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13-06-2013 12:20hs
Lanzan una guía para reaccionar frente a los malestares repentinos
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Es la primera de su tipo. Explica qué problemas de salud demandan atención urgente y cuáles pueden esperar.
(Clarín) Alguien se sienten bien, pero de repente sobreviene un inconveniente en la salud. Puede ser una tos imparable, un agudo dolor de cabeza, fiebre, un molesto malestar de panza, un resfrío plagado de estornudos, un aumento de la presión arterial, un dolor en el pecho que asusta, una fuerte acidez estomacal que quema por dentro, una incomodísima diarrea o un traumatismo por una caída de lo más tonta.

Esos son los diez problemas de salud de instalación reciente más comunes, que pueden aparecer de imprevisto, sin causa aparente. Llevan a las personas a buscar información en Internet y, en muchas ocasiones, terminan confundidas porque tienen datos en exceso que no entienden cómo interpretar: no saben si pedir un médico a domicilio, acudir a una guardia médica, pedir un turno programado, seguir consejos de familiares y amigos o automedicarse.

Para evitar tanta desorientación en la era de Internet, tres médicos de familia del Hospital Italiano de Buenos Aires publicaron El libro azulado. Problemas de salud de instalación reciente, una obra didáctica, apta para todo el público, destinada a calmar el susto y la ansiedad que generan estos problemas. Se consigue en la mayoría de las librerías. “Queremos dar herramientas para que los pacientes puedan decidir de manera adecuada y que razonen cuál es la mejor opción según el problema que tengan”, explicó a Clarín Miguel Zárate, uno de los autores junto a Paula Carrete y Esteban Rubinstein.

Aquí van, entonces, algunas recomendaciones de los médicos para los diez problemas de salud repentinos más frecuentes.

Fiebre
Se habla de fiebre cuando una persona tiene una temperatura corporal superior a 38 grados centígrados. Es un signo de enfermedad. Lo más común es que sea causada por una infección viral o bacteriana benigna y que se cure sola. Aunque también puede ser la manifestación de una infección grave, como la meningitis (que afecta a las membranas que recubren el cerebro) o la endocarditis (que afecta al corazón). Hay que consultar al médico urgente cuando la persona que tiene fiebre además se siente muy mal, está decaída, confusa, tiene una enfermedad que afecta su inmunidad, fue operada recientemente, o cuando se trata de un bebé menor de tres meses o de un niño con antecedentes de convulsiones. Si no se dan estas situaciones, se pueden utilizar antitérmicos, que son medicamentos de venta libre, y esperar un día. Si la fiebre persiste, es recomendable consultar con un médico en un centro de salud o en una guardia médica.

Resfrío
Es la enfermedad infecciosa más frecuente en todas las edades. Consiste en estornudos y gran producción de agua y moco por la nariz.

Se cura solo, sin necesidad de recibir tratamiento médico, y menos antibióticos.

A veces se pueden consumir medicamentos para la congestión nasal y las secreciones por la nariz como los descongestivos, que son bastante seguros, pero pueden causar efectos adversos como ansiedad, problemas de sueño y dolor de cabeza.

Tos
Es un mecanismo del cuerpo que funciona en forma automática y sirve para mantener libre la garganta, los bronquios y los pulmones. Generalmente se debe a infecciones respiratorias leves y suele curarse sola. Pero si la persona con tos es un chico pequeño o una persona mayor de 65 años, o tiene fiebre, falta de aire o se siente mal, se recomienda consultar a un médico en la guardia de un hospital o en un consultorio en forma rápida. Hay que tener en cuenta que algunos medicamentos para la tos tienen efecto adictivo.

Dolor de panza
La mayoría de los dolores abdominales agudos son triviales y se deben a una gastritis o a alguna causa inespecífica. Pero también, en algunos casos, pueden deberse a una pancreatitis aguda, una apendicitis o a la ruptura de un aneurisma abdominal, todas ellas enfermedades que pueden controlarse si se acude al médico de manera urgente. En el caso de la apendicitis, el dolor de panza no cede y va en aumento y es preciso resolverla con una cirugía.

Acidez
Es una sensación amarga o de ardor, dolor o quemazón en el estómago, el pecho y/o la garganta. Existen situaciones que predisponen a la acidez, tales como el estrés, la obesidad, el embarazo, el consumo de café, el chocolate, el vino, el tabaco y algunos medicamentos, entre otros. Si la acidez es importante, frecuente o permanente, se debe pedir turno al médico para definir si es necesario realizar un estudio o un tratamiento.

Diarrea
Es una respuesta del intestino ante una agresión (puede ser por una infección, una intoxicación, un viaje, excesos en la alimentación o estrés, entre otros factores). En los adultos, si la diarrea cede en unos días y la persona se siente bien, no es necesario consultar al médico. En cambio, la consulta debe ser urgente si además se vomita reiteradamente y no tolera líquidos, si hay sangre en la materia fecal, si el número de deposiciones es mayor a ocho por día, si hay fiebre alta, si se produce algún desmayo o si la persona tiene diabetes o infección por VIH.

Cefalea o dolor de cabeza
Puede ser aguda o crónica. Cuando es aguda puede acompañar enfermedades como la gripe, la neumonía o un cuadro de fiebre. Cuando una persona tiene dolor de cabeza puede descansar y esperar a que se le pase. También puede tomar un analgésico común y de venta libre, como la aspirina, el ibuprofeno o el diclofenac.

Si el dolor no pasa, hay que consultar a un médico.

Se debe acudir de manera urgente si el dolor de cabeza está acompañado de convulsiones, fiebre, vómitos, o comenzó de manera súbita o es un dolor muy fuerte.

Presión alta
Si una persona se toma la presión y está alta, lo más recomendable es pedir un turno con su médico para que determine si es hipertensa y eventualmente, le ofrecerá seguir un tratamiento a largo plazo. En cambio, hay que ir a la guardia médica si la persona tiene presión alta y además sufre síntomas como desorientación, dificultad para hablar y para comprender, o para mover alguna parte del cuerpo, dolor de pecho, falta de aire o dificultades visuales.

Traumatismos
Son agresiones que sufre el cuerpo por caídas, patadas de otros, golpes contra algo, choques o un mal apoyo de una articulación, entre otras. Un ligero raspón, un hematoma en el brazo o una caída simple pueden no requerir la consulta médica. En cambio, todo golpe de moderado a fuerte, especialmente si se produjo en la cabeza, sí debe llevar al paciente a una guardia médica. Si hay dolor, los médicos recomiendan no automedicarse y consultar al médico. En casos de heridas profundas, si el sangrado no cede o si afectó la zona abdominal o torácica, hay que consultar de manera urgente en una guardia médica.

Dolor de pecho
Este dolor puede deberse a muchas causas. Si es intenso, constante, opresivo y dura más de 10 minutos, puede ser por un infarto del corazón, un cuadro grave que pone en riesgo la vida y que requiere consultar en una guardia médica en forma inmediata. Otras situaciones que producen dolor de pecho pueden ser la angustia (acompañada de palpitaciones y temblor), la inflamación de las costillas, los dolores musculares, la neumonía, el reflujo gastroesofágico y la úlcera gástrica. Aunque sea leva o tolerable, siempre es aconsejable consultar guardia médica en caso de que aparezca un persistente dolor de pecho.
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