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El chamamé comenzó a vivir su fiesta con andar tímido, pero firme

El chamamé comenzó a vivir su fiesta con andar tímido, pero firme

Verónica Echezarraga
@laveroeche

Tibia pero emotiva, así fue la noche inaugural de la 28ª Fiesta Nacional del Chamamé y 14ª Fiesta del Chamamé del Mercosur el viernes en el anfiteatro Mario del Tránsito Cocomarola de la capital correntina. Los homenajes a reconocidas figuras fallecidas el año pasado se convirtieron en eje de una velada donde el público se mostró tímido e incluso temeroso del tiempo, ya que la caída de unas cuantas gotas cerca de la medianoche fue suficiente para reducir notablemente el auditorio. La despedida de los reinados chamameceros (porque no se despidió a una reina sino a los reinados), también tuvo sabor a poco. 
El pueblo chamamecero es intenso  y visceral, es divertido y al mismo tiempo sentimental, el pueblo chamamecero es transparente, cuando algo le gusta se nota y cuando no, también se nota. Si para cronicar la primera noche de la 28ª Fiesta Nacional del Chamamé y 14ª Fiesta del Chamamé del Mercosur se tomaran estos estándares de medición, habría que decir que la velada no convenció.  
Es que pese al esfuerzo de los conductores y artistas, el auditorio se mostró distante y poco generoso con los aplausos y los sapucay. El público del viernes sólo fue efusivo a la hora de protestar porque el goyano Agustín Diez había sido amablemente invitado a cortar su show por haberse excedido en el tiempo. “Es importante que todos cumplan con los minutos que le corresponden para el correcto desarrollo de la fiesta”, explicó la conductora Virginia Acosta quien con una sonrisa resaltó la importancia del respeto entre artistas, pero pese a ello no pudo esquivar los silbidos. 

Apertura
La noche inaugural comenzó puntual con la tradicional ceremonia de ingreso de la Virgen de Itatí en manos del peregrino Alfredo Ellero y el Ballet Oficial de la Fiesta. La bendición estuvo como siempre a cargo del padre Julián Zini, quien hizo foco en que la vida no es igual “con y sin chamamé”, (oración ver aparte). 
Este año la apertura tuvo una particularidad y tiene que ver con el hecho de que a partir de la presente edición la Fiesta deja de tener reina y jeroky yara. Por esta razón el viernes por la noche se realizó sobre el escenario Osvaldo Sosa Cordero la despedida de los soberanos salientes Evelin Sena y Denis Valenzuela, y también se entregó presentes a la ex reina Rocío Brítez, su jeroky yara Juan Carlos Godoy y al ex jeroky Ramiro Zaracho.  
Artistas
La grilla de la velada inaugural fue netamente chamamecera y comenzó con un homenaje al músico, compositor e investigador chamamecero Gonzalo del Corazón de Jesús “Pocho” Roch quien falleció el 26 de septiembre último. La propuesta fue emotiva y estuvo guiada por Adalberto Balduino, quien presentó cada uno de los temas que sonaron durante el acto. Así fue que se escuchó “Nati Campanero” en la voz de Cinthia Corraro, “Peregrinos de la Virgen correntina” interpretado por Edgardo Giorda y “El Milagro del Atajo” a cargo de Juan Manuel Giorda. Daniel Osuna cantó “Taipero Poriahu” y Lorena Larrea “País del jazminero” entre otras canciones del artista. El cierre fue con “Allá Ité”.
Luego el ballet hizo su segunda aparición en escena, y fue a puro chamamé junto con Espuelas de Plata y parejas de todos los municipios. 
Los nuevos talentos tuvieron su espacio también en la primera noche del Cocomarola, así fue que subieron al escenario mayor los ganadores pre fiesta “Ojeda - Moran”, un dúo instrumental de la capital correntina y también estuvo Nicolás Machucha, el principito del Chamamé.  
La nueva estirpe chamamecera hizo valer su arte sobre el escenario Osvaldo Sosa Cordero con el ingreso de Alborada que logró aumentar la temperatura de un anfiteatro que aunque estaba muy poblado, seguía sin despertarse. 
Uno de los grandes momentos de la noche se dio con la llegada de Coquimarola y su conjunto que con un show de primer nivel habilitó los festejos por el centenario de Mario del Tránsito Cocomarola, el Taita del chamamé. 

