Stanovnik presidió la misa por la Jornada de Ayuno y Oración por las personas víctimas del flagelo. “La gente sabe quién vende, cuándo y cómo se vende, estamos hablando de algo que está a la vista”, dijo.

El arzobispo de Corrientes, monseñor Andrés Stanovnik, presidió la misa oficiada ayer en la Iglesia Catedral Nuestra Señora de Rosario de la capital correntina. Lo hizo en el marco de una jornada de ayuno y oración convocada por los obispos del país y alertó sobre la presencia del flagelo en la provincia.
“Sabemos que las drogas son una realidad instalada y presente en todos nuestros pueblos y parajes. Hablemos de nuestra realidad, la de Corrientes y en particular de nuestra Arquidiócesis”, dijo el Arzobispo durante la homilía. “La gente sabe quién vende, cuándo y dónde se vende. Estamos hablando de algo que está a la vista de todos”, expresó.
“Además no es la primera vez que la Iglesia se refiere a esto. En 2007 se habló de la droga sinónimo de muerte, advirtiendo entonces que el narconegocio se instaló en nuestro país. Sin embargo, en ese momento no hubo reacción ante esa grave advertencia que hoy reiteramos con mucha preocupación”, manifestó el prelado.
“La grave crisis social que está provocando la droga y el narcotráfico no es obra del destino sino de la acción u omisión de las personas y organismos que deberían velar por el bien común y también, en cierto modo, de todos los ciudadanos”, indicó Stanovnik.
La convocatoria de ayuno y oración surgió tras la difusión del documento “El drama de las drogas y del narcotráfico”, durante la 106 Asamblea Plenaria de la Confederación Episcopal Argentina (CEA). A través de dicho llamado, los prelados advirtieron sobre el avance de las mafias en Argentina.
El documento de los obispos expresó “el dolor y preocupación de la Iglesia y de la sociedad ante el crecimiento del narcotráfico en el país”. “Son muchos los que nos acercan su angustia ante este flagelo. Nos conmueve acompañar a las madres y los padres que ya no saben qué hacer con sus hijos adictos, a quienes ven cada vez más cerca de la muerte.  Nos quedamos sin palabras ante el dolor de quienes lloran la pérdida de un hijo por sobredosis o hechos de violencia vinculados al narcotráfico”, manifestaron los obispos.
“La Argentina está corriendo el riesgo de pasar a una situación de difícil retorno. Si la dirigencia política y social no toma medidas urgentes costará mucho tiempo y mucha sangre erradicar estas mafias que han ido ganando cada vez más espacio”, explicitaba el documento de los prelados.
En su homilía, Stanovnik abordó este documento. “No es verdad que nada se pueda   hacer”, se refirió al escrito. En ese sentido, mentando el documento, expresó que “es posible llegar a amplios consensos sociales que deriven en políticas públicas de corto, mediano y largo plazo pero perseguir el delito es tarea del Estado”.
También haciendo referencia al documento de los obispos, se valoró la tarea de los centros educativos, clubes barriales y ONG, así como de la pastoral de adicciones. “Alentamos las esperanzas de quienes no bajan los brazos, a las madres que se organizan por sus hijos, a los padres que reclaman Justicia ante la muerte temprana. A los amigos que no se cansan de estar cerca de insistir sin desanimarse”, señala el documento. 
“Esto sucede entre nosotros en nuestra comunidad correntina. Por eso alentamos y decimos públicamente estos esfuerzos”, expresó Stanovnik.

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