La vida universitaria, con las sesiones de estudio a altas horas de la noche y una abundancia de oportunidades de socializar, parece diseñada para un horario de sueño errático. Pero una nueva investigación sugiere que un patrón de sueño impredecible podría cobrarse un precio en las calificaciones de los estudiantes.
"Nuestros resultados indican que dormirse y despertarse más o menos a la misma hora es igual de importante que la cantidad de horas de sueño que se duermen", comentó el autor líder del estudio, Andrew Phillips. Phillips, biofísico en la división de trastornos del sueño y circadianos del Hospital Brigham and Women's, en Boston, hizo sus comentarios en un comunicado de prensa del hospital.
El estudio incluyó a 61 estudiantes universitarios a tiempo completo del Colegio de Harvard. Llevaron diarios del sueño durante 30 días.

Reloj corporal 
Aunque el estudio no puede probar causalidad, los patrones irregulares de sueño y vigilia se asociaron con unas calificaciones promedio más bajas. Los patrones irregulares de sueño también se vincularon con retrasos en las horas a las que las personas se iban a la cama y se despertaban en comparación con unos horarios de sueño/vigilia más normales, dijeron los investigadores.
La melatonina es una hormona que el cuerpo libera para fomentar el sueño. El estudio mostró que la melatonina se liberaba casi tres horas más tarde en el día entre los que dormían de forma irregular.
No hubo diferencias significativas en la duración promedio del sueño entre la mayoría de los estudiantes con patrones de sueño irregulares y los que dormían de la forma más regular.
"Encontramos que el reloj corporal se había desplazado casi tres horas más tarde en los estudiantes con horarios irregulares, en comparación con los que dormían a unas horas más constantes cada noche", apuntó el autor principal del estudio, el Dr. Charles Czeisler, director del Instituto de Salud del Sueño del Hospital Brigham and Women's.
"Por tanto, en los estudiantes cuyos horarios de sueño y vigilia eran inconstantes, las clases y los exámenes programados para las 9 a.m. ocurrían a las 6 a.m., según su reloj corporal, una hora a la que el rendimiento está deteriorado", advirtió Czeisler.
"Irónicamente, no ahorraban ningún tiempo porque al final dormían las mismas horas que los que tenían un horario más regular", añadió.
Los investigadores concluyeron que las intervenciones basadas en la luz, como un aumento en la exposición a la luz diurna, podrían ayudar a mejorar la regularidad del sueño. Tener menos exposición a los dispositivos electrónicos que emiten luz antes de la hora de irse a la cama probablemente también sería útil.
El estudio se publicó el 12 de junio en la revista Scientific Reports.

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