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04-05-2013 04:00hs
POR MONI MUNILLA
El apostolado de Nora
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“Algunas tradiciones se fueron perdiendo, como la de saludar con campanadas el ingreso de los santos”
Pueblo de fe
Luminarias y procesión, rituales que se cumplen religiosamente cada año para saludar a la Cruz de los Milagros en su día, 3 de mayo. Si bien la ciudad de Corrientes fue fundada el 3 de abril, el mes entero se dedica a los festejos, encadenando los días con la fe de un pueblo que honra al Sagrado Madero, símbolo de nuestra fe cristiana.
Nora Haydee Pietrantueno recibe a las visitas en la puerta de la Iglesia Santísima Cruz de los Milagros. Su tarea habitual es la de catequista, pero apoya el trabajo comunitario comunitario y oficia de guía e informante, cuando las maestras con sus alumnos, los turistas e incluso los que habitualmente pasamos por el barrio, llegamos buscando rescatar la historia para que no se olvide y que los chicos participen con sus emociones de la tradición, que es esencia de nuestra vida misma de correntino. Para que nosotros, podamos transmitir y en el recorrido, hagamos que ese trozo de madera, arda en nuestro pecho, como un pedazo de patria perenne. La historia de la fundación, el por qué del milagro, la ubicación de la Cruz en el Solar, la referencia de la urna que guarda los restos del presidente Derqui, son algunos de los temas que incluye Nora en su relato.
Nora tiene 73 años y llegó a la capital correntina, desde su Mercedes natal, acompañando a su esposo. La casa familiar se estableció en el barrio y el camino hacia la iglesia se fue abriendo a su paso. De esto hace 43 años, el cura párroco era el padre Agustín Ramón Canevaro, que tuvo como uno de sus primeros destinos la Iglesia de Mercedes y desde 1970 hasta el 2005, cuando falleció, cumplió su tarea pastoral en La Cruz.
La misa de los domingos, con sus niños de la mano, bautismos, comuniones y casamiento de una hija, todo hizo y hace al vínculo afectivo de Nora, con el antiguo templo y la comunidad.
“Me jubilé como maestra después de dar clases en la Escuela Normal y en el Liceo. Los jubilados no sabemos qué hacer con nuestro tiempo libre, así que comencé el Seminario de Catequesis y vengo los sábados por la mañana a dar clases. Mi grupo es el de los adultos y entre ellos está mi nieto, que se va a confirmar”, señala orgullosa de saber que sigue enseñando.
El respeto y la reverencia de las personas ancianas cuando se acerca el 3 de Mayo, es lo que más llama la atención de Nora. “La gente parece brotar hasta agotar los lugares dentro de la iglesia y en las inmediaciones. Vienen con sus santitos, sus promesas y sus nombres. Margarita La Cruz, Manuel La Cruz, no había reparado en ello hasta que pregunté a un señor muy mayor. De las tradiciones pasadas, algunas se fueron perdiendo, ya no se saluda más con campanadas el ingreso de cada santo, era la bienvenida más cálida que se podía brindar a su peregrinar, pero los vecinos se quejaron y se dejó de lado la costumbre”.
Nora es miembro de la Comisión de la Liga de Madres, hizo el Seminario de Catequesis Parroquial y dos años más del curso superior que la habilita para ejercer en colegios católicos.
“Anita y yo somos Ministros de la Eucaristía, así lo mandó el padre Ramón Billordo, el párroco desde el 2005. La primera vez que subí al presbiterio, estaba como en otro lugar, sentí una sensación de paz, felicidad, de compromiso. Cada vez que retiro el copón, con el Corazón de Jesús en mis manos, siento que es una bendición que Dios me da y no creo merecer”.
El 30 de abril de 2010, el templo se clausura por el mal estado del revoque en la parte superior. Mientras se practica la restauración, provisoriamente la Cruz se traslada el 4 de septiembre a la Catedral. Y se la regresa el 11 de octubre de 2012, día en el que la Iglesia inicia el Año de la Fe.
Por una cuestión de preservación y seguridad, hace varias décadas que la auténtica Cruz no se saca de su retablo para la procesión. Se encuentra en buen estado, pero requiere de cuidado. A su sombra, ha crecido la historia de nuestra ciudad, Juan de Vera de las Siete Corrientes.
“El templo está luminoso y muy lindo. Cuando trasladaron la Cruz a la Iglesia Catedral, para las refacciones del edificio, fue muy angustiante. Se cerraron las puertas, dábamos clases en la Escuela Normal y por supuesto la visitábamos cada domingo. Este es su lugar, nosotros somos sus custodios”.
La fiesta del 3 de Mayo, ha dejado las luminarias encendidas en el corazón de quienes celebramos con gozo, un aniversario más de Corrientes. 
por Moni Munilla
mmunilla@ellitoral.com.ar
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