¡TRIUNFAZO! Cuando el resultado se diferencia sólo por un tanto, quiere decir que la paridad durante los 80 minutos de juego fue absoluta. La leve y crucial distancia en el marcador, no obstante, algo indica. Dice que uno pudo o supo un poquito más que el otro, más allá de las disimilitudes técnicas y estratégicas.
En un partido que merece terminar con un “azo” (partidazo), Taragüy derrotó a un bien estructurado elenco de Maristas, que contó con un recientemente ex Puma, el pilar Juan Orlandi y al  wing de Pumas 7, el escurridizo y muy veloz, Max Filizzola. Es mucho decir y más si se tiene en cuenta que Mendoza fue subcampeón argentino hace pocos meses y el seven ganó el torneo de la República. Algo marca.

FIRMEZA. Frente a Maristas, estuvieron los “Cuervos” convencidos de lo que están haciendo. Consustanciados con la aplicación del juego de acuerdo con las circunstancias, como 7 días antes cuando venció a San Ignacio de Mar del Plata. Notable pujanza de los delanteros que volvieron a dominar los agrupamientos. Así llegaron a un try penal (vale directamente 7, sin envío a los palos) tras un scrum 5 y a un try,  luego de elaborar un “push” inteligente seguido de un lineout 5.
La prohibición de no empujar en un scrum más de un metro y medio volvió a impedir a los “Cuervos” avanzar más terreno tras un coordinado y preciso empuje.

DEFENSA. Maristas exhibió ser un buen equipo. Bien armado y con argumentos técnicos válidos. Pero se encontró con un adversario que se plantó bien en defensa y no fue sorprendido por los envíos aéreos durante el primer tiempo, cuando el viento cruzado favoreció a la visita. 
También frenó la apertura hacia los laterales, con lo cual estrechó distancias, cerró los caminos y se fortaleció en los agrupamientos. En uno de estos, empujó durante 25 metros, y a un centímetro del ingol cometieron un penal cuando parecía que llegaba otro try. Muestra del accionar de los “Cuervos”, firmes en su libreto y mentalmente fortalecida la convicción, algo vital.

EN EL LINE. Tres o cuatro longilíneos presentó el equipo mendocino, lo que provocó problemas en el rival, que por momentos desperdició envíos manuales hacia la hilera. Pero en el complemento, “robó” dos lineouts en momentos cruciales. El joven, quasi debutante, Alejandro Gallardo, oriundo de San Roque, quien por su capacidad para el salto demostró que es basquetbolista.

TIMON. Otro juvenil, como la mayoría, Matías Zabalo,  reemplazó en la base del scrum a Guillermo Abeledo. Fue un auténtico “timón” como se le decía al octavo. Manejó debidamente desde la base los saques de sus compañeros impulsores del “push” en los fijos y móviles. Así, luego de un bien elaborado maul, marcó el try en el primer tiempo.

FRIO SEGUNDO. El cotejo ya expiraba. Faltaba un par de segundos y los mendocinos fueron con todo hacia el ingoal rival. Una infracción no sancionada le permitió al wing Filizzola intentar un drop desde unas 25 yardas, algo esquinado. La ovalada rozó el palo, como si el viento que lo favorecía hiciera un alto. En forma inmediata se escuchó el silbato final, lo cual dio rienda suelta para un muy festejado triunfo, símbolo de lo esforzado que fueron los ochenta minutos del sólido y enriquecedor juego.
POR ROBERTO CAPARA

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