El hermano de Elizabeth Verón, la mujer que pelea por su vida ante un posible caso de violencia, señaló la separación de su núcleo cercano como un alerta. Ayer dieron el alta médica a Cecilia Núñez, quien recibió siete puñaladas. Advirtió que había radicado seis denuncias por agresiones por parte de su pareja.

MARIANA BLANCO
mblanco@ellitoral.com.ar

Elizabeth Verón, de 38 años, es madre de una adolescente de 17, es empleada de la Dirección de Emergencias Sanitarias 107 y hace prácticamente una semana que pelea por su vida en el área de Terapia Intensiva del Hospital Escuela José Francisco de San Martín.
Ayer Cecilia Núñez (29) recibió el alta médica de dicho centro de salud luego de haber sufrido siete puñaladas en el abdomen en donde debía ser la tranquilidad de su casa. En ambos casos, sus parejas son sindicadas como los principales sospechosos de haber cometido el delito.
Estos podrían ser hechos paradigmáticos de violencia de género pero en Corrientes no existen estadísticas oficiales sobre la problemática, pese a que está vigente una ley de Detección Sistemática de Violencia contra las mujeres en los centros de salud. Sólo se pueden extraer algunos indicadores. Desde el Consejo Provincial de la Mujer informaron que en admisión se atendieron a 120 personas en un trimestre.
Desde Mumalá Corrientes señalaron a este diario que en el país cada 30 horas muere una mujer, víctima de violencia. Además, su referente, Leticia Gaúna, recordó que en 2011 se contabilizaron 282 femicidios en Argentina, según datos de la ONG la Casa del Encuentro. En Corrientes se registraron 10 casos fatales durante ese mismo periodo.
Para los familiares de Elizabeth, los indicios no fueron del todo invisibles. “Hace un año y medio está en pareja y no conozco la cara del hombre”, dijo a El Litoral su hermano, Antonio Verón. “Fue aislando a mi hermana de la familia, nos fue separando”, apuntó mientras esperaba visitar a la mujer quien permanecía internada con pronóstico reservado.
Elizabeth continúa grave, en un coma inducido porque sufrió una contusión en la cabeza producto de una golpiza. La mujer fue hallada inconsciente en la esquina de Jujuy y Belgrano hace casi una semana, en cercanías de la propiedad que alquilaba con su pareja.
El hombre, quien sería socio de una empresa vinculado al sector de la salud, está sindicado como el principal sospechoso de las agresiones. El hermano de la víctima explicó que la mujer fue separándose de la familia y perdieron el fluido contacto que mantenían con ésta.
Desde el Consejo Provincial de la Mujer, por su parte,  dieron a conocer a este diario algunos alertas al considerar que existen “actitudes socioculturales discriminatorias aceptadas y reafirmadas que posicionan a la mujer en desigualdad de condiciones. Refuerzan la violencia”.
Algunos de estos indicios son la burla constante hacia la mujer, la crítica hacia su forma de vestir, a la cual la señalan como provocadora. También, los celos excesivos, el control de sus salidas y de sus objetos personales como teléfono celular. Prohibirle el contacto con amigos, especialmente los varones, y con familiares.
Reconocer los indicios y pedir ayuda es uno de los eslabones de la cadena. Otra es la intervención del Estado, criticada en muchas ocasiones por militantes de género. “Las mujeres radican las denuncias y en las comisarías se lo toman como exposiciones o dicen que tienen que hacerlas sólo las víctimas cuando no están. Dicen que otros no pueden hacer las denuncias por ellas”, expresó a El Litoral la dirigente de Barrios Unidos, Ana María Zalazar.
Sin embargo, según detalló a este medio la senadora provincial María Inés Fagetti, desde 1998 está vigente la Ley Nº 5019. En su artículo Nº 2 establece que ante casos de violencia familiar “también estarán obligados a efectuar la denuncia los servicios asistenciales sociales o educativos, públicos o privados, los profesionales de la salud y todo funcionario público en razón de su labor”. 
Cecilia Núñez había radicado seis denuncias. Según contó la madre de cuatro chicos a una FM local, dos las realizó en la Comisaría de Laguna Brava (donde reside) y las otras en la Comisaría de la Mujer y del Menor.
Ayer, antes de salir del hospital, recordó que hace seis años sufría las agresiones de su pareja y que intentaba dejarlo. La mujer revivió su infierno en su relato: “Yo quería separarme, pero no podía porque amenazaba que se iba a matar”.

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