La “meritocracia” no rige para Mandiyú, que perdió con Guaraní
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La “meritocracia” no rige para Mandiyú, que perdió con Guaraní

Manotazo salvador. Navarro Montoya ya desvió la pelota que se estrella en el travesaño.  FOTOS ESTEBAN LEDESMA
Sigue Pena. El entrenador de Guaraní celebra el triunfo y su continuidad.
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Diego Acevedo
deportes@ellitoral.com.ar

Si existe una noción muchas veces esquiva en el fútbol es la de “meritocracia”, y vaya si Deportivo Mandiyú puede dar cuenta de ello. Ayer, nuevamente el triunfo coqueteó con el equipo dirigido por Pablo Suárez que otra vez se retiró amargado al no saber cómo hacer para convencerlo de quedarse de su lado. El triunfo, caprichoso, le clavó el visto al elenco correntino para irse de paseo a Misiones, brindándole algo de alivio al necesitado conjunto de Sebastián Pena, que pudo sostenerse en su cargo de director técnico de Guaraní Antonio Franco, ya que el Franjeado salió de perdedor y se impuso por 1 a 0 en el juego disputado en cancha de Huracán Corrientes. El partido correspondió a la sexta fecha de la Zona 4 del torneo Federal A.
Para Mandiyú la fotografía final fue muy parecida a la de sus últimas presentaciones. El equipo correntino tomó el protagonismo del juego y generó opciones muy claras que desperdició; le dio vida a un rival que aprovechándose de una desafortunada acción defensiva concretó el único gol de la tarde.
El partido comenzó con una escapada de Leandro Cañete, que tomó un balón en tres cuartos de cancha y pisó el área correntina, sacando un potente remate que Cristian Mazzon logró despejar con los puños. Superado el susto, el Albo dispuso de sus dos primeras ocasiones para (no) convertir: un cabezazo al rincón de Matías Fesztein, que Ezequiel Navarro Montoya atajó sin mayores inconvenientes, y otra acción del propio Fesztein, que con el arco a su disposición, remató afuera a un costado del poste derecho. Raúl Acosta había presionado en la salida del conjunto Franjeado, robándole el balón al central Arnaldo Pereira Vera, y luego dejó a su compañero cara a cara con Navarro Montoya Junior. 
A los pocos minutos, Guaraní respondió con una jugada de balón detenido, gracias a un centro pasado de Claudio Fileppi y la intervención (nuevamente) de Cañete, quien llegando por el segundo palo se llevó por delante el balón que por poco termina en gol, de no ser por la exitosa reacción de Mazzon arrojándose abajo para proteger su arco.
El Albo no se mostraba tan claro como en aquel primer tiempo en Resistencia, pero sí decidido a hacer realidad el tan esquivo triunfo. Ante la baja por lesión del desequilibrante Germán Mayenfisch, Suárez optó por mandar al campo a Diego Benítez, un futbolista de otras características que intentó hacerle llegar la pelota a sus compañeros con un juego de pausas y pases, que no terminó de entrar en sintonía en un acelerado Mandiyú, empecinado en ir al frente “como sea” y empujado por su deseo de romper con la defensa del rival.
