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28-07-2012 04:00hs
POR MONI MUNILLA
Taher y Mohamed, de los Emiratos Arabes a Corrientes
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VACACIONES. En la Argentina, con una parada de cuatro días en Corrientes. Agradable entrevista en una tarde para recordar.
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Las vacaciones de trabajo acordaron pasarlas en la Argentina, país que conocían por pocas referencias. Residen en Abudabí, una isla al Sureste del Golfo Pérsico. Disfrutaron de una corta estadía en Corrientes y partieron a Misiones.

Taher Qamhawi (34 años, nacido en Jordania) y Mohamed Ghanowi (41 años, nacido en Irak) decidieron conocer Argentina, país del que sólo tenían dos referencias: Maradona y Messi.
Viven en los Emiratos Arabes Unidos y su ciudad de residencia es Abudabí,  que en idioma árabe significa “Padre de gacelas” y en español se traduce como “Gran Hermano”.
Abudabí se encuentra en una isla en forma de T al sureste del Golfo Pérsico, es la tercera ciudad más cara en la región y la 26° ciudad más cara del mundo.
Como emigran los pájaros en busca de nuevos cielos, llegaron a Corrientes en calidad de turistas y una tranquila tarde de sábado, cuando volvían del supermercado, bajando por calle La Rioja hacia el hostel “Bienvenida Golondrina”, donde se hospedaban, me crucé en sus caminos. Ambos iban vestidos con la típica túnica marrón llamada “kandora” y en la cabeza, un pañuelo blanco llamado “gutra”. Cristo utilizaba una vestimenta similar y ellos adoptan la costumbre islámica de los profetas y se visten con diferentes colores, generalmente eligen el blanco para soportar el calor (la temperatura media en Abudabí es de 40°), aunque debajo vistan de jean y camisa o remera. Establecimos comunicación traductor mediante, del inglés al castellano (gracias ingeniero Dugal Sampayo) y así surgió esta historia que me pareció interesante. Más al saber que era la primera vez y quizás la última que estos amigos vendrían a Corrientes.
 Nos sentamos en un banco de la plaza 25 de Mayo, con la condición de no acercarme demasiado a ellos, ya que tienen prohibido tocar mujer ajena. Parte de los conceptos de la religión que profesan (islamita) es ver y saber cómo están sus hermanos en todo el mundo y el viaje los trajo a esta ciudad y los llevó a Misiones, donde están al mo-mento de escribir la nota.
La vida de Taher y Mohamed es de trabajo, de reuniones con amigos y de oración en la mezquita, el lugar de culto para los seguidores de la fe islámica. Deben rezar cinco veces al día; los horarios cambian según la posición del sol. En Argentina lo hacen a las 6 de la mañana, a las 13, a las 16, a las 18 y a las 20. Cuando quise conocer de qué manera se dirigían a Alá, Mohamed buscó su celular y me mostró las oraciones en árabe y en español, que así decían: “En el nombre de Alá, el compasivo, el misericordioso”; “Alabado sea Alá, Señor del Universo”; “Dueño del día y del juicio”; “A Ti solo servimos y a Ti solo imploramos ayuda”; “Dirígenos por la vía recta, la vía de los que Tú has agraciado, no de los que han incurrido en la ira, ni de los extraviados”. Las oraciones pertenecen al Corán. “Dios a través del Arcángel Gabriel se lo dio al profeta Mohamed. Mohamed habló a la gente y les transmitió lo que dijo Alá, por eso no puede cambiarse ni agregarse nada”, enseñan, preocupados por saberse comprendidos.
El movimiento del rezo es siempre en dirección a La Meca, la ciudad de carácter sagrado para los musulmanes, ubicada en el oeste de Arabia Saudita. ¿Y cómo saben dónde está?, pregunto. “Nos ayudamos con el GPS”, contestan y vuelven a mostrar el teléfono celular. “En Argentina, 73° al noreste”.
“Comer sano es bueno para la salud”, opina Taher. No consumen cerdo, no toman alcohol, les gustan los productos de mar y las aves. Cuando sacrifican un animal lo hacen en nombre de Alá, porque Alá se los dio y porque lo necesitan para alimentarse. “Se nos prohíbe comer la carne del animal que haya muerto de muerte natural; la sangre, la carne de cerdo y la del animal que se sacrifique en nombre de otro que Allah; no obstante quien se vea obligado a hacerlo en contra de su voluntad y sin buscar en ello un acto de desobediencia, no incurrirá en falta. Es cierto que Allah es Perdonador y Compasivo”. (Del Corán).
Ambos son casados y tienen hijos. “Sólo podemos tocar a nuestras esposas. Entre familia no es de cuidado, madre, hermanas, mujeres prohibidas, con las que uno no puede entablar una relación más que de parentesco”.
Catorce mil kilómetros separan Abudabí de Buenos Aires y el recorrido lo hicieron vía aérea, Abudabí (Emiratos Arabes) San Pablo (Brasil) Buenos Aires (Argentina). El reloj señala que nuestros 15 minutos de charla, extendidos a media hora, han concluido.
Taher quiere dejarnos un obsequio, pide papel y lápiz y escribe en árabe una oración que luego nos hace repetir en su idioma:
“La ilaha illa allah, Mohamed rasul allah. No hay más Dios que Alá y Mohamed es su profeta”.

mmunilla@ellitoral.com.ar
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