Nena que sufrió la descarga eléctrica sigue con el rostro muy inflamado
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Nena que sufrió la descarga eléctrica sigue con el rostro muy inflamado

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 Zulema Torres, abuela de la nena de 2 años que sufrió una descarga eléctrica en el barrio Esperanza reveló anoche a El Litoral que “sigue internada y con el rostro cubierto. Ahora tiene más inflamado el ojito”, indicó, en referencia al cuadro de salud de su nieta internada en el Hospital Pediátrico “Juan Pablo II”.
Pese a esta situación se entusiasmó al señalar que “al mediodía ya comenzó a comer yogur y galletitas. Para nosotros es un gran avance”, sostuvo.
En cuanto al cuadro clínico dijo que “hoy está bien, estuvimos conversando, me escucha e incluso habla. Los médicos me dijeron que por suerte no tiene afectadas las vías respiratorias y eso es muy bueno”.
Sin embargo aclaró que “en 10 días, según cómo evoluciona, los doctores van a ver si es necesario realizarle alguna cirugía, o que continúe con el tratamiento”.
“Lo que sí, ahora le colocaron gasas nuevas y tuvieron que cerrarle más los ojitos porque siguen muy inflamados.
La quemadura le afectó los pómulos y debajo de la boca, en su perita. Ese día de la descarga cuando la traíamos, los deditos de la mano estaban amarillos. Ahora eso ya está mejor”, explicó.
Como se sabe, el hecho sucedió el martes último alrededor de las 17,30 frente al comedor “Techo Verde” del barrio Esperanza, cuando la nena jugaba junto a otros niños, mientas su madre y la abuela asistían a un curso de tejido. 
Zulema Torres explicó que “fue un pequeño descuido. De pronto vino mi hijo de 8 años gritando que ‘la Zaira se quemó toda la cara’. Nosotros habíamos escuchado en ese momento una fuerte explosión y de inmediato se cortó la luz dentro del comedor”.
La pequeña había tomado contacto con unos cables de la bajada de luz en el pilar que se encuentra frente al comedor, relató la abuela.
En principio se creyó que la situación iba a ser mucho más grave por la magnitud del hecho, ya que debe agregársele que lloviznaba con fuerza en en ese momento.
Ahora continúa en proceso de recuperación en la sala del quemado del Hospital Pediátrico Juan Pablo II. 

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Nena que sufrió la descarga eléctrica sigue con el rostro muy inflamado

 Zulema Torres, abuela de la nena de 2 años que sufrió una descarga eléctrica en el barrio Esperanza reveló anoche a El Litoral que “sigue internada y con el rostro cubierto. Ahora tiene más inflamado el ojito”, indicó, en referencia al cuadro de salud de su nieta internada en el Hospital Pediátrico “Juan Pablo II”.
Pese a esta situación se entusiasmó al señalar que “al mediodía ya comenzó a comer yogur y galletitas. Para nosotros es un gran avance”, sostuvo.
En cuanto al cuadro clínico dijo que “hoy está bien, estuvimos conversando, me escucha e incluso habla. Los médicos me dijeron que por suerte no tiene afectadas las vías respiratorias y eso es muy bueno”.
Sin embargo aclaró que “en 10 días, según cómo evoluciona, los doctores van a ver si es necesario realizarle alguna cirugía, o que continúe con el tratamiento”.
“Lo que sí, ahora le colocaron gasas nuevas y tuvieron que cerrarle más los ojitos porque siguen muy inflamados.
La quemadura le afectó los pómulos y debajo de la boca, en su perita. Ese día de la descarga cuando la traíamos, los deditos de la mano estaban amarillos. Ahora eso ya está mejor”, explicó.
Como se sabe, el hecho sucedió el martes último alrededor de las 17,30 frente al comedor “Techo Verde” del barrio Esperanza, cuando la nena jugaba junto a otros niños, mientas su madre y la abuela asistían a un curso de tejido. 
Zulema Torres explicó que “fue un pequeño descuido. De pronto vino mi hijo de 8 años gritando que ‘la Zaira se quemó toda la cara’. Nosotros habíamos escuchado en ese momento una fuerte explosión y de inmediato se cortó la luz dentro del comedor”.
La pequeña había tomado contacto con unos cables de la bajada de luz en el pilar que se encuentra frente al comedor, relató la abuela.
En principio se creyó que la situación iba a ser mucho más grave por la magnitud del hecho, ya que debe agregársele que lloviznaba con fuerza en en ese momento.
Ahora continúa en proceso de recuperación en la sala del quemado del Hospital Pediátrico Juan Pablo II.