Pombera
El Ballet Oficial es desde hace tiempo uno de los números más esperados en las noches de fiesta, y en esta oportunidad mucho más porque la grilla indicaba que los bailarines realizarían un homenaje a la recientemente fallecida pintora, escultora, poeta y novelista Marily Morales Segovia. En la obra ideada por el director del ballet Luis Marinoni, Marily fue representada por Eva Silvero y el cuadro la revivió a través de su pasión por La Pilarcita, sus colecciones de muñecas de trapo, los cambacitos, el pombero y el urutaú. Fue un show mágico lleno de duendes y personajes mitológicos. 

Chamamé japonés 
A Gicela Méndez Ribeiro le gusta sorprender, y sin dudas este año lo logró sobradamente. Es que la libreña afincada en Santa Ana se dio el lujo de interpretar un chamamé en otro idioma (y no en portugués como ya es habitual), “Este chamamé lo compuso una acordeonista, compositora y cantante japonesa y la letra más o menos dice así: ‘Hago sonar las campanas de mi corazón para hacer vibrar a aquella persona que está en un pueblo lejano’.  Y aunque ustedes no entiendan un pomo, la voy a cantar en japonés”, anunció. 

Madrugada 
El padre Julián Zini fue claramente una de las grandes figuras de la noche y cuando promediaban las 2 de la madrugada subió al escenario mayor por segunda vez, pero ahora  junto con su grupo Neike Chamigo. Los chamameceros fueron aplaudidos de pie aunque en el final el cura se mostró algo molesto, porque al parecer, tuvo que interpretar un tema menos de su repertorio “pido disculpas a los malvineros porque no pude canta Los Ramones”, dijo. 
Más tarde Jorge Suligoy encantó al Cocomarola con todo el romanticismo de sus canciones y contó además con la intervención del ballet en uno de los temas. 
El último homenaje de la noche fue para Toto Semhan quien falleció el 6 de septiembre pasado y estuvo a cargo de Los Matuá Mercedeños y Juan Pablo Barberán, el sobrino del poeta y cantante. La propuesta fue emotiva, pero al mismo tiempo alegre. 
La música siguió sonando en el Cocomarola hasta altas horas de la madrugada con artistas de destacada trayectoria como Aníbal Pepe Verdún, Los Sheridan y Los Amarilla entre otros. 
Así, con altibajos y clima complicado comenzó en Corrientes una nueva edición de la fiesta que en la última década supo cambiar la estrella de un género musical que fue durante décadas discriminado y que hoy cuenta con proyección internacional.

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El chamamé comenzó a vivir su fiesta con andar tímido, pero firme

El baile y la música del Litoral se apoderaron el viernes del Cocomarola. La Fiesta continuará hasta el 21 de enero.

Verónica Echezarraga
@laveroeche

Tibia pero emotiva, así fue la noche inaugural de la 28ª Fiesta Nacional del Chamamé y 14ª Fiesta del Chamamé del Mercosur el viernes en el anfiteatro Mario del Tránsito Cocomarola de la capital correntina. Los homenajes a reconocidas figuras fallecidas el año pasado se convirtieron en eje de una velada donde el público se mostró tímido e incluso temeroso del tiempo, ya que la caída de unas cuantas gotas cerca de la medianoche fue suficiente para reducir notablemente el auditorio. La despedida de los reinados chamameceros (porque no se despidió a una reina sino a los reinados), también tuvo sabor a poco. 
El pueblo chamamecero es intenso  y visceral, es divertido y al mismo tiempo sentimental, el pueblo chamamecero es transparente, cuando algo le gusta se nota y cuando no, también se nota. Si para cronicar la primera noche de la 28ª Fiesta Nacional del Chamamé y 14ª Fiesta del Chamamé del Mercosur se tomaran estos estándares de medición, habría que decir que la velada no convenció.  
Es que pese al esfuerzo de los conductores y artistas, el auditorio se mostró distante y poco generoso con los aplausos y los sapucay. El público del viernes sólo fue efusivo a la hora de protestar porque el goyano Agustín Diez había sido amablemente invitado a cortar su show por haberse excedido en el tiempo. “Es importante que todos cumplan con los minutos que le corresponden para el correcto desarrollo de la fiesta”, explicó la conductora Virginia Acosta quien con una sonrisa resaltó la importancia del respeto entre artistas, pero pese a ello no pudo esquivar los silbidos. 