Un par de jugadas describen a la perfección el “acelere” de aquellos minutos. En una de ellas Rafael Blasco se soltó por el carril derecho, congeniando con Nicolás Monje, quien pudo seguir hasta el borde del área rival, y cuando tenía a tres compañeros listos para recibir el último pase, optó por disparar desde un ángulo complicado y el balón terminó yéndose afuera; en otra Mandiyú terminó chocando de frente contra la defensa del Franjeado que metió una réplica con Elián Kopp y por poco no lastimó a su rival, ya que este no terminó de entenderse con Pablo Ostrowski, cuando el delantero ya estaba en el área del Albo.
Para el segundo tiempo el DT correntino optó por los ingresos de Alvaro Pavón y Héctor Morales, en reemplazo de Alejandro Bogliotti y Fesztein; y más tarde quemaría un último cartucho con Ariel Reinero por el debutante Benítez, para terminar jugando con tres delanteros. 
Es indiscutible la búsqueda del Albo, que por momentos ganó claridad en el manejo de la pelota con algunas asociaciones de Pavón y Benítez, y del volante central para sus compañeros de las bandas. Pero como en el primer tiempo nuevamente fracasó en la zona caliente del gol, en parte por impericia de sus propios futbolistas y también por una destacada actuación de Navarro Montoya Junior, protagonista de algunas atajadas propias de su apellido.
No había transcurrido 5 minutos del complemento y Mandiyú ya había dejado pasar una clara ocasión de gol en una jugada que comenzó con un largo pase de Blasco para Morales y que el “Beby” terminó rematando de forma defectuosa. También Guaraní dispuso de un tiro de Kopp, que encaró en diagonal rumbo al área correntina, y sacó un disparo al arco que dio en el travesaño. Como se terminó estrellando en el travesaño la pelota que logró manotear Navarro Montoya luego de un centro cerrado de Gonzalo Ramírez.
Pero la más espectacular de Navarro Montoya fue aquella doble tapada, primero ante un disparo de Monje (recibió una asistencia de Pavón), y luego para acallar un disparo a quemarropa de Ramírez, quien se hizo del rebote sin poder vencer al arquero.
El gol coqueteaba con el Albo y el Albo seguía fracasando con el gol. Le daba oportunidades a su rival, que insinuó con un desborde de Juan Eluchans que derivó en un disparo cruzado de Ostrowski y en el manotazo salvador de Mazzon. Y lo concretó a los 40 minutos tras un largo envío cruzado de Fileppi, que se topó con otro manotazo del arquero local, quien en su intento por despejar terminó haciendo rebotar el esférico en un compañero (Reinero), y para completar el infortunio del dueño de casa, la pelota fue a parar mansa a los pies de Ostrowski, del lado opuesto del área, lista para ser empujada al gol. 
No hubo tiempo para más que un cabezazo de Reinero, que terminó en el techo del arco de los misioneros, y un nuevo desencuentro para Mandiyú.

