ellitoral.com.ar

Miércoles 21 de Agosto de 2019 CORRIENTES12°Pronóstico Extendido clima_sol_noche

Dolar Compra: $52,00

Dolar Venta: $57,00

La educación biocéntrica II

imagen_1
Por Laura Del Piano

El acto de educar es un acto de amor, de germinación. Cuidar de la educación es cuidar de la vida germinando humana, y cuidar del amor.
No es fácil, es preciso sentir el corazón de la naturaleza y percibir la profunda y sutil realidad del desdoblamiento de la vida en diversidad, conexión, complejidad y autopoiesis. Cada ser vivo es una semilla que vibra y se expande, buscando vinculo, nutrición, crecimiento. Al jardinero cabe solamente cuidarlo con amor, protegiendo y nutriendo, ya que sus caminos se hacen por cuenta propia, siguiendo su hilo natural hacia algún lugar de vida.
Educar no es un camino estricto de valores e ideologías de un grupo dominante o de una cultura. Todos tenemos un impulso a conocer, y sabemos que el conocer es un proceso, un devenir.
Para la Educación biocéntrica la ciencia es acumulativa e interrelacionada, no lineal, que nos permite establecer una nueva visión de la realidad -paradigmas- (pensamiento complejo, Edgar Morin), una “Ciencia de la Vida” (Fritjof Capra). De allí que el sujeto y objeto de la realidad estudiada están integrados en el proceso de conocer, que es lineal y no lineal, disipativo y biocéntrico, y sobre todo que esta en consonancia con el misterio de la vida. Educando la mente para este momento nos estamos preparando para ir más allá, aprendiendo a danzar lo inestable, incierto, irreversible, autoorganizado que tiende a la neguentropía y se mueve en el sentido de la complejidad (Ciencia) y de la mística (tradición). Ello es posible por la inmensa capacidad del hombre de comprenderse como sujeto y objeto del mundo estudiado, vivido, de ser parte y ser todo, de ser criatura y creador, de cambiar en el instante y ser cambiado por el instante, tanto en lo cotidiano como en el acto de investigarse a sí mismo y a todo lo demás. Así estamos más cerca de la percepción de la vida en una visión biocéntrica.
Desde la visión biocéntrica podemos decir que el “sentirse vivo” implica el acto de tejer nuestra propia vida en lo cotidiano, estando dentro (corporeidad amorosa) y fuera del mundo (como significación y sentido), construyendo nuestra danza de caos y armonía, en íntimos procesos de fusión y diferenciación, siendo capaces de sentir y percibir eso.
Tejer la vida es cada día celebrar el acto creador, sentirse brotando por dentro y por fuera, percibirse poseedor de un potencial de vida capaz de proyectarse en múltiples posibilidades de realización y singularidad.
Tejer la vida es participar, cultivarla, ser creador y criatura. Participar es nacer y renacer a cada instante, a cada día, de un útero, pintando la tela de la realidad de la existencia, antes de querer "conocerla".
Tejer la vida es construir un cotidiano de vínculo, de trabajo con sentido, con placer, abrirse al encuentro con las personas, simplemente por amor al otro y a la vida.
Es preciso no dispersarse, no perder de vista este sueño. Es preciso seguir tejiendo la vida.
La herramienta es cada uno de nosotros, con nuestra propia sabiduría, integrándola para construir el sueño que es colectivo. ¡Lo hacemos juntos!
En Corrientes se realizan talleres temáticos periódicos. Visita nuestra página web: http://www.biodanza-del-nordeste-argentino.webnode.com.ar.
¿Te gustó la nota?
Comentarios
Logo

La educación biocéntrica II

Por Laura Del Piano

El acto de educar es un acto de amor, de germinación. Cuidar de la educación es cuidar de la vida germinando humana, y cuidar del amor.
No es fácil, es preciso sentir el corazón de la naturaleza y percibir la profunda y sutil realidad del desdoblamiento de la vida en diversidad, conexión, complejidad y autopoiesis. Cada ser vivo es una semilla que vibra y se expande, buscando vinculo, nutrición, crecimiento. Al jardinero cabe solamente cuidarlo con amor, protegiendo y nutriendo, ya que sus caminos se hacen por cuenta propia, siguiendo su hilo natural hacia algún lugar de vida.
Educar no es un camino estricto de valores e ideologías de un grupo dominante o de una cultura. Todos tenemos un impulso a conocer, y sabemos que el conocer es un proceso, un devenir.
Para la Educación biocéntrica la ciencia es acumulativa e interrelacionada, no lineal, que nos permite establecer una nueva visión de la realidad -paradigmas- (pensamiento complejo, Edgar Morin), una “Ciencia de la Vida” (Fritjof Capra). De allí que el sujeto y objeto de la realidad estudiada están integrados en el proceso de conocer, que es lineal y no lineal, disipativo y biocéntrico, y sobre todo que esta en consonancia con el misterio de la vida. Educando la mente para este momento nos estamos preparando para ir más allá, aprendiendo a danzar lo inestable, incierto, irreversible, autoorganizado que tiende a la neguentropía y se mueve en el sentido de la complejidad (Ciencia) y de la mística (tradición). Ello es posible por la inmensa capacidad del hombre de comprenderse como sujeto y objeto del mundo estudiado, vivido, de ser parte y ser todo, de ser criatura y creador, de cambiar en el instante y ser cambiado por el instante, tanto en lo cotidiano como en el acto de investigarse a sí mismo y a todo lo demás. Así estamos más cerca de la percepción de la vida en una visión biocéntrica.
Desde la visión biocéntrica podemos decir que el “sentirse vivo” implica el acto de tejer nuestra propia vida en lo cotidiano, estando dentro (corporeidad amorosa) y fuera del mundo (como significación y sentido), construyendo nuestra danza de caos y armonía, en íntimos procesos de fusión y diferenciación, siendo capaces de sentir y percibir eso.
Tejer la vida es cada día celebrar el acto creador, sentirse brotando por dentro y por fuera, percibirse poseedor de un potencial de vida capaz de proyectarse en múltiples posibilidades de realización y singularidad.
Tejer la vida es participar, cultivarla, ser creador y criatura. Participar es nacer y renacer a cada instante, a cada día, de un útero, pintando la tela de la realidad de la existencia, antes de querer "conocerla".
Tejer la vida es construir un cotidiano de vínculo, de trabajo con sentido, con placer, abrirse al encuentro con las personas, simplemente por amor al otro y a la vida.
Es preciso no dispersarse, no perder de vista este sueño. Es preciso seguir tejiendo la vida.
La herramienta es cada uno de nosotros, con nuestra propia sabiduría, integrándola para construir el sueño que es colectivo. ¡Lo hacemos juntos!
En Corrientes se realizan talleres temáticos periódicos. Visita nuestra página web: http://www.biodanza-del-nordeste-argentino.webnode.com.ar.