Apertura
La noche inaugural comenzó puntual con la tradicional ceremonia de ingreso de la Virgen de Itatí en manos del peregrino Alfredo Ellero y el Ballet Oficial de la Fiesta. La bendición estuvo como siempre a cargo del padre Julián Zini, quien hizo foco en que la vida no es igual “con y sin chamamé”, (oración ver aparte). 
Este año la apertura tuvo una particularidad y tiene que ver con el hecho de que a partir de la presente edición la Fiesta deja de tener reina y jeroky yara. Por esta razón el viernes por la noche se realizó sobre el escenario Osvaldo Sosa Cordero la despedida de los soberanos salientes Evelin Sena y Denis Valenzuela, y también se entregó presentes a la ex reina Rocío Brítez, su jeroky yara Juan Carlos Godoy y al ex jeroky Ramiro Zaracho.  
Artistas
La grilla de la velada inaugural fue netamente chamamecera y comenzó con un homenaje al músico, compositor e investigador chamamecero Gonzalo del Corazón de Jesús “Pocho” Roch quien falleció el 26 de septiembre último. La propuesta fue emotiva y estuvo guiada por Adalberto Balduino, quien presentó cada uno de los temas que sonaron durante el acto. Así fue que se escuchó “Nati Campanero” en la voz de Cinthia Corraro, “Peregrinos de la Virgen correntina” interpretado por Edgardo Giorda y “El Milagro del Atajo” a cargo de Juan Manuel Giorda. Daniel Osuna cantó “Taipero Poriahu” y Lorena Larrea “País del jazminero” entre otras canciones del artista. El cierre fue con “Allá Ité”.
Luego el ballet hizo su segunda aparición en escena, y fue a puro chamamé junto con Espuelas de Plata y parejas de todos los municipios. 
Los nuevos talentos tuvieron su espacio también en la primera noche del Cocomarola, así fue que subieron al escenario mayor los ganadores pre fiesta “Ojeda - Moran”, un dúo instrumental de la capital correntina y también estuvo Nicolás Machucha, el principito del Chamamé.  
La nueva estirpe chamamecera hizo valer su arte sobre el escenario Osvaldo Sosa Cordero con el ingreso de Alborada que logró aumentar la temperatura de un anfiteatro que aunque estaba muy poblado, seguía sin despertarse. 
Uno de los grandes momentos de la noche se dio con la llegada de Coquimarola y su conjunto que con un show de primer nivel habilitó los festejos por el centenario de Mario del Tránsito Cocomarola, el Taita del chamamé. 

Pombera
El Ballet Oficial es desde hace tiempo uno de los números más esperados en las noches de fiesta, y en esta oportunidad mucho más porque la grilla indicaba que los bailarines realizarían un homenaje a la recientemente fallecida pintora, escultora, poeta y novelista Marily Morales Segovia. En la obra ideada por el director del ballet Luis Marinoni, Marily fue representada por Eva Silvero y el cuadro la revivió a través de su pasión por La Pilarcita, sus colecciones de muñecas de trapo, los cambacitos, el pombero y el urutaú. Fue un show mágico lleno de duendes y personajes mitológicos. 

Chamamé japonés 
A Gicela Méndez Ribeiro le gusta sorprender, y sin dudas este año lo logró sobradamente. Es que la libreña afincada en Santa Ana se dio el lujo de interpretar un chamamé en otro idioma (y no en portugués como ya es habitual), “Este chamamé lo compuso una acordeonista, compositora y cantante japonesa y la letra más o menos dice así: ‘Hago sonar las campanas de mi corazón para hacer vibrar a aquella persona que está en un pueblo lejano’.  Y aunque ustedes no entiendan un pomo, la voy a cantar en japonés”, anunció. 

Madrugada 
El padre Julián Zini fue claramente una de las grandes figuras de la noche y cuando promediaban las 2 de la madrugada subió al escenario mayor por segunda vez, pero ahora  junto con su grupo Neike Chamigo. Los chamameceros fueron aplaudidos de pie aunque en el final el cura se mostró algo molesto, porque al parecer, tuvo que interpretar un tema menos de su repertorio “pido disculpas a los malvineros porque no pude canta Los Ramones”, dijo. 
Más tarde Jorge Suligoy encantó al Cocomarola con todo el romanticismo de sus canciones y contó además con la intervención del ballet en uno de los temas. 
El último homenaje de la noche fue para Toto Semhan quien falleció el 6 de septiembre pasado y estuvo a cargo de Los Matuá Mercedeños y Juan Pablo Barberán, el sobrino del poeta y cantante. La propuesta fue emotiva, pero al mismo tiempo alegre. 
La música siguió sonando en el Cocomarola hasta altas horas de la madrugada con artistas de destacada trayectoria como Aníbal Pepe Verdún, Los Sheridan y Los Amarilla entre otros. 
Así, con altibajos y clima complicado comenzó en Corrientes una nueva edición de la fiesta que en la última década supo cambiar la estrella de un género musical que fue durante décadas discriminado y que hoy cuenta con proyección internacional.

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