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15-07-2012 04:00hs
POR GABRIELA BENITEZ
Juan Pablo Zanin: “Hoy no es condición tener plata para acceder a la ciencia”
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INVESTIGADOR. Juan Pablo trabajando en el laboratorio de la Universidad de Rutgers, Estados Unidos.
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Es un científico correntino que se perfecciona en una universidad de Estados Unidos.  Egresó del Colegio Pío XI y estudió en Córdoba. Investiga el comportamiento de las células. ellitoral.com.ar descubre al hombre de ciencia que aunque eligió el exterior para especializarse, quiere volver a trabajar en su país.

ENTREVISTA EXCLUSIVA DESDE ESTADOS UNIDOS

Juan Pablo Zanin es un biólogo y científico correntino que vive en Estados Unidos. Su interés por las ciencias estuvo estimulado desde pequeño por sus padres, pero fue la curiosidad de entender el comportamiento de los canguros lo que lo acercó a la biología ya que deseaba vivir en Australia. Después de egresar del Colegio Pío XI, se mudó a Córdoba para estudiar en la Facultad de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales de la UNC y si bien su intención inicial era la etología (el estudio del comportamiento) terminó prefiriendo  la biología celular y molecular.
Completó su tesis doctoral y hace 8 meses consiguió una posición postdoctoral por 4 años en la Universidad de Rutgers, en New Jersey.  Desde un laboratorio junto con varios científicos del mundo, estudia la función de una proteína que está involucrada en muchos procesos tales como la muerte de una célula. Desde allí, habló con www.ellitoral.com.ar y dio su opinión sobre el lugar de las ciencias en Argentina, sus ganas de trabajar en el país, el rol del científico hoy y las grandes preguntas que aún le faltan responder.

¿Cómo elegiste la carrera?
Me gustaban los animales y me puse estudiar biología. Mi intención era poder estudiar el comportamiento animal, más precisamente la etología de los canguros porque quería irme a vivir a Australia. Emigré a Córdoba y en la Facultad de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales de la UNC encontré nuevas cosas que no conocía como la biología molecular y genética. Terminé en biología celular.
En 2003 entré al Instituto de Virología y trabajé un año. En la cátedra de Biología Molecular empecé mi tesina de grado para recibirme de biólogo. Después hice mi tesis doctoral por cinco años, la terminé el año pasado, y busqué un postdoctorado que es algo bastante común si querés seguir en ciencias. El “postdoc” como se lo llama, es lo que se hace entre el doctorado y la carrera de científico, uno adquiere experiencia para que puedas formar tu propio laboratorio.

¿Qué encontraste allá y no hay acá?
Lo mismo que hago aquí en Estados Unidos, lo puedo hacer en Argentina. Allá, el postdoctorado se hace en  el Conicet, que es la entidad encargada de las ciencias en el país, o en la universidad, pero personalmente creo que es bueno irse del país un par de años, eso te abre la cabeza, es otra forma de investigar y hay otras formas de ver las ciencias. Aquí hay tecnología de punta y la libertad para llevar adelante cualquier emprendimiento. Te doy un ejemplo: en Argentina el subsidio más grande para proyectos científicos es de 300 mil pesos para tres años, acá se cuenta con 3 millones de dólares de presupuesto.

¿Cómo es la formación de los científicos argentinos?
Es muy buena. No encuentro diferencia entre un graduado de la universidad de Estados Unidos y uno de la universidad nacional. Aquí un “college” dura 4 años, en la universidad de Argentina se pasan 5 o 6 años, lo cual hace que uno salga más preparado. Una posible diferencia es que aquí uno tiene la teoría y la práctica al alcance, algo casi inalcanzable en Argentina. Te doy otro ejemplo: en Córdoba, existen dos microscopios focales (que son especiales) en la provincia, aquí en el edificio donde trabajo actualmente hay dos de estos equipos disponibles y el alumno tiene la posibilidad de acceder a ellos sin problemas.
La ciencia es dependiente de la tecnología del momento, a su vez depende estrictamente del dinero, a veces se hace difícil.

¿Qué ves distinto en los científicos hoy?
Varias cosas. La ciencia está tratando de abrirse a la sociedad. Antes la gente se enteraba de cosas sólo si había un gran descubrimiento. Ahora, se trata de explicar lo que se está haciendo. Tratamos de bajar la ciencia a un lenguaje más accesible para que lo entiendan todos. Es fundamental devolverle a la sociedad el lugar que nos da para las investigaciones y que ella se beneficie con lo que uno estudia. Antes la ciencia era un hobby. Estaba hecha por gente que tenía mucha plata y tiempo para investigar, hoy es una profesión más, con un salario para vivir, como un médico o un abogado. Desde que se generó ese cambio, empezó a entrar mucha gente al sistema científico desde todos los sectores porque hoy no es una condición tener plata para acceder a la ciencia. Es lo que cambió y me parece fantástico.

¿Cómo es un día tuyo?
El científico loco y despeinado es un mito. No soy así (risas). De lunes a viernes estoy en el  laboratorio y ahí paso más de 8 horas diarias. El 70 por ciento de mi tiempo lo ocupo en hacer experimentos, lo que en la jerga del científico es “estar en la mesada" y un 30 por ciento en buscar información en internet, discutir con otros compañeros lo que podés hacer.

¿Hay frustraciones?
El ‘99 por ciento de los intentos son frustraciones y el 5 por ciento, son logros. Muchos de los experimentos no salen y no dan lo que uno espera pero es normal. Cuando comprendes eso es muy divertido. Dentro de la ciencia, es más de lo que uno le erra que lo que le pega, muchas veces.

¿Qué preguntas buscás responderte?
Estoy dentro de un grupo de un laboratorio que estudia el sistema nervioso y  las funciones de una proteína que aparece en desarrollo del embrión, participa en la multiplicación y en la muerte de las células, principalmente después de una enfermedad neurodegenerativa o un daño del sistema nervioso como la epilepsia. En el adulto cuando uno tiene ataques el nivel de esta proteína aumenta y esto puede generar muerte neuronal, la células se mueren y esta proteína está involucrada. Lo que trato de responderme es cómo funciona esta proteína en el cerebelo, el órgano que controla los movimientos, las posturas entre otras cosas. Nosotros sabemos que esta proteína es muy abundante, en los primeros días del recién nacido, y después desaparece, entonces la gran pregunta, es qué hace que esta proteína aparezca en el cerebelo.

¿Y la pregunta madre?
Cómo funciona el cerebro, cómo funciona una célula, cómo sabe que debe morir o vivir, cómo curar el cáncer, el HIV, enigmas hay millones.

¿Querés volver a la Argentina?
Mi intención es volver sin dudas, pero volver a algo, no volver a la nada. La ciencia está pasando por un buen momento en el país, hay lugares a los que se pueden volver. 

Por Gabriela Benitez
gbenitez@ellitoral.com.ar

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