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17-09-2012 04:00hs
POR AGUSTIN GOMEZ
Javier Barraza: “La coparticipación federal generó un estado unitario”
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Es asesor legal de la Presidencia de la Nación. Doctor en Derecho Administrativo de la UBA. Asegura que el problema de fondo de la coparticipación es que las provincias no quieren recaudar.
POR AGUSTIN GOMEZ
agomez@ellitoral.com.ar

De paso por Corrientes donde brindó un curso de especialización en Derecho Administrativo para la Universidad Nacional del Nordeste, el asesor legal de la Presidencia Nación, Javier Barraza, accedió a charlar pese a un vuelo agotador y a una intensa jornada como docente.
Interrumpe su descanso sólo para compartir parte de su trayectoria y su visión acerca del Estado. Doctor en Derecho de la Universidad de Buenos Aires, Barraza recuerda que se recibió hace 20 años, que es de Salta y que la docencia es pura vocación. "Sigo estudiando, debemos hacerlo porque esta comprobado que después de 5 años los conocimientos se diluyen", asegura.
Sin vueltas responde acerca del reclamo de las provincias por los fondos de coparticipación. "El reclamo es correcto y justo", afirma, pero advierte que el problema de fondo es otro.
"Las provincias no quieren recaudar porque quieren recibir de la coparticipación. Son ineficientes a la hora de recaudar, algunas reciben mucho y recaudan poco", explica.
Insiste en que "el reclamo es correcto, pero también habría que hacer una objeción porque las provincias resignaron sus potestades tributarias. La coparticipación generó un estado unitario, porque los gobernadores no quieren salirse de la coparticipación, es más fácil recibir de esa masa común y no recaudar por sus propios medios".  
"Nuestro estado federal está organizado sobre la base del criterio de separación de las cuentas: cada nivel de gobierno federal-provincial-municipal establece sus tributos con los que atiende sus necesidades. El problema de la coparticipación surgió como consecuencia de la crisis de la década de 1890, por lo que hubo que establecer impuestos indirectos internos, que la Corte entendió que podían establecer tanto el gobierno federal como las provincias, eso generó la doble imposición. El modo de solucionar eso fue mediante la unificación de los impuestos", detalla.
Hace gala de su vocación por la docencia y recuerda que "los países escandinavos tienen un sistema  de asignación condicional: reciben una cuota de dinero fijo y otra cuota adicional con la condición de cumplir metas establecidas y al cabo de un año si no las cumple esa monto se pierde. Eso genera responsabilidad".
"En Argentina cada provincia recibe su monto y no justifica nada. En algunas estados provinciales los costos de sueldos de la administración pública son siderales y están signados  de parientes, amigos, amantes. Salta por ejemplo", agrega.
Amplía sus argumentos y recuerda que "en 1996 se debía establecer una nueva ley de coparticipación, pero nadie se molesto".
Sin tregua alguna, responde sobre la realidad del Estado y los niveles de corrupción.
"Realice una encuesta desde 2005 hasta 2010. La gente percibe al Estado como un organismo con un alto nivel corrupción, en Capital Federal el 80 por ciento de la población así lo cree y  señala que en los funcionarios hay mucho despotismo", devela.
"El problema es la impunidad, en toda la historia sólo 2 personas fueron presas por enriquecimiento ilícito en el ámbito federal y según mediciones internacionales Argentina está ubicado entre los países con mayor corrupción", relata.
"Hemos superado a países que en los 70 era corruptos pero que han ido mejorando, sin eliminar la corrupción, pero están hoy mejores posicionados. Nigeria, por ejemplo, fue el país más corrupto en los 70, pero hoy esta mejor posicionado que nosotros", agrega.
"Sólo Maria Julia Alzogaray y José Manuel Picó (ex presidente del Concejo Deliberante de la ciudad de Buenos Aires) fueron presos por enriquecimiento ilícito. La conclusión es: son muy honestos, la Justicia es ineficiente o no hay corrupción en la Argentina", ironiza.
 Frunce el seño y pese a ser un empleado del Estado toma distancia de quienes son tildados de corruptos.
"Tengo la autoridad moral para hablar de corrupción. Ingresé a la administración pública por concurso y los cargos en las universidades los alcancé del mismo modo. Puedo justificar cómo adquirí como adquirí cada uno de mis bienes", dice orgulloso.
Entiende que urge en el país la necesidad de crear conciencia cívica y ciudadana para recuperar el valor de la palabra. "El problema es que celebramos actos de corrupción. Si a alguien le va bien en un examen sin estudiar creemos que es un vivo, que está bien y debemos enseñar que no es así", enfatiza.
"Hay gente que cree que con dinero puede hacer cualquier cosa y no es así. Eso debemos inculcar", insiste.
Antes de marcharse, despotrica ante la posibilidad de una reforma de la Constitución nacional que habilite la re-reelección presidencial. "Eso sería una vergüenza y si no hacemos algo va a pasar. La alternancia es una condición de la democracia".
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