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23-09-2012 04:00hs
POR GUSTAVO LESCANO
“Hace seis meses nací de nuevo y ahora soy parte de la familia malvinera”
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MALVINAS. Brítez cuenta cómo está hoy al cumplirse medio año de su vuelta a casa. Con frecuencia viaja a Itá Ibaté para estar con sus hermanos.EMOCION. El ex combatiente recordó la vuelta a Corrientes.MIGUEL ANGEL BRITEZ Edad: 49 años. Estado civil: soltero, sin hijos. Lugar de nacimiento: Yahapé, Departamento de Berón de Astrada. Lugar de residencia: Capital e Itá Ibaté. Le gusta: viajar y compartir con familiares y pares.RECEPCION. Mucha gente fue al aeropuerto aquel 19 de marzo a la espera del arribo de Brítez.FORTALEZA. Miguel dice que la fe, la familia y sus compañeros le dan la fuerza para recuperarse.
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Evidenciando una gran recuperación, el ex combatiente correntino que volvió a Corrientes después de tres décadas de terminada la guerra, dice que recuperó las ganas de vivir.Pasó medio año del caso que conmocionó al país. Hoy continúa con sus sesiones de rehabilitación en el centro de salud especializado para el sector, único en la Argentina.
MIGUEL BRITEZ, EX SOLDADO ENCONTRADO EN URUGUAY
Nunca se le apagó el brillo de sus ojos y es el mismo que hace seis meses, cuando volvió a la tierra natal después de 30 años sumergido en el oscuro olvido al que fueron sometidos los ex combatientes de Malvinas. Este 19 de septiembre se cumplió un semestre de reencuentro y cataratas de emociones; de un “volver a nacer”, como el propio Miguel Angel Brítez lo señala con su luminosa mirada en la entrevista con El Litoral.
“Pasaron volando estos seis meses y todavía me cuesta creer todo lo que me sucedió”, resalta apenas se acomoda en la silla principal del salón del centro malvinero donde realiza su rehabilitación. A diferencia de marzo, ahora camina casi sin tantas dificultades y se desenvuelve con mayor comodidad.
Esta recuperación cobra más valor cuando se recuerda cómo llegó del Uruguay, donde fue encontrado tirado en un basural. Tenía fractura de cráneo por un palazo que otro linyera le aplicó en medio de una pelea, lo cual afectó sus miembros superiores e inferiores.
Brítez fue identificado en el hospital de Tacuarembó como ex combatiente argentino y de esa manera arrancó un operativo especial para traerlo de vuelta a Corrientes. Para ello fue fundamental la labor de diplomáticos, de sus pares del Centro de Ex Combatientes y del Gobierno provincial.
En pocos días Miguel Angel llegó a la capital correntina en el avión sanitario. Se reencontró con sus hermanos y pares, para después iniciar un sorprendente proceso de rehabilitación. En medio, los reconocimientos provinciales, nacionales y todo el esfuerzo para salir adelante. De pie, como hoy está.

Pasaron seis meses de tu llegada, ¿cómo te sentís ahora?
Cada vez mejor; cuando vine no podía caminar, no podía hacer nada; hablaba muy poco. Pero gracias a Dios estoy mucho mejor; especialmente porque estoy con mis familiares y con mis compañeros ex combatientes. Hace 30 años que no estaba con ellos.

¿Cómo resumirías ese tiempo de ausencias?
Y... muy oscuro. Yo salí de mi casa más o menos a los seis o siete meses de haber regresado de la guerra. Primero me fui al Chaco porque acá no tenía trabajo: si decías que eras ex combatiente de Malvinas, no te daban bolilla, no tenías respaldo del gobierno.
Así, del Chaco me fui a Santa Fe, estuve un tiempito allí y me mudé a Santiago del Estero, donde me encontré con un hombre que tenía una quinta muy grande y él me llevó a trabajar a Buenos Aires. Estuve un tiempo en ese lugar y me encontré con unos uruguayos, que me invitaron a ir a su país: estuve un tiempo bien y después todo fue muy mal.

¿Contabas que habías estado en la guerra?
Muy poco, como yo tenía el diploma que me dieron cuando volví de la guerra. A algunos les contaba y si no me creían les mostraba el diploma. En el Uruguay nunca dije nada, hasta que me pasó este problema en el basural a principios de año.

En Tacuarembó estabas en situación de calle...
Cuando me pasó esto estaba en la calle. Antes tuve trabajo, changas, un tiempo estaba bien; otra temporada, muy mal.

¿Por qué fue la pelea en el basural?
Juntaba cobre, bronce y aluminio para poder venderlos. Ese día yo ya había vendido toda la carga que tenía y me compré dos litros de vino. Me invitaron unos compañeros para un cumpleaños, pero justo llegó un hombre que quería apurarme. Entonces comenzó la discusión hasta que de atrás me dio con un palo y de ahí no me acuerdo más.
Me encontraron un día y medio después, tirado en el basural lleno de sangre.
En el hospital me identificaron semanas después y así volví a Corrientes.

