Mataco Lemos distinguido en Buenos Aires
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Mataco Lemos distinguido en Buenos Aires

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El nombre de Mataco Lemos está relacionado de manera directa con el ámbito de la danza folklórica en Corrientes, ya que reside en esta provincia desde 1947, cuando la familia se instaló en el barrio Cambá Cuá. Santiagueño de nacimiento, Héctor Reyes Lemos, tal su nombre de libreta, recibió el apodo de “Mataco” por parte de Santiago Ayala “El Chúcaro”. “Fuimos a actuar a Luján y en el Museo había un cuadro de grandes dimensiones, con referencias escritas sobre el indio guaraní, el mataco. Te parecés a él, me dijo, vos también sos un mataco. Yo tenía 20 años, era un pibe y ya andaba con esto del baile que tanto me gustaba”.
Así comienza el recuerdo para este hombre que acaba de recibir una importante distinción por parte del Consejo Argentino de la Danza, que incluyó entre los diplomas de honor, uno que acredita el reconocimiento a su trayectoria, junto con referentes de la danza clásica y del tango.
El acto tuvo lugar, el 8 de junio, en el Salón Dorado de la Casa de la Cultura del Gobierno de Buenos Aires, cuando el Premio “María Ruanova 2011”, se entregó a la argentina Marianela Núñez, primera bailarina del Royal Ballet de Londres.
Profesor de Danzas Nativas Argentinas, Mataco Lemos estudió en sus inicios con Máximo Reyes Sisterna, profesor de piano y de danzas, que enseñaba en las escuelas Belgrano y Centenario, de esta ciudad. Luego siguió la capacitación en el Conservatorio Fracassi, del que después fue director de filial, ocupando el cargo en la actualidad, su hija María del Socorro.
Jubilado como personal de la Subsecretaría de Cultura de la Provincia, aún enseña a los más pequeños en la Escuela de Danzas que dirige con sus hijos María Elena y Pablo. Folklore tradicional correntino, tango y malambo son las especialidades, destacando que Pablo, es el único que tiene dos títulos obtenidos en el Festival del Folklore en Cosquín, Córdoba: fue ganador en malambo sureño y norteño.
En la carrera de Mataco, hay mucho para contar en más de 50 años. “Con el Chúcaro actuábamos en un lugar que se llamaba La Querencia, en Rivadavia y Piedras, en Buenos Aires. De allí salían los mejores bailarines y así conocí a Ariel Ramírez, que requirió del grupo para viajar por todo el país, Uruguay y Paraguay. Nos presentamos en varias temporadas de “La pulpería de mandinga”, en el Canal 9, en Casino Phillips por Canal 13. Luego cuando las actuaciones se iban espaciando viajaba desde Corrientes los fines de semana, hasta el año 1967, cuando terminó el contrato. Fueron más de 10 años en total”, recuerda.
El reciente acto en Buenos Aires, fue para compartir además, el encuentro con viejos camaradas, ex compa-ñeros de baile, tan emocionados como Mataco, con el premio. El ministro de Cultura, Hernán Lombardi y la subsecretaria de Cultura, Josefina Delgado, fueron las autoridades nacionales encargadas de hacer efectiva la distinción, máximo galardón de la danza, que lleva el nombre de María Ruanova (1912-1976), una destacada bailarina, coreógrafa, docente y maestra de ballet, argentina de notable actuación en el Teatro Colón e internacionalmente.
Especialista en danzas folklóricas, Mataco opina que “el bailarín que no sabe bailar el folklore tradicional, no puede hacer el estilizado, porque debe conocer antes la raíz”. Objeta algunas formaciones (locales y nacionales), que desvirtúan los estilos. “Lo que llaman ‘el agachado’, no es otro que ‘el tranco del gallo’, un cortejo bien definido por este animalito cuando ‘tienta’ a la gallina con sus amores.
La posición de las manos por detrás de la cintura del hombre, en la pareja de baile, se llama ‘el tanteo’, porque antes, se iba ‘calzado’ en caso de pelea, por eso el verdadero cinto correntino, tiene tres guayacas y una cartuchera. Lo dice Mario Millán Medina en una canción, ‘de 100, 50 y de 10, que eran los billetes de la época. Un ‘tanteo’ era suficiente para saber dónde meter la mano”, enseña risueño.
Sin duda, Mataco Lemos tiene historia para relatar. El premio es por su trayectoria y por su constante apoyo a la danza nativa nacional.
