Si bien durante parte del primer semestre de este año el paraje Paso Tala volvió a sufrir las consecuencias de las inundaciones, los pobladores insisten con la necesidad de mejorar algunas cuestiones básicas como la presencia de personal médico, y proyectan la instalación de una bomba de desagote para cuando se presentan problemas hídricos.
Al respecto, la rectora de la Escuela de Familia Agrícola (EFA) “Pejú Porá”, Liliana Espina, comentó a El Litoral que “como lo hacemos hace varios meses, pedimos presencia del Ministerio de Salud porque la salud es una preocupación en Perugorría y sobre todo en Paso Tala”. Dio como ejemplo que “para más de 10 mil habitantes tenemos un centro asistencial con sólo dos médicos, y una zona rural muy extensa. Paso Tala tiene médicos muy esporádicamente, servicio de odontología no tenemos, y vemos chicos muy jóvenes sin piezas dentales”.
Respecto a la situación hídrica, señaló que “desde la EFA estamos más o menos organizados, porque tenemos una defensa construida para que, justamente, no ingrese agua”. A lo que añadió: “Estamos gestionando una bomba para construir una estación de bombeo”.

Diálogo oficial
La docente destacó, en este contexto, que “el Gobierno provincial delegó las gestiones en el coordinador del Plan Ganadero, Eduardo Ortíz, con quien ya tuvimos reuniones y ahora vendrá antes de fin de mes para coordinar algunas acciones”.
Aseguró que “con él iremos conversando sobre la planificación del paraje para ver si se puede pensar en casas más altas, y también la situación sanitaria, así como de los caminos”.
En cuanto a esto último explicó que “la Ruta Provincial 119, que es el acceso a Paso Tala, está en muy mal estado. Si bien se enripió y con eso mejoró bastante, hay otros tramos que se tornaron intransitables y se necesita la reparación integral”.

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