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La “meritocracia” no rige para Mandiyú, que perdió con Guaraní

Manotazo salvador. Navarro Montoya ya desvió la pelota que se estrella en el travesaño.  FOTOS ESTEBAN LEDESMA
Manotazo salvador. Navarro Montoya ya desvió la pelota que se estrella en el travesaño. FOTOS ESTEBAN LEDESMA

Diego Acevedo
deportes@ellitoral.com.ar

Si existe una noción muchas veces esquiva en el fútbol es la de “meritocracia”, y vaya si Deportivo Mandiyú puede dar cuenta de ello. Ayer, nuevamente el triunfo coqueteó con el equipo dirigido por Pablo Suárez que otra vez se retiró amargado al no saber cómo hacer para convencerlo de quedarse de su lado. El triunfo, caprichoso, le clavó el visto al elenco correntino para irse de paseo a Misiones, brindándole algo de alivio al necesitado conjunto de Sebastián Pena, que pudo sostenerse en su cargo de director técnico de Guaraní Antonio Franco, ya que el Franjeado salió de perdedor y se impuso por 1 a 0 en el juego disputado en cancha de Huracán Corrientes. El partido correspondió a la sexta fecha de la Zona 4 del torneo Federal A.
Para Mandiyú la fotografía final fue muy parecida a la de sus últimas presentaciones. El equipo correntino tomó el protagonismo del juego y generó opciones muy claras que desperdició; le dio vida a un rival que aprovechándose de una desafortunada acción defensiva concretó el único gol de la tarde.
El partido comenzó con una escapada de Leandro Cañete, que tomó un balón en tres cuartos de cancha y pisó el área correntina, sacando un potente remate que Cristian Mazzon logró despejar con los puños. Superado el susto, el Albo dispuso de sus dos primeras ocasiones para (no) convertir: un cabezazo al rincón de Matías Fesztein, que Ezequiel Navarro Montoya atajó sin mayores inconvenientes, y otra acción del propio Fesztein, que con el arco a su disposición, remató afuera a un costado del poste derecho. Raúl Acosta había presionado en la salida del conjunto Franjeado, robándole el balón al central Arnaldo Pereira Vera, y luego dejó a su compañero cara a cara con Navarro Montoya Junior. 
A los pocos minutos, Guaraní respondió con una jugada de balón detenido, gracias a un centro pasado de Claudio Fileppi y la intervención (nuevamente) de Cañete, quien llegando por el segundo palo se llevó por delante el balón que por poco termina en gol, de no ser por la exitosa reacción de Mazzon arrojándose abajo para proteger su arco.
El Albo no se mostraba tan claro como en aquel primer tiempo en Resistencia, pero sí decidido a hacer realidad el tan esquivo triunfo. Ante la baja por lesión del desequilibrante Germán Mayenfisch, Suárez optó por mandar al campo a Diego Benítez, un futbolista de otras características que intentó hacerle llegar la pelota a sus compañeros con un juego de pausas y pases, que no terminó de entrar en sintonía en un acelerado Mandiyú, empecinado en ir al frente “como sea” y empujado por su deseo de romper con la defensa del rival.
Un par de jugadas describen a la perfección el “acelere” de aquellos minutos. En una de ellas Rafael Blasco se soltó por el carril derecho, congeniando con Nicolás Monje, quien pudo seguir hasta el borde del área rival, y cuando tenía a tres compañeros listos para recibir el último pase, optó por disparar desde un ángulo complicado y el balón terminó yéndose afuera; en otra Mandiyú terminó chocando de frente contra la defensa del Franjeado que metió una réplica con Elián Kopp y por poco no lastimó a su rival, ya que este no terminó de entenderse con Pablo Ostrowski, cuando el delantero ya estaba en el área del Albo.
Para el segundo tiempo el DT correntino optó por los ingresos de Alvaro Pavón y Héctor Morales, en reemplazo de Alejandro Bogliotti y Fesztein; y más tarde quemaría un último cartucho con Ariel Reinero por el debutante Benítez, para terminar jugando con tres delanteros. 
Es indiscutible la búsqueda del Albo, que por momentos ganó claridad en el manejo de la pelota con algunas asociaciones de Pavón y Benítez, y del volante central para sus compañeros de las bandas. Pero como en el primer tiempo nuevamente fracasó en la zona caliente del gol, en parte por impericia de sus propios futbolistas y también por una destacada actuación de Navarro Montoya Junior, protagonista de algunas atajadas propias de su apellido.
No había transcurrido 5 minutos del complemento y Mandiyú ya había dejado pasar una clara ocasión de gol en una jugada que comenzó con un largo pase de Blasco para Morales y que el “Beby” terminó rematando de forma defectuosa. También Guaraní dispuso de un tiro de Kopp, que encaró en diagonal rumbo al área correntina, y sacó un disparo al arco que dio en el travesaño. Como se terminó estrellando en el travesaño la pelota que logró manotear Navarro Montoya luego de un centro cerrado de Gonzalo Ramírez.
Pero la más espectacular de Navarro Montoya fue aquella doble tapada, primero ante un disparo de Monje (recibió una asistencia de Pavón), y luego para acallar un disparo a quemarropa de Ramírez, quien se hizo del rebote sin poder vencer al arquero.
El gol coqueteaba con el Albo y el Albo seguía fracasando con el gol. Le daba oportunidades a su rival, que insinuó con un desborde de Juan Eluchans que derivó en un disparo cruzado de Ostrowski y en el manotazo salvador de Mazzon. Y lo concretó a los 40 minutos tras un largo envío cruzado de Fileppi, que se topó con otro manotazo del arquero local, quien en su intento por despejar terminó haciendo rebotar el esférico en un compañero (Reinero), y para completar el infortunio del dueño de casa, la pelota fue a parar mansa a los pies de Ostrowski, del lado opuesto del área, lista para ser empujada al gol. 
No hubo tiempo para más que un cabezazo de Reinero, que terminó en el techo del arco de los misioneros, y un nuevo desencuentro para Mandiyú.