Un monumental techo se presenta como el principal recurso arquitectónico para definir el programa de un auditorio de verano. El edificio recupera un área cercana al centro histórico.

La fuerte síntesis de su composición formal y la sencillez de la organización espacial definen el proyecto del Anfiteatro Cogeco, un nuevo hito urbano para la ciudad de Trois-Rivières, en Canadá.

Tras el cierre de una fábrica de papel en el año 2000, quedó disponible este terreno cercano al centro histórico y sobre el paseo costero.Además, tiene la particularidad de estar situado en la confluencia de los ríos San Lorenzo y San Mauricio. De ese modo, surgió una oportunidad única para reurbanizar un sector importante de la ciudad y recobrar un acceso público a la costa fluvial.

En 2010, se realizó un concurso de ideas para el nuevo anfiteatro al aire libre. Resultó elegido el proyecto del arquitecto Paul Laurendeau, junto con Beauchesne Architecture: una gran visera roja suspendida a 26 metros de altura que da cobijo al programa. “Su ubicación en un sitio abierto a lo largo de dos vías navegables principales lo convierte en un nuevo hito que extiende el límite de la ciudad al agua”, asegura Laurendeau.

El edificio conforma un espacio para las artes escénicas bajo el afilado techo rectangular de 7.200 m2 que alberga 3.500 asientos fijos y unos 5.200 más sobre el césped. Fue inaugurado el año pasado con un espectáculo exclusivo del Cirque du Soleil.

La elegancia y la monumentalidad del conjunto son la consecuencia de una composición simple, de pocos elementos arquitectónicos, que busca optimizar el presupuesto.

El anfiteatro no tiene fachada frontal única. “La simetría se utilizó como una estrategia geométrica para abordar su contexto, siguiendo el principio de Villa Rotonda de Palladio”, detalla el autor.

El techo define una superficie rectangular de 80 por 90 metros, sostenida por ocho delgadas columnas de acero de casi un metro de diámetro, cada una de 26 metros de altura. Por la noche, el techo se convierte en una superficie roja vibrante, iluminada por proyectores empotrados en la base de las columnas.

Para que la cubierta parezca lo más delgada posible, los bordes se estrechan y terminan con una placa de acero galvanizado doblado de mínimo espesor. Mientras que en la zona central, la estructura metálica tiene seis metros de alto y contiene las pasarelas que dan acceso a las galerías técnicas para atender el equipo de escenario y la iluminación.

Bajo el techo se disponen todos los elementos principales del programa: hall de acceso, asientos, escenario, sector de almacenaje, muelles de carga y camarines. A su vez, otro volumen con un grafismo de bandas verticales en varios tonos de rojo conecta el edificio inferior del backstage con el cielo raso actuando como un soporte visual de la cubierta.

La función teatral del edificio se refleja en su arquitectura creando drama, sorpresa y contraste en los espacios interiores. Una abertura en una pared lateral lleva al público a la zona de asientos VIP y, a la vez, proporciona un acceso discreto a los baños. “Más que una puerta típica, se trata de una transición dramática entre los espacios”, según define el autor.

Al ingresar en ese ámbito, aparecen dos paredes laterales rojas que simulan el efecto de una cortina y señalan el pasillo que lleva a los invitados VIP a sus asientos.

En el exterior, una gran explanada se extiende por delante del edificio para conformar el espacio de reunión para la muchedumbre antes y después de las presentaciones.

En uno de los laterales, sobre el basamento de hormigón, el nombre de la ciudad aparece como una señal gigante a través de paneles de madera laminada de seis metros de altura.

Ese efecto gráfico toma la escala monumental del edificio para establecer una referencia a los contenedores de barcos que circulan por esa vía marítima.

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