El ciclismo argentino tiene cifradas esperanzas de trascender en la correntina Cristina Greve. Su espectacular carrera deportiva la obligó a distanciarse de su tierra natal y su familia en los últimos tiempos. Ahora encara el último tramo de su preparación para los Juegos Panamericanos de Río de Janeiro.
Con la intención de recargar las pilas y estar junto a los suyos, estuvo en Corrientes y “adelantó” el Día del Padre junto a El Litoral.
A sus 19 años continúa con algo de timidez a la hora de expresarse, principalmente de los suyos, pero en esta ocasión dejó de lado su introversión para agradecerle a su padre “por todo el apoyo que me brindó desde que inicié mi carrera. Gracias a su esfuerzo estoy donde estoy dentro del ciclismo”.
La referencia es para Alfredo Horacio. Tiene 44 años y lo primero que hizo fue contar cómo llegó el deporte a la vida de Cristina. “Ella comenzó en el ciclismo por azar. Tenía un cuñado que poseía una bicicletería en Corrientes que organizó una carrera de mountain bike para promocionar su negocio. Nosotros fuimos para divertirnos un rato y anduvo bien. Disputó varias carreras. En una entró segunda y después ganó todas. Luego me preguntaron si quería hacer pista (otra modalidad del ciclismo) y les mande a hablar con ella”.
A los doce años, Cristina no dudó. “Fue decisión mía, pero él me brindó todo su apoyo”.
Su padre fue determinante en la prosecución de su carrera. “En el primer año le dije que tenía ganas de abandonar porque no ganaba nada, ni un trofeo como incentivo. Él me dijo que siga intentando, que gane un trofeo y que después deje la “bici”. Lo hizo adrede porque sabía que tenía posibilidades de avanzar con este deporte. Entré tercera en una competencia y eso sirvió para motivarme”.
En ese inicio fue importante el respaldo del papá, pero su constante peregrinar por despachos oficiales y empresas privadas permiten que Cristina pueda mantenerse en los primeros planos del ámbito nacional y con proyección internacional.
“El deporte casi profesional cuesta mucho porque se toman compromisos que hay que cumplirlos sí o sí y entonces no se pude dejar nada para después. Hay que conseguir los recursos en los momentos justos. El ciclismo es un deporte caro. Según los entendidos, dicen que es un deporte para ricos practicados por pobres”, comentó Alfredo.
Las principales competencias son en distintos puntos del país y ahora deberá trasladarse a Brasil donde Cristina no podrá contar con la presencia de su padre. “Se hace difícil que me acompañe constantemente por el costo de los viajes, pero siempre que puede se las ingenia para estar presente y alentarme”.
Cristina, múltiple campeona nacional, es la segunda de cinco hermanos. El mayor es Fernando (21 años), después está la representante panamericana argentina, y luego siguen: Nicolás (12), Adriana (9) y Mauricio (8). Todos, salvo Fernando, practican algún deporte con asiduidad. Las preferencias se reparten entre el ciclismo y el básquet.
“En nuestra familia, el deporte es una cultura. No importa que disciplina quieran practicar, tienen todo nuestro apoyo porque considero que a través del mismo los padres pueden educar mejor a sus hijos”, fue el mensaje final que dejó Alfredo Horacio Greve, que recibió emocionado la invitación de Cristina y El Litoral. “Ella habla poco, pero casi me hace llorar cuando me dijo que debía venir para este homenaje”.
Hoy, obligada por sus compromisos deportivos, Cristina deberá estar lejos de su papá a la espera poder conseguir algún trofeo para regresar a Corrientes y poder festejar junto a los suyos.
Con la intención de recargar las pilas y estar junto a los suyos, estuvo en Corrientes y “adelantó” el Día del Padre junto a El Litoral.
A sus 19 años continúa con algo de timidez a la hora de expresarse, principalmente de los suyos, pero en esta ocasión dejó de lado su introversión para agradecerle a su padre “por todo el apoyo que me brindó desde que inicié mi carrera. Gracias a su esfuerzo estoy donde estoy dentro del ciclismo”.
La referencia es para Alfredo Horacio. Tiene 44 años y lo primero que hizo fue contar cómo llegó el deporte a la vida de Cristina. “Ella comenzó en el ciclismo por azar. Tenía un cuñado que poseía una bicicletería en Corrientes que organizó una carrera de mountain bike para promocionar su negocio. Nosotros fuimos para divertirnos un rato y anduvo bien. Disputó varias carreras. En una entró segunda y después ganó todas. Luego me preguntaron si quería hacer pista (otra modalidad del ciclismo) y les mande a hablar con ella”.
A los doce años, Cristina no dudó. “Fue decisión mía, pero él me brindó todo su apoyo”.
Su padre fue determinante en la prosecución de su carrera. “En el primer año le dije que tenía ganas de abandonar porque no ganaba nada, ni un trofeo como incentivo. Él me dijo que siga intentando, que gane un trofeo y que después deje la “bici”. Lo hizo adrede porque sabía que tenía posibilidades de avanzar con este deporte. Entré tercera en una competencia y eso sirvió para motivarme”.
En ese inicio fue importante el respaldo del papá, pero su constante peregrinar por despachos oficiales y empresas privadas permiten que Cristina pueda mantenerse en los primeros planos del ámbito nacional y con proyección internacional.
“El deporte casi profesional cuesta mucho porque se toman compromisos que hay que cumplirlos sí o sí y entonces no se pude dejar nada para después. Hay que conseguir los recursos en los momentos justos. El ciclismo es un deporte caro. Según los entendidos, dicen que es un deporte para ricos practicados por pobres”, comentó Alfredo.
Las principales competencias son en distintos puntos del país y ahora deberá trasladarse a Brasil donde Cristina no podrá contar con la presencia de su padre. “Se hace difícil que me acompañe constantemente por el costo de los viajes, pero siempre que puede se las ingenia para estar presente y alentarme”.
Cristina, múltiple campeona nacional, es la segunda de cinco hermanos. El mayor es Fernando (21 años), después está la representante panamericana argentina, y luego siguen: Nicolás (12), Adriana (9) y Mauricio (8). Todos, salvo Fernando, practican algún deporte con asiduidad. Las preferencias se reparten entre el ciclismo y el básquet.
“En nuestra familia, el deporte es una cultura. No importa que disciplina quieran practicar, tienen todo nuestro apoyo porque considero que a través del mismo los padres pueden educar mejor a sus hijos”, fue el mensaje final que dejó Alfredo Horacio Greve, que recibió emocionado la invitación de Cristina y El Litoral. “Ella habla poco, pero casi me hace llorar cuando me dijo que debía venir para este homenaje”.
Hoy, obligada por sus compromisos deportivos, Cristina deberá estar lejos de su papá a la espera poder conseguir algún trofeo para regresar a Corrientes y poder festejar junto a los suyos.