La celiaquía y otras formas de sensibilidad al gluten pueden provocar síntomas generalizados, muchos de los cuales no tienen nada que ver con la digestión. ¿Cuáles son y cómo reconocerlos?

La intolerancia al gluten es un problema bastante común. Quienes la padecen evidencian síntomas al consumir alimentos que contienen este componente proteico de algunos cereales como el trigo, la avena, la cebada y el centeno.
La enfermedad celíaca es la forma más común de intolerancia al gluten. Es una enfermedad autoinmune que afecta aproximadamente al 1% de la población y provoca daños en el sistema digestivo. Sin embargo, algunas personas también pueden tener sensibilidad al gluten no celíaca (SGNC), una forma más leve de intolerancia al gluten que también puede causar problemas. Ambas formas de intolerancia al gluten pueden provocar síntomas generalizados, muchos de los cuales no tienen nada que ver con la digestión. ¿Cuáles son y cómo reconocerlos?
La doctora María Dolores Matoso, médica del servicio de Gastroenterología del Hospital Italiano de Buenos Aires señala que los síntomas y signos aparecen luego de la ingesta de gluten, son semejantes a los que se encuentran en la enfermedad celiaca. Así los pacientes pueden presentar:

>> Síntomas gastrointestinales: dolor abdominal, hinchazón, alteraciones en el hábito evacuatorio (diarrea, constipación o ambos).

>> Manifestaciones extraintestinales: entre ellas se incluyen "cerebro brumoso" (¨foggy brain¨): pensamiento lento, alteraciones en la memoria y otras como cefalea, dolores articulaciones y músculos, fatiga, depresión, entumecimiento en brazos y piernas, dermatitis (eccema o erupción cutánea) y anemia.

A qué signos prestar atención
Por orden de frecuencia, lo síntomas más comunes de sensibilidad al gluten no celíaca (SGNC) son:
1. Dolor abdominal (70%),
2. Distensión y diarrea (33%)
3. Cefalea (35%)
4. Mente abrumada (se desconoce el porcentaje)
5. Anemia (20%)
6. Eccema (40%)
7. Fatiga (33%)
8. Depresión (22%)
9. Dolor/molestias en piernas/ brazos/dedos (20%)
10. Dolores articulares (11%).

Los tipos de intolerancia al gluten
La intolerancia al gluten es un término que se utiliza para definir a las personas que tienen signos o síntomas intestinales, o extraintestinales o ambos, relacionados con la ingestión de gluten que mejoran al excluirlo de la dieta.
La doctora Matoso describe que, dentro de los trastornos relacionados al gluten se encuentran: la enfermedad celíaca, ataxia por gluten y dermatitis herpetiforme, todos ellos mediados por mecanismos autoinmunes. En otro extremo, según señala la profesional, por mecanismos alérgicos, se encuentra la alergia al trigo (en la que se incluyen: asma del panadero, dermatitis atópica, inducida por el ejercicio y la alergia alimentaria al trigo). Y, finalmente, la sensibilidad al gluten no celíaca; aún se desconoce el mecanismo por el cual ésta se desarrolla pero estaría involucrado el sistema inmunológico.

Diagnóstico 
En cuanto a la forma de diagnosticarla y detectarla, la doctora Sonia Niveloni, presidenta de la Sociedad Argentina de Gastroenterología (SAGE) advierte que se trata de un diagnóstico por exclusión. Esta condición "es caracterizada por un cuadro clínico similar al intestino irritable, con distención abdominal, molestias o dolor abdominal, flatulencias, diarreas o constipación. También por fatiga crónica, migrañas, trastornos psiquiátricos tale como esquizofrenia, síndrome de Stiff-man, déficit de atención. Incluso está en evaluación su asociación con el autismo".
Es un cuadro clínico, morfológico y/o inmunológico en el cual han sido descartados los mecanismos alérgicos y autoinmunes. Cabe señalar, según explica la doctora Niveloni, que la sensibilidad al gluten no celíaca no presenta la característica atrofia vellositaria en las biopsias intestinales, ni la presencia de anticuerpos específicos en sangre (que caracterizan a la celiaquía), pero el tratamiento es similar: las personas intolerantes al gluten responden adecuadamente y mejoran su calidad de vida con una DLG, sigla para "Dieta libre de gluten". Asimismo en el diagnóstico diferencial se debe descartar: intolerancia a lactosa, sobrecrecimiento bacteriano y otras intolerancias alimentarias.
Pero ante la moda de autodiagnosticarse sensibilidad al gluten y proceder a eliminarlo de la dieta, conviene tener presente que es preciso consultar al médico. Así lo aclara la doctora Matoso: "Si bien la dieta libre de gluten es el tratamiento de la enfermedad celiaca y la exclusión del trigo es el tratamiento en la alergia al trigo, cabe aclarar que en la sensibilidad al gluten, la exclusión del mismo de la dieta aún no está bien establecida. Por eso se aconseja que el tratamiento esté guiado por un gastroenterólogo experto que haga la prueba de exclusión y luego la reintroducción del mismo en la dieta ya que puede ser un trastorno temporario."
Y concluye: "la dieta libre de gluten puede llevar a un aumento de carbohidratos y grasas, menor ingesta de hierro y otros trastornos a largo plazo aun no definidos como alteraciones en la microbiota. Por lo que se desaconseja el autodiagnóstico y el inicio de la dieta libre de gluten sin recomendación por gastroenterólogos expertos en el tema".

 

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