos pescadores son categorizados como ignorantes, como piqueteros, como depradadores, pero nunca como trabajadores del río. No están la características positivas nunca.

Subrayar el conflicto también forma parte de la metodología de trabajo en los medios.
Es uno de los factores de noticiabilidad. Si no hay conflicto no hay noticia. Pero al margen de que sea una norma o estrategia de selección de la noticia, lo que nosotros estamos planteando, no como nuevo, sino como naturalizado, es que se procesan los fenómenos sociales conflictivos de una manera que siempre el que está asociado al conflicto como un protagonista del conflicto es rechazable. En definitiva, lo que estamos poniendo como una interpretación de los fenómenos sociales conflictivos es el hecho de que a la prensa y a las clases más acomodadas de la sociedad le molesta la idea del desorden  cuando, en realidad, conflictos de intereses existen siempre. El conflicto molesta, desordena, es negativo en sí mismo, para cualquier sociedad que supone que el estado natural de la sociedad es la paz. La paz en todo caso es la victoria del dominante. Lo normal es estar en conflicto, no en orden y existe un esfuerzo por mostrar o rechazar cualquier chisporroteo. Lo que estamos haciendo con este rechazo es legitimizar el estatus quo, naturalizar la pobreza, la indegencia, al excluido.

Esta naturalización de la pobreza ¿circula también en el discurso de otras instituciones?
La globalización naturaliza la pobreza. Si bien no es una institución, es una era en la que estamos viviendo donde cada vez es menos escandaloso para la gente escuchar que cinco empresas tienen el equivalente al PBI de cuatro o cinco países y no nos causa asombro decir que más de la mitad del planeta vive en la pobreza, teniendo recursos y alimentos para todos. Es como que no distribuir está naturalizado, la pobreza está naturalizada, la muerte de chicos está naturalizada. Al subir a un taxi, por ejemplo, uno escucha al taxista decir lo mismo que en los medios sobre un corte de ruta, no digo que sólo repite lo que dicen los medios, pero mira sólo la metodología. A lo mejor esa forma de protestar es la única que tiene ese grupo porque no tienen acceso a la palabra pública, entonces tienen que hacerse eco con sus cuerpos. En el espacio público el cuerpo habla y si no molesta a alguien no funciona el reclamo.

Entonces ¿qué pasa con la imagen del piquetero?
A partir del análisis que una de mis tesistas  hace de la transformación de la imagen del piquete y del piquetero, en Argentina se instala una nueva forma de producir noticias sobre grupos vulnerables. Es una instrucción de lectura pareja para cualquier persona que tome el espacio público. Después de haberse normalizado la crisis de 2001 es normal que la gente, que la sociedad, rechace la protesta social, rechace a los grupos que toman los espacios públicos y que sean vulnerables porque dicen ‘si yo pude salir de la crisis, ¿por qué ellos no hicieron algo?’. O hablan de que son subsidiados o que son voraces. Hasta creo que salió en la prensa de que estamos tan mal acostumbrados que las mujeres salen a embarazarse para recibir un subsidio.

¿Y los subsidios a los inversores?
Los grandes inversores tienen algún tipo de garantía del Estado cuando se instalan en el país. Eso es un tipo de subsidio, pero cuando se subsidia a los vulnerables parece el colmo.

El equipo trabajó con métodos cualitativos. ¿Cómo está vista la investigación cualitativa?
En general, los estudios cualitativos no están prestigiados. Lo cualitativo está tildado de poco riguroso. Utiliza un tipo de razonamiento abductivo que tampoco esta prestigiado al lado otros tipos como la deducción. Los investigadores que trabajan con analogías, abducción o inducción no pueden sacar leyes generales pero sí ayuda a caracterizar fenómenos. Ahí esta la ventaja para las ciencias sociales y hay problemas locales que no están estudiados. Y eso es lo importante del libro, que puede ayudar, porque un estudiante al ver que un compañero puede escribir un libro siente que no es tan difícil. Nuestros casos son tan investigables como los que investigan Chomsky y Van Dijk.


¿Cómo está la investigación cualitativa en la región?
Hay áreas impensadas donde los estudios cualitativos son valorados como en derecho y geografía. Se hacen cursos de metodología cualitativa porque no están alcanzando las estadísticas. Lo que pasa es que los fenómenos sociales son cada vez más complejos, por eso, a veces, las variables que tenés a priori no sirven y para eso se debe tener una metodología compleja que nos ayude a conocer más a las minorías y a conocer a la sociedad desde el punto de vista de qué visión del mundo tenemos y sobre la situación de conflictos. Creo que hay todo un paradigma que se está imponiendo en la región. Claramente se está marcando esa tendencia en las cátedras de Sociología.

Pescadores en primera persona
Un trabajo de investigación que demandará al menos tres años, inició Nidia Piñeyro y consiste en las representaciones de los pescadores malloneros de Corrientes y Chaco. Según observaciones preliminares, los trabajadores del río ocupan un poco más del 10 por ciento de la costa correntina ya que existe una tendencia a transformar la actividad de pescador a guía turístico, es decir, con fines de explotación turística. Mientras que en la ribera chaqueña, los malloneros utilizan casi la totalidad.

Trayectoria local y nacional
Nidia Piñeyro es profesora en Letras, especialista y mágister en Desarrollo Social y doctorando en Ciencias Cognitivas por la Universidad Nacional del Nordeste. Actualmente se desempeña como docente e investigadora de la Facultad de Humanidades de la misma casa de altos estudios. Desde 1999 se dedica al análisis del discurso aplicado a diversos temas como medios masivos, economía, política, ambiente y cognición. Ha publicado libros y capítulos en la Unesco y Pnuma, así como artículos en revistas especializadas en Ciencias Sociales, y ponencias en congresos de la Asociación Argentina de Semiótica, la Sociedad Argentina de Lingüística, la Internacional Association for Dialogue Analysis y  Asociación Latinoamericana de Estudios de Discurso.


Trabajo en equipo
Arribar a las conclusiones sobre los procesos de estereotipación y la nueva forma de producción de noticias para construir la imagen de los grupos vulnerables que ocupan el espacio público fue el fruto de un trabajo de investigación de cuatro alumnas de la carrera de Comunicación Social de la Unne, bajo la guía de la docente investigadora, Nidia Piñeyro, actualmente a cargo de la cátedra Introducción a las Ciencias Sociales de Ciencias de la Educación.
En el proyecto Andrea Bonett trabajó sobre la representación del conflicto ambientalista en torno a la instalación de la pastera Botnia en Fray Bentos, Uruguay.
Manuelita Núñez, en tanto, abordó las representaciones de los pequeños productores algodoneros del Chaco. Mercedes Alegre, en tanto, investigó sobre las representaciones de los pescadores malloneros en época de veda y Nora Mabel Canela, abordó las representaciones de los piqueteros y piquetes después de 2000. El libro fue editado por el Centro de Estudios Sociales y la presentación se realizó en el Cecoal, en Resistencia Chaco.
En los próximos días se prevé que los trabajos de investigación sean expuestos en Corrientes al tomar trabajos regionales.
¿Qué Sentís?
Registrando voto...
Compartir el voto en Facebook
Ud. ya ha votado el artículo
Noticias relacionadas
    Más de Medios y Periodismo
      Varias
        COMENTARIOS
        FACEBOOK
        Cargando comentarios...
        Cargando...
         
        BRUNO ARIEL GIMENEZ
        BRUNO ARIEL GIMENEZ
         
         
        ROBERTO CAPARA
        ROBERTO CAPARA