Inseguridad en el barrio Tejas: entre “motochorros” y el robo de viviendas
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Inseguridad en el barrio Tejas: entre “motochorros” y el robo de viviendas

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A medida que la ciudad se expande, los problemas de inseguridad proliferan en los sectores más poblados. Los puntos donde más hechos delictivos se registraron están estrechamente vinculados con la densidad poblacional. Tal es el caso de la jurisdicción de la Comisaría Séptima, donde por año se denuncian cerca de 1500 delitos. En ese marco, vecinos del Cacique Canindeyú indican cómo es la convivencia con el temor a sufrir un robo. A su vez, señalan el asomo de “motochorros” en las esquinas del barrio.
En lo que va del año se registraron 642 denuncias por distintos hechos delictivos en la jurisdicción de la Séptima, un número que tiende a elevarse, ya que durante el año pasado se contabilizó un total de 1692, según informaron fuentes policiales. Esto representa sólo un indicador de las olas delictivas, ya que existe un gran número de hechos menores que no se denuncian, según comentaron agentes de seguridad y los propios vecinos.
La jurisdicción de la Séptima, si bien no es una de las más extensas, es una de las que mayor población atiende, después de la Décima de la zona del Molina Punta, con más de 20 habitantes.
Uno de los barrios afectados por los hechos de inseguridad es el Cacique Canindeyú. El Litoral recorrió la zona conocida como Tejas, donde los vecinos apuntan a la inseguridad como uno de sus principales problemas. Además señalan el desembarco del fenómeno de los motochorros en las esquinas del barrio, como una nueva modalidad, alternativa a los hurtos en bicicleta.
Las avenidas Sarmiento, Patagonia, un sector de la Paz, así como las calles Viedma y Albarracín, funcionan como límites del Cacique Canindeyú. Con alrededor de tres mil habitantes, en la zona se respira la sensación de inseguridad de sus residentes.
A pocos minutos de que los cronistas de este diario se acercaron a una de las casas del barrio, una vecina acaba de sufrir un intento de robo. “Nos desvalijaron la casa 11 veces”, contó Luis Almeida a este medio, quien se trasladó con su familia desde el interior de la Provincia hace 18 años. Hoy es un vecino más que se resguarda tras rejas y candados.
No es la primera vez que se observan hechos de este tipo en el Tejas; semanas atrás a una residente sufrió el robo de una cifra cercana a los 20 mil dólares. “No entendemos cómo saben nuestros movimientos y lo que tenemos en nuestras casas”, indicó Mirta. “Sentimos que nos espían”, señaló la vecina que hace 11 años vive en la zona.

“Motochorros”
Pero que el barrio sea conocido por los robos, no es cosa nueva, lo que sí los vecinos reconocen como novedad es la aparición de “motochorros” en esquinas y paradas de colectivos. “Se llevan carteras y alhajas”, contó Mirta. Aunque no posean la peligrosidad de los de Buenos Aires, su llegada es una preocupación para los residentes.
“La parada de colectivos es sumamente peligrosa, especialmente durante las mañanas de invierno”, señaló Irma. Además, son considerados referentes de la circulación de billetes falsos, como un indicó un comerciante de la zona.
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Inseguridad en el barrio Tejas: entre “motochorros” y el robo de viviendas

Las paradas son lugares estratégicos y peligrosos. Allí sucede la mayor cantidad de arrebatos.
Las paradas son lugares estratégicos y peligrosos. Allí sucede la mayor cantidad de arrebatos.
A medida que la ciudad se expande, los problemas de inseguridad proliferan en los sectores más poblados. Los puntos donde más hechos delictivos se registraron están estrechamente vinculados con la densidad poblacional. Tal es el caso de la jurisdicción de la Comisaría Séptima, donde por año se denuncian cerca de 1500 delitos. En ese marco, vecinos del Cacique Canindeyú indican cómo es la convivencia con el temor a sufrir un robo. A su vez, señalan el asomo de “motochorros” en las esquinas del barrio.
En lo que va del año se registraron 642 denuncias por distintos hechos delictivos en la jurisdicción de la Séptima, un número que tiende a elevarse, ya que durante el año pasado se contabilizó un total de 1692, según informaron fuentes policiales. Esto representa sólo un indicador de las olas delictivas, ya que existe un gran número de hechos menores que no se denuncian, según comentaron agentes de seguridad y los propios vecinos.
La jurisdicción de la Séptima, si bien no es una de las más extensas, es una de las que mayor población atiende, después de la Décima de la zona del Molina Punta, con más de 20 habitantes.
Uno de los barrios afectados por los hechos de inseguridad es el Cacique Canindeyú. El Litoral recorrió la zona conocida como Tejas, donde los vecinos apuntan a la inseguridad como uno de sus principales problemas. Además señalan el desembarco del fenómeno de los motochorros en las esquinas del barrio, como una nueva modalidad, alternativa a los hurtos en bicicleta.
Las avenidas Sarmiento, Patagonia, un sector de la Paz, así como las calles Viedma y Albarracín, funcionan como límites del Cacique Canindeyú. Con alrededor de tres mil habitantes, en la zona se respira la sensación de inseguridad de sus residentes.
A pocos minutos de que los cronistas de este diario se acercaron a una de las casas del barrio, una vecina acaba de sufrir un intento de robo. “Nos desvalijaron la casa 11 veces”, contó Luis Almeida a este medio, quien se trasladó con su familia desde el interior de la Provincia hace 18 años. Hoy es un vecino más que se resguarda tras rejas y candados.
No es la primera vez que se observan hechos de este tipo en el Tejas; semanas atrás a una residente sufrió el robo de una cifra cercana a los 20 mil dólares. “No entendemos cómo saben nuestros movimientos y lo que tenemos en nuestras casas”, indicó Mirta. “Sentimos que nos espían”, señaló la vecina que hace 11 años vive en la zona.

“Motochorros”
Pero que el barrio sea conocido por los robos, no es cosa nueva, lo que sí los vecinos reconocen como novedad es la aparición de “motochorros” en esquinas y paradas de colectivos. “Se llevan carteras y alhajas”, contó Mirta. Aunque no posean la peligrosidad de los de Buenos Aires, su llegada es una preocupación para los residentes.
“La parada de colectivos es sumamente peligrosa, especialmente durante las mañanas de invierno”, señaló Irma. Además, son considerados referentes de la circulación de billetes falsos, como un indicó un comerciante de la zona.