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Mataco Lemos distinguido en Buenos Aires

En Buenos Aires, reconocieron la trayectoria del prestigioso maestro de la danza.
En Buenos Aires, reconocieron la trayectoria del prestigioso maestro de la danza.
El nombre de Mataco Lemos está relacionado de manera directa con el ámbito de la danza folklórica en Corrientes, ya que reside en esta provincia desde 1947, cuando la familia se instaló en el barrio Cambá Cuá. Santiagueño de nacimiento, Héctor Reyes Lemos, tal su nombre de libreta, recibió el apodo de “Mataco” por parte de Santiago Ayala “El Chúcaro”. “Fuimos a actuar a Luján y en el Museo había un cuadro de grandes dimensiones, con referencias escritas sobre el indio guaraní, el mataco. Te parecés a él, me dijo, vos también sos un mataco. Yo tenía 20 años, era un pibe y ya andaba con esto del baile que tanto me gustaba”.
Así comienza el recuerdo para este hombre que acaba de recibir una importante distinción por parte del Consejo Argentino de la Danza, que incluyó entre los diplomas de honor, uno que acredita el reconocimiento a su trayectoria, junto con referentes de la danza clásica y del tango.
El acto tuvo lugar, el 8 de junio, en el Salón Dorado de la Casa de la Cultura del Gobierno de Buenos Aires, cuando el Premio “María Ruanova 2011”, se entregó a la argentina Marianela Núñez, primera bailarina del Royal Ballet de Londres.
Profesor de Danzas Nativas Argentinas, Mataco Lemos estudió en sus inicios con Máximo Reyes Sisterna, profesor de piano y de danzas, que enseñaba en las escuelas Belgrano y Centenario, de esta ciudad. Luego siguió la capacitación en el Conservatorio Fracassi, del que después fue director de filial, ocupando el cargo en la actualidad, su hija María del Socorro.
Jubilado como personal de la Subsecretaría de Cultura de la Provincia, aún enseña a los más pequeños en la Escuela de Danzas que dirige con sus hijos María Elena y Pablo. Folklore tradicional correntino, tango y malambo son las especialidades, destacando que Pablo, es el único que tiene dos títulos obtenidos en el Festival del Folklore en Cosquín, Córdoba: fue ganador en malambo sureño y norteño.
En la carrera de Mataco, hay mucho para contar en más de 50 años. “Con el Chúcaro actuábamos en un lugar que se llamaba La Querencia, en Rivadavia y Piedras, en Buenos Aires. De allí salían los mejores bailarines y así conocí a Ariel Ramírez, que requirió del grupo para viajar por todo el país, Uruguay y Paraguay. Nos presentamos en varias temporadas de “La pulpería de mandinga”, en el Canal 9, en Casino Phillips por Canal 13. Luego cuando las actuaciones se iban espaciando viajaba desde Corrientes los fines de semana, hasta el año 1967, cuando terminó el contrato. Fueron más de 10 años en total”, recuerda.
El reciente acto en Buenos Aires, fue para compartir además, el encuentro con viejos camaradas, ex compa-ñeros de baile, tan emocionados como Mataco, con el premio. El ministro de Cultura, Hernán Lombardi y la subsecretaria de Cultura, Josefina Delgado, fueron las autoridades nacionales encargadas de hacer efectiva la distinción, máximo galardón de la danza, que lleva el nombre de María Ruanova (1912-1976), una destacada bailarina, coreógrafa, docente y maestra de ballet, argentina de notable actuación en el Teatro Colón e internacionalmente.
Especialista en danzas folklóricas, Mataco opina que “el bailarín que no sabe bailar el folklore tradicional, no puede hacer el estilizado, porque debe conocer antes la raíz”. Objeta algunas formaciones (locales y nacionales), que desvirtúan los estilos. “Lo que llaman ‘el agachado’, no es otro que ‘el tranco del gallo’, un cortejo bien definido por este animalito cuando ‘tienta’ a la gallina con sus amores.
La posición de las manos por detrás de la cintura del hombre, en la pareja de baile, se llama ‘el tanteo’, porque antes, se iba ‘calzado’ en caso de pelea, por eso el verdadero cinto correntino, tiene tres guayacas y una cartuchera. Lo dice Mario Millán Medina en una canción, ‘de 100, 50 y de 10, que eran los billetes de la época. Un ‘tanteo’ era suficiente para saber dónde meter la mano”, enseña risueño.
Sin duda, Mataco Lemos tiene historia para relatar. El premio es por su trayectoria y por su constante apoyo a la danza nativa nacional.