Phelps pierde por primera vez en su carrera una prueba de 400 m. estilos en una competición de primer orden. Su verdugo y a la vez amigo Ryan Lochte se consagra como el nadador más completo del mundo. Sólo en los 100 m. finales perdió la opción de arrebatarle, además de la corona, la plusmarca mundial
"Dicen que el decatlón es al atletismo lo que los 400 m. estilos a la natación. Por eso son tan duros. Tienes que usarlos todos, y usarlos bien. Se hacen pesados también por la distancia. Requieren fuerza, resistencia, técnica y versatilidad. Esta carrera puede causarte mucho dolor.

Los hombros y las piernas comienzan a arder y te falta el aire. Sólo deseas que el castigo pare. ¿Quién es más duro de cabeza? De eso se tratan los 400 m. estilos". Así define Michael Phelps la competición que en Atenas 2004 le proporcionó su primer oro olímpico, en la que hasta ahora no conocía la derrota en una gran competición internacional, la que hace cuatro años en Pekín nadó como si fuera la última vez, estableciendo una marca que ha resistido a la era de los bañadores de poliuretano: 4:03.84, que resiste al inconmensurable Ryan Lochte, el nadador 'playboy' que se hartó de perder contra su amigo, que se desintoxicó del Mc Donald's tras los últimos JJOO y quiso convertirse en el mejor nadador del mundo.

En la piscina de Londres ocurrió lo que tenía que ocurrir. Lochte coronado como el nadador más completo tras el hundimiento del rey, cuarto, fuera del podio, con un tiempo de 4:09.28, más de cinco segundos y medio por encima de su registro en China, más de un segundo y medio del firmado hace un mes en los 'trials' de EEUU, donde también se ahogó ante el empuje del nuevo fenómeno.

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