Lograr que la necesaria tecnología sea una realidad es lo fácil. Más difícil y complicado es, en este momento, superar la lista de obstáculos no tecnológicos. Dados el tamaño, la ubicación y la naturaleza del proyecto, se anticipan impactos ambientales y sociales de gran magnitud, temporalidad y extensión territorial.

Por Fabián Ruocco 
El autor es director ejecutivo del Centro de Desarrollo y Asistencia Tecnológica (CEDyAT-UVT, ley 23877). Nota publicada en infobae.com

Desde el punto de vista energético, en el Centro de Desarrollo y Asistencia Tecnológica (Cedyat) valoramos, en todos los sentidos, el papel que la energía nuclear cumple en Argentina, dado que son colaboradoras en la disminución del calentamiento global y el cambio climático, junto a otras cuestiones positivas para el país. Sin embargo, no podemos dejar de advertir la actual situación, producida luego del deterioro para el sector provocado en la provincia de Río Negro. Nos sorprendió que, a pesar de esa situación, ahora se informe que la V Central será construida en los predios lindantes de Atucha I y II, porque “era el plan original”, es decir, del gobierno anterior. Lograr que la necesaria tecnología sea una realidad es lo fácil. Más difícil y complicado es, en este momento, superar la lista de obstáculos no tecnológicos.
Dados el tamaño, la ubicación y la naturaleza del proyecto, se anticipan impactos ambientales y sociales de gran magnitud, temporalidad y extensión territorial. Cada cambio tiene sus propios efectos. Actualmente, la situación regional ante el fenómeno del cambio climático y las estrategias para la reducción de los gases de efecto invernadero en el ámbito de la provincia de Buenos Aires son ejes principales de la actual gestión. Bajo instrucciones directas de la gobernadora María Eugenia Vidal son llevadas adelante por los especialistas del Organismo Provincial para el Desarrollo Sustentable (Opds).
Para empezar bien en esta ocasión, las autoridades, nacionales, provinciales-municipales, deberán abordar las tres realidades que se dan de manera simultánea. La primera son los humedales, ubicados en la ribera derecha del río Paraná de las Palmas, donde se realizarían los movimientos de tierra, de absorción y expulsión hidrológica. La segunda son los bosques nativos; en la zona de emplazamiento existe uno de suma importancia para la flora y fauna. Funciona como corredor biológico que sirve de resguardo y fuente de alimentación para una gran variedad de animales que lo habitan. Tercero, superar la falacia de la licencia social consolidada. La estrategia ambiental y social del proyecto nunca fue presentada a la sociedad. La reticencia de abrirse a la participación ciudadana lleva a las autoridades a sostener un error conceptual, pensando que la dimensión ambiental es estática y no dinámica; es decir como si la naturaleza siempre fuera la misma, como las plantas de plástico o los animales embalsamados.
Desarrollar una cultura de conciencia y acción socioambiental es una gran tarea de por sí. Sin embargo, no se lograrán acuerdos suficientemente válidos sobre la destrucción de los humedales, de los bosques nativos, mucho menos sin generar ámbitos de participación ciudadana para obtener la licencia social por cada proyecto. Y es que, bajo esa superficie de recurrentes errores, está la verdad que pareciera que se quiere evitar todo este tiempo: las autoridades deben salir del mecanismo de negación, que a menudo crea grandes puntos ciegos generándoles una inequívoca sensación de tener todo bajo control.
El proyecto de las centrales ha superado su delimitación geográfica como exclusividad ciudadana sólo de la ciudad de Lima. Ya no es una cuestión local, sino que también involucra a las ciudades de Rosario, San Nicolás de los Arroyos, Ramallo, San Pedro, Baradero, Zárate, Campana, Escobar, entre otras. Porque hay que subrayar que esta discusión la ha nacionalizado el propio Gobierno al emitir el comunicado ministerial “Quinta central nuclear, su locación”, dirigida al país.
La ausencia de procedimientos previstos para obtener la nueva licencia social, dentro de lo que marca la Constitución Nacional, las leyes y la normativa vigente en la provincia de Buenos Aires, suscitará resistencias. La desaparición de los humedales, la devastación de un bosque nativo y la negación de abrirse a la participación ciudadana no es aconsejable para el sector nuclear. Al mismo tiempo, el acceso a la información pública es un requisito fundamental para la participación ciudadana, ya que quien esté desinformado o informado de manera deficiente no tendrá la oportunidad de participar en igualdad de condiciones en los procesos de toma de decisiones. De hecho, es fundamental buscar soluciones integrales que consideren las interacciones de los sistemas naturales entre sí y con los sistemas sociales. La tarea consistirá fundamentalmente en lograr consensos básicos para alcanzar una propuesta superadora que sea viable.

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