¿Qué recordás de ese viaje en avión hasta el aeropuerto local?
Apenas me bajaron lo vi a Esteban y me puse muy contento, me emocioné hasta las lágrimas; y dije que hace 30 años que no veo a mis familiares y ahora puedo verlos. Ya cuando me fueron a buscar en el avión sanitario con el señor Galván me puse muy contento, con muchas expectativas. Estaba muy emocionado y ansioso.

El recibimiento fue histórico también, ¿pudiste ver algo en el aeropuerto?
Fue todo tan rápido y emotivo. Vi a mi hermano y mi hermana, también a la gente, pero fue unos segundos nomás.

Del aeropuerto te llevaron al Hospital Escuela, ¿cómo fueron esos días? 
Siempre le preguntaba muchas cosas y le decía a mi hermano “vamos a poner todo el empeño para recuperarme pronto y hacerle caso a los médicos”, para poder salir pronto y recuperar el tiempo perdido. Gracias a todos los que me acompañaron para que pueda salir pronto.

En esos momentos seguramente hablaste mucho con tu hermano, le preguntabas muchas cosas y lo de tu mamá, ¿no?
Ahí le pregunté de mi madre, aunque me di cuenta que ya no vivía cuando fueron a esperarme mis hermanos; dije que seguramente falleció por su edad. Esteban me dijo “tratá de dejar de lado eso, son cosas que pasan, son cosas de la vida. Uno se va, otros se quedan. Vos tenés que hacer lo posible para tu pronta recuperación”; me lo dijo al ver que en esos momentos pensaba mucho en mi madre y mis tres hermanos que también fallecieron.

Por esos días tu recuperación física fue rápida y en eso llega el 2 de abril. ¿Qué pensaste esa fecha?
Pensé por los compañeros caídos y también tenía ganas de participar de los actos, que sabía que estaban preparando los muchachos del centro de ex combatientes. Además me acordaba de los días en la isla, cuando desembarcamos ese 2 de abril, de la recuperación de las Malvinas, de los que fallecieron, en fin... De la guerra hablaba más con mi hermano, pero no mucho. Ahora recién hablo con más gente de eso, en la terapia de grupo a la que estoy viniendo acá en el centro.

Después vinieron días en que te dieron el DNI, la pensión y hasta un terreno y vivienda en Itá Ibaté. Fue todo muy rápido...
Si, gracias al Centro, los compañeros, el Gobierno y todos los que me dieron eso, después de 30 años de olvido. Espero ahora que en Itá Ibaté empiecen a construirme la vivienda para estar con mis hermanos. De acuerdo a lo prometido por estas semanas, me deben confirmar eso. Ojalá lo cumplan lo antes posible.

Y la recuperación fue más que importante y rápida con la atención en el centro de rehabilitación. ¿Cuál fue tu fortaleza?
El haber vuelto a mi tierra. Pensaba en que cada vez tenía que estar bien, que debía volver a caminar y estar bien como era antes.

En el centro de rehabilitación también te brindan un apoyo importante.
También me ayudó mucho en la recuperación el recibimiento en el Centro. Siempre me ayudaron, me trataron muy bien, los doctores, las doctoras, las secretarias, todos. Eso es fundamental también para rehabilitarse. Y lo que siempre le digo a mis hermanos, que espero seguir en este camino de recuperación, con mi fe y el acompañamiento de mis familiares y los médicos.

También en estos meses recibiste malas noticias, como la muerte de camaradas...
Me enteré de la muerte de compañeros y me duele mucho. Pero también los que quedamos estamos en un mismo camino, juntos. Durante 30 años nunca estuve con ningún campañero como en estos seis meses, tanto acá en Corrientes como en Itá Ibaté.

¿Te sentís ya parte de la familia malvinera?
Me siento parte de ella. En Itá Ibaté somos pocos pero nos reunimos cada tanto. No hablamos mucho de la guerra sino más que nada de cómo van nuestras cosas ahora.

Cuando se habla del ex combatiente, ¿qué pensás? ¿La guerra, los caídos, el olvido?
Y... un poco de todo. Pero cuando me había enterado ya al volver que mucha gente decía: “No, este no habrá estado en la guerra”. Yo no me hacía tantos problemas, porque eso se sabe enseguida, se puede averiguar todos mis datos. Después lo que dice la gente mucho no me preocupa, vivo lo mío, tratando de mejorar día a día.

En tu vida, ¿cuándo sentiste que tocaste fondo?
Cuando estaba en el basural, andando por ahí, cuando estaba en el hospital muy gravemente herido.

Y ahora que en poco tiempo pasaste de estar cerca de la muerte a este presente de recuperación, ¿qué crees que te pasó?
Nací de nuevo.

GUSTAVO LESCANO
glescano@ellitoral.com.ar
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