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/Ellitoral.com.ar/ Cultura

Carlos Longa expondrá en el Bellas Artes inaugurando abril con su obra

Carlos Longa en su atelier, cumpliendo el ritual de la pintura. En breve estará en el Vidal.

“La pintura es mi vida; mi esposa es quien la organiza”, dice Andrés Carlos Alberto Longa al extender la invitación para su muestra individual de óleos que el 1 de abril presentará en el Museo de Bellas Artes “Doctor Juan Ramón Vidal”, respondiendo a una invitación de la directora de la casa, Fernanda Toccalino y de la Presidenta de la Asociación Amigos del Museo de Bellas Artes, Alicia Aguirre de Vara. Con 30 obras de mediano y gran formato, el pintor Longa que acusa 84 años de edad, hará su entrada luego de un impasse de cinco años en los que, alejado de las exposiciones individuales, se dedicó a trabajar en su atelier. La temática es idéntica en su propuesta de escuela impresionista, modalidad del arte que adoptó desde sus comienzos, una vez obtenido el título de profesor de dibujo y pintura en la Academia de Bellas Artes e Idiomas “Josefina Contte”, en 1943.

“Los papás antiguos eran sabios, no permitían que sus hijos tengan tiempo ocioso y así mis hermanos y yo, estudiamos en paralelo a la escuela, violín, piano, francés. Hice mi educación primaria en la Escuela Belgrano y me recibí de maestro en la Escuela Regional. Un año después, obtuve el título en la Josefina Contte, luego de siete años de concurrir a clases tres veces por semana”.

Fue justamente su maestra de grado, la señorita Elena Encinas quien descubrió las aptitudes para la pintura en Longa “aunque luego me tuve que esmerar, a fuerza de empeño logré encontrar mi camino”, dice remarcando sus palabras con gestos siempre amables. “Todos somos buenos pero si nos controlan somos mejores”, agrega y recita los nombres de dos compañeros con mayores virtudes frente al blanco de la tela, que sin embargo desistieron por sus vocaciones: el doctor Diego “Chongo” Salvattore y el sacerdote Juan Fortunato.

Entre el “vicio” de la pintura y el trabajo como sustento familiar, Longa se desempeñó durante 47 años en Vialidad Provincial. Comenzó como dibujante lineal y aprovechando los viajes que debía cumplir con responsabilidad, cargaba en el equipaje sus implementos de pintor.

“El pintor impresionista abandona las cuatro paredes del atelier y sale a buscar al pleno aire la inspiración; la luz es fundamental factor para la ejecución de las obras”, señala citando a Claude Monet, Pissarro y Joaquín Sorolla y Bastías como basales de su estudio.

Amplio es el currículum de Carlos Longa en el que menciona exposiciones individuales, colectivas, entidades que poseen sus obras y publicaciones que lo nombran. Quizás el papel calla lo que recuerda con más fuerza su corazón, aquel año que abandonó Vialidad y fue maestro en la Escuela Nº 76 de Villa Berthet en el Chaco. Después de la clase formal, daba apoyo artístico a los pequeños y al finalizar el ciclo, surgió la exhibición de los trabajos, cuyo catálogo aun conserva, a pesar de los 60 años transcurridos.

Para cotejar números, el periodista anota: 84 años de vida, 56 de casados con la esquinense Ida Foss, 3 hijos, 1030 obras al óleo registradas, 120 que regaló, una decena de acuarelas, 12 años de jubilado, 80 pinturas recientes, 30 a exponer y 1 para “mezquinar” como la más querida. “Se la regalé hace 30 años a la señora Acevedo de Fernández que vive en Esquina. Es un cuadro de gran formato que pinta un lapacho añejo, de 70 años”, recuerda.

Longa abordó siempre el paisaje y el profuso rosa de los lapachos en flor, distinguen su obra con sello de identidad. “El óleo es muy noble, hasta al equivocar el trazo hace lucir bella la pintura”, acota.

Todos los días, como se cumple el ciclo natural de la vida, Longa se levanta temprano y pinta, en doble turno hasta completar ocho horas y una obra por semana. Generoso en el trato y en la palabra, no olvida a Marcial Prieto, su maestro en la Academia, a Antonio Ballerini con quien estudiaba en vacaciones y a Quinquela Martín, Fader y Juan Carlos Soto como destacados en su consideración.

El Museo de Bellas Artes tiene como patrimonio, cuatro obras de Carlos Longa. Inaugurando el mes de abril se apresta a recibirlo, en esta vuelta a casa. Que se haga para él la primavera. (MM).

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