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25-07-2012 04:00hs
POR CARLOS GELMI
Los 2 pesos que no están y los 13 ceros que ya perdimos
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Por el espejo retrovisor traté de escudriñar en el rostro del remisero algún gesto que me guiara como en el juego de la mentira-verdad, ante la pregunta de un pasajero  meterete incursionando por casa ajena:
- ¿Es cierto que están por aumentar las tarifas?
- Y... qué le parece. Todo aumenta y nosotros sufrimos dos impactos: se nos reducen los ingresos y escasea la clientela...
- ¿Y es inminente la decisión?
- Sí, ya está decidido, sólo falta ponernos de acuerdo cuánto será. Muchos, entre ellos yo, se oponen a la utilización de las “colitas” en moneda que sólo provocan problemas con el cambio. Vayamos a los números redondos y punto...
- Pero así puede haber excesos...
- No. Lo que se producirá es un blanqueo de algo que está ocurriendo sin que nadie lo haya autorizado. Alguien se queda con algunas moneditas que al final del día forma montones... ¿Qué pasa en los comercios? No hay números redondos. Todos terminan en  0,50, 0,95. Antes, o a veces, te compensaban con un caramelo que nadie quería o una estampilla que no servía para nada  y chau... ¿Qué quiere decir esto? ¿Que la inflación ha dispuesto la defunción de los billetes menores otorgándole el  DNI de la  legalidad a moneditas de efímera vigencia? 
Hasta hace poco cuidábamos puntillosamente las monedas. Ahora las despreciamos porque, entre otras cosas, nos rompen los bolsillos...
¿Dónde están las monedas de 2 pesos? Las emitieron y desaparecieron. Ahora se habla de la emisión de nuevos billetes de cien que seguramente seguirán igual mala suerte...
Nos rendimos ante la irreversible verdad del razonamiento del remisero y nos pusimos a pensar: ¿porqué se emiten monedas en reemplazo de billetes? Porque estos -dicen- se deterioran (de cuerpo y alma) y hacen crecer el circulante. Hay inflación, eso  no se discute, salvo que seamos empleados incondicionales del Indec.
Al poco tiempo y hasta casi en un apresurado aborto, desaparecen de los lugares donde siguen frecuentando sus desvalorizados colegas. ¿Adónde irán a parar? Los coleccionistas no las quieren, la gente tampoco, además todavía existen los billetes de ese valor. Se los comió la inflación. Apenas si sobreviven (agonizantes) los de 5 y 20 pesos. Por ahora y con suerte hasta fin de año por lo menos, sobrevivirán los papeles de 50 y de 100. Después será lo que Dios quiera...
El viejo billete de un peso moneda nacional convertido en monumento histórico en 1970 tras casi un siglo de patrióticos servicios a la patria, ya es una leyenda. Entre aquel billete y la nueva moneda de 2 pesos, la decadencia argentina baila alegremente al ritmo de la inflación: se le han perdido nada más que trece ceros...

El remisero miraba como asustado a su delirante pasajero. El diálogo convencional que había comenzado como de compromiso, para acortar el viaje, derivó en una delirante e incompresible situación donde ninguno de los dos entendía qué pasaba. El remisero, tratando de imaginar a cuánto ascenderá el inminente redondeo de las tarifas. El pasajero mirando cómo desfilaban por el parabrisas el peso moneda nacional, el peso ley, el peso argentino, el austral, otra vez el peso... aguardando con tristeza y con vergüenza cuál será el próximo disvalor de los trece ceros que marcan nuestra decadencia...
- Por lo menos que nos devuelvan alguno de los 13 ceros...
- Perdone, señor -dijo el remisero-. No tengo cambio. ¿Acepta una disculpa?


contacto@carlosgelmi.com.ar
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