El proceso de “feminización del Sida” a lo largo fundamentalmente de la última década, se debe a la combinación de una serie de factores biológicos y sobre todo sociales, en los que interactúan viejos temas conocidos para la mujer, como la violencia sexual y el machismo. “Desde 2002 el número de mujeres que viven con VIH ha incrementado en todas las regiones (del mundo), sin excepción”, advirtió la coordinadora de ONUSIDA para América Latina y el Caribe, Nina Ferenci.
“En África, donde hay una epidemia ya muy avanzada, más del 56% de las personas que viven con el VIH son mujeres, y lo mismo está pasando en otras regiones”, advirtió.
Los datos del último informe de ONUSIDA ponen de manifiesto que, a menos que las políticas y programas de prevención del Sida se enfrenten a la desigualdad entre los sexos, gran parte de los esfuerzos para combatir la enfermedad resultarán en vano.
Factores
Es cierto que biológicamente la mujer es más vulnerable al VIH / SIDA. Resulta entre dos y tres veces más probable la transmisión del virus del hombre a la mujer que viceversa, pero éste no es el mayor factor de vulnerabilidad. El verdadero determinante lo constituye la falta de poder social y económico que permita a la mujer evitar el riesgo de infección. El impacto creciente de la epidemia se está desarrollando en un contexto de profundas desigualdades de género y de clase.
A veces, la mujer no se encuentra en posición de vivir una cultura del sexo seguro. Determinados roles de género, un menor acceso a la información y a la educación, al trabajo y al salario, o a los servicios sanitarios, son factores que definen la vulnerabilidad. En muchas ocasiones, también en nuestro entorno más cercano, la mujer no se encuentra en posición de vivir de forma plena una cultura del sexo seguro y de negociar sus relaciones sexuales o el uso del preservativo. Si a este hecho se le añaden situaciones como la violencia, el abuso o la explotación, el panorama se agrava dramáticamente.
Hasta el momento, se han llevado a cabo a nivel mundial numerosos programas de prevención que, sin duda, han colaborado a frenar la epidemia. Pero lamentablemente, muchos de estos esfuerzos no han tenido en cuenta las desigualdades existentes en función del género. Esta situación exige una reacción y un compromiso.
Si la mujer tuviera más control sobre su propia vida y sus relaciones sexuales, el riesgo de infectarse por el VIH a través de parejas ocasionales, maridos infieles, matrimonios impuestos, disminuiría. Si la mujer pudiera decidir cuándo y con quién tener relaciones sexuales, y negociar sus prácticas y el uso del preservativo, si pudiera vivir libre de la violencia, acceder la educación, a los sistemas sanitarios y ser económicamente autosuficiente, podría protegerse del VIH.
1 DE DICIEMBRE
¿Sabías que?
Todos los 1 de diciembre se conmemora el Día Mundial de la Lucha contra el Sida o Día Mundial de la Respuesta contra el Sida. Se celebró por primera vez en 1988 y desde entonces, el Sida se llevó a más de 25 millones de personas en todo el planeta, lo que la hace una de las epidemias más destructivas registradas en la historia. La idea de dedicar un día a las respuestas contra el Sida en el mundo surgió en la Cumbre Mundial de Ministerios de la Salud de 1988. En 2005 la UNAIDS entregó la responsabilidad de la conmemoración de este día a la organización independiente WAC (World Aids Campaign: Campaña Mundial contra el Sida).
“En África, donde hay una epidemia ya muy avanzada, más del 56% de las personas que viven con el VIH son mujeres, y lo mismo está pasando en otras regiones”, advirtió.
Los datos del último informe de ONUSIDA ponen de manifiesto que, a menos que las políticas y programas de prevención del Sida se enfrenten a la desigualdad entre los sexos, gran parte de los esfuerzos para combatir la enfermedad resultarán en vano.
Factores
Es cierto que biológicamente la mujer es más vulnerable al VIH / SIDA. Resulta entre dos y tres veces más probable la transmisión del virus del hombre a la mujer que viceversa, pero éste no es el mayor factor de vulnerabilidad. El verdadero determinante lo constituye la falta de poder social y económico que permita a la mujer evitar el riesgo de infección. El impacto creciente de la epidemia se está desarrollando en un contexto de profundas desigualdades de género y de clase.
A veces, la mujer no se encuentra en posición de vivir una cultura del sexo seguro. Determinados roles de género, un menor acceso a la información y a la educación, al trabajo y al salario, o a los servicios sanitarios, son factores que definen la vulnerabilidad. En muchas ocasiones, también en nuestro entorno más cercano, la mujer no se encuentra en posición de vivir de forma plena una cultura del sexo seguro y de negociar sus relaciones sexuales o el uso del preservativo. Si a este hecho se le añaden situaciones como la violencia, el abuso o la explotación, el panorama se agrava dramáticamente.
Hasta el momento, se han llevado a cabo a nivel mundial numerosos programas de prevención que, sin duda, han colaborado a frenar la epidemia. Pero lamentablemente, muchos de estos esfuerzos no han tenido en cuenta las desigualdades existentes en función del género. Esta situación exige una reacción y un compromiso.
Si la mujer tuviera más control sobre su propia vida y sus relaciones sexuales, el riesgo de infectarse por el VIH a través de parejas ocasionales, maridos infieles, matrimonios impuestos, disminuiría. Si la mujer pudiera decidir cuándo y con quién tener relaciones sexuales, y negociar sus prácticas y el uso del preservativo, si pudiera vivir libre de la violencia, acceder la educación, a los sistemas sanitarios y ser económicamente autosuficiente, podría protegerse del VIH.
1 DE DICIEMBRE
¿Sabías que?
Todos los 1 de diciembre se conmemora el Día Mundial de la Lucha contra el Sida o Día Mundial de la Respuesta contra el Sida. Se celebró por primera vez en 1988 y desde entonces, el Sida se llevó a más de 25 millones de personas en todo el planeta, lo que la hace una de las epidemias más destructivas registradas en la historia. La idea de dedicar un día a las respuestas contra el Sida en el mundo surgió en la Cumbre Mundial de Ministerios de la Salud de 1988. En 2005 la UNAIDS entregó la responsabilidad de la conmemoración de este día a la organización independiente WAC (World Aids Campaign: Campaña Mundial contra el Sida).