Hace dos años que Gladis Campos arriba desde una zona rural camino a Paso de la Patria para vender rosarios hechos con sus propias manos con ma-dera y la técnica de macramé. La feligrés padece una enfermedad oncológica y aprovecha las fiestas patronales para recaudar fondos que serán destinados al tratamiento de su afección.
Cada año, desde 1983, Marta Meza se acerca a rezar a los pies del patrono en el altar del templo junto a su hijo Fabio, quien sufrió una parálisis que lo dejó en silla de ruedas. “Tenemos mucha fe en el santo”, expresó la mamá, quien todos los veranos de carnaval acompaña al joven, quien disfruta desfilar con las comparsas.

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