Mario y Gerardo Marturet, dos generaciones y una misma filosofía
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Mario y Gerardo Marturet, dos generaciones y una misma filosofía

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De mirada clara y sonrisa cordial, los Marturet son hoy el mejor ejemplo de lucha por la justicia social. Fervientes militantes de la Democracia Cristiana, Gerardo y Mario aseguran que la vida les enseñó a ver en la política un servicio a la comunidad. Pero lejos de esas urgencias, y como lo hacen tradicionalmente, ambos se reunirán hoy con el resto de la familia para celebrar un nuevo día del padre.
“¿Todavía no llegó don Mario?”, preguntó Gerardo, que con rigurosa puntualidad se presentó a la cita en la que junto a El Litoral, homenajearía a quien además de darle la vida, le enseñó los valores que signaron su actividad política y sindical.
La charla, transcurrida casi totalmente en esta Redacción, se realizó en dos momentos. En el primero una historia de vida contada por “el hijo gremialista” puso al mayor de los Marturet en el centro de la escena, y el segundo comenzó cuando por fin llegó don Mario, e inició un monologo sobre la personalidad, valores, gustos y costumbres del segundo de sus cinco hijos.
Con profesiones totalmente diferentes, uno agricultor y ex diputado, el otro docente y sindicalista, Mario y Gerardo supieron ganarse el respeto y el reconocimiento social gracias a la intachable conducta que guió su accionar. De sangre casereña, los Marturet se instalaron en esta Capital en 1964, luego de que el padre de la familia fuera electo por segunda vez diputado por la Democracia Cristiana.
Emulando a Mario, Gerardo se inició en política cuando apenas tenía 18 años, pero tiempo después -cuando ya era docente de la Escuela Pedro Ferré-, dejó de militar en la Democracia Cristiana para iniciarse en la lucha sindical, donde fundó uno de los gremios más fuertes de la Provincia, el Sindicato Único de Trabajadores de la Educación de Corrientes (Suteco).
“Papá es extraordinario”, dijo Gerardo, y segundos más tarde explicó que se trata de un hombre que durante sus 81 años supo vivir entregado a los demás. Luego de ser agricultor, diputado, empleado administrativo y hasta cuentapropista, Mario pasa hoy su días trabajando en favor del bienestar de los grupos más desprotegidos.
Desde su cargo de presidente en la Comisión Provincial de Derechos Humanos se ocupara principalmente de quienes están encerrados en las cárceles provinciales.
De costumbres familiares muy arraigadas, los Marturet se reúnen todos los domingos en la casa paterna. “Tenemos una vida familiar muy activa”, comentó Gerardo, a lo que su padre retrucó confesando que “mi señora (Enriqueta Coulleri) y yo casi no visitamos a nuestros hijos, pero ellos todo el tiempo van a nuestra casa”.
El día del padre será entonces una nueva excusa para que Mario y Enrriqueta, junto a José Alberto, Gerardo, Guillermo, Felipe y Lucía, vuelvan a encontrarse al rededor de la mesa familiar que estará integrada esta vez también por un nutrida generación de pequeños Marturet.
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Mario y Gerardo Marturet, dos generaciones y una misma filosofía

Padre e hijo, Mario y Gerardo, se destacan por una fuerte militancia política en la Democracia Cristiana.
Padre e hijo, Mario y Gerardo, se destacan por una fuerte militancia política en la Democracia Cristiana.
De mirada clara y sonrisa cordial, los Marturet son hoy el mejor ejemplo de lucha por la justicia social. Fervientes militantes de la Democracia Cristiana, Gerardo y Mario aseguran que la vida les enseñó a ver en la política un servicio a la comunidad. Pero lejos de esas urgencias, y como lo hacen tradicionalmente, ambos se reunirán hoy con el resto de la familia para celebrar un nuevo día del padre.
“¿Todavía no llegó don Mario?”, preguntó Gerardo, que con rigurosa puntualidad se presentó a la cita en la que junto a El Litoral, homenajearía a quien además de darle la vida, le enseñó los valores que signaron su actividad política y sindical.
La charla, transcurrida casi totalmente en esta Redacción, se realizó en dos momentos. En el primero una historia de vida contada por “el hijo gremialista” puso al mayor de los Marturet en el centro de la escena, y el segundo comenzó cuando por fin llegó don Mario, e inició un monologo sobre la personalidad, valores, gustos y costumbres del segundo de sus cinco hijos.
Con profesiones totalmente diferentes, uno agricultor y ex diputado, el otro docente y sindicalista, Mario y Gerardo supieron ganarse el respeto y el reconocimiento social gracias a la intachable conducta que guió su accionar. De sangre casereña, los Marturet se instalaron en esta Capital en 1964, luego de que el padre de la familia fuera electo por segunda vez diputado por la Democracia Cristiana.
Emulando a Mario, Gerardo se inició en política cuando apenas tenía 18 años, pero tiempo después -cuando ya era docente de la Escuela Pedro Ferré-, dejó de militar en la Democracia Cristiana para iniciarse en la lucha sindical, donde fundó uno de los gremios más fuertes de la Provincia, el Sindicato Único de Trabajadores de la Educación de Corrientes (Suteco).
“Papá es extraordinario”, dijo Gerardo, y segundos más tarde explicó que se trata de un hombre que durante sus 81 años supo vivir entregado a los demás. Luego de ser agricultor, diputado, empleado administrativo y hasta cuentapropista, Mario pasa hoy su días trabajando en favor del bienestar de los grupos más desprotegidos.
Desde su cargo de presidente en la Comisión Provincial de Derechos Humanos se ocupara principalmente de quienes están encerrados en las cárceles provinciales.
De costumbres familiares muy arraigadas, los Marturet se reúnen todos los domingos en la casa paterna. “Tenemos una vida familiar muy activa”, comentó Gerardo, a lo que su padre retrucó confesando que “mi señora (Enriqueta Coulleri) y yo casi no visitamos a nuestros hijos, pero ellos todo el tiempo van a nuestra casa”.
El día del padre será entonces una nueva excusa para que Mario y Enrriqueta, junto a José Alberto, Gerardo, Guillermo, Felipe y Lucía, vuelvan a encontrarse al rededor de la mesa familiar que estará integrada esta vez también por un nutrida generación de pequeños